
"Estamos orgullosos de nuestros hijos"
Los padres de los bailarines explican la fama del grupo; les conceden que demoren los estudios
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Pega el sol de octubre en San José, un barrio de casas bajas ubicado en Morón. En la plaza, que lleva el mismo nombre del barrio, un grupo de adolescentes vestidos con uniforme de colegio juega un "picadito".
"Estaba comiendo una hamburguesa y no se la quisieron cobrar." "Una empleada lo reconoció en el Registro Civil y no le cobraron el DNI." "Estaba afuera de mi casa y, en un minuto, un grupo de chicas lo rodeó para pedirle autógrafos: sólo se le veían las zapatillas fluorescentes."
En ronda de mate, el grupo de padres comienza a recordar la historia de sus hijos, los integrantes de Los Wachiturros, una banda que realiza una decena de shows por noche. Con movimientos rítmicos y coreografías ajustadas, los adolescentes que saltaron a la fama con su tema "Tirate un paso" y que tienen entre 16 y 22 años, parecen no tener nombres: sus padres los llamarán Leíto, Brian, Kaká, Gonzalito y Memo. Los padres de McCakito, la voz de la banda, son los únicos que no asistieron al encuentro convocado por LA NACION .
Según relatan, Leíto y Brian, compañeros de la escuela 55, bailaban todo el día: en sus casas, frente al espejo, practicaban cada paso. "Iban a bailar a la matiné y de ahí al boliche. Brian me robó el documento y le hizo una copia para poder pasar porque es menor de edad", agrega Marcelo Lencina, padre de Leíto.
Según recuerdan, una noche, hace unos siete meses, mientras bailaban en un boliche de San Justo, los vio Memo y se los presentó a Tata y Bazooka, integrantes de Akkua Managment, compañía que actualmente los representa.
Unos días después, Tata le dijo "bailá" a uno de ellos, en plena calle. Brian improvisó y los representantes quedaron asombrados. Lo que siguió fue la búsqueda de dos integrantes más que fueron elegidos por un casting. Gonzalo y Kaká fueron los elegidos.
Los adolescentes decidieron entonces alquilar un salón del centro cultural El Resorte, el mismo donde ahora los padres cuentan la historia de sus hijos. "Brian me repitió de año. Llegaba de la escuela y me decía: «Tengo que ir a ensayar», y yo lo quería matar", recuerda Lencina.
Los cuatro bailarines acompañaban a los grupos de la compañía Akkua cada vez que tocaban en Pasión de Sábado. "Llamaban mucho la atención del público", explicó Mariano Gramajo, uno de los managers de la banda, durante un diálogo telefónico. Los planes cambiaron y los dueños de la compañía decidieron que ya no bailarían con otras bandas: ellos mismos serían un grupo.
A los bailarines Brian, Leíto, Kaká y Gonzalo se sumó McCakito (el cantante) y el mismo Memo que los vio bailar aquel día en San Justo, que oficia de DJ. Según confirma el representante de la banda, los seis volverán mañana de su segunda gira por Chile. "Les armamos el disco y modificamos la canción «Tirate un paso», que es de un cantante de afuera", explica Gramajo.
"Cuando están en la Argentina les lavamos la ropa, les cocinamos, estamos ansiosas para que vengan", confiesa la madre de Kaká, Eva Curiqueo. "No esperábamos esto, por ahí la pegaban y por ahí no, pero ahora estamos muy contentos", agrega su esposo, Fabián Caballero.
Los padres de los Wachiturros cuentan que cuatro de los chicos en edad escolar abandonaron este año sus estudios. "Hablé con la directora de Brian y va a dar las materias libres a fin de año", afirma Teresa Bengochea. "Fue todo de golpe, la gente nos reconoce en el barrio, y ni hablar a los chicos", cuenta, entre risas, Viviana Sapia, madre de Memo.
Una mujer, con dos niñas, asoma la cabeza en la puerta del centro cultural. "¿Dónde puedo comprar un póster de los chicos?" Tata, productor del grupo, levanta los hombros y responde: "No tengo más".
"Yo conozco el ambiente de la bailanta. En el Día de la Madre estuvieron dos horitas. Que los chicos se olviden de los cumpleaños, de las fiestas, de todo", afirmó Lencina, quien desde hace diez años realiza un show en el que rinde tributo a Antonio Ríos.
Suena el teléfono; uno de los Wachiturros cuenta cómo va el viaje. "Cuídense mucho", exclama Lencina, con tono de advertencia. Jorge Muñoz, padre de Gonzalito, concluye: "Estamos orgullosos de nuestros hijos".




