Fiesta de la Misericordia: historia y oración
Esta celebración se lleva a cabo el primer domingo después de Pascuas y cierra la octava pascual; una de las costumbres en este día es realizar un rezo especial a las 15, horario en el que Jesús murió en la cruz
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La Fiesta de la Misericordia, también conocida como el Domingo de la Divina Misericordia, se celebra el primer domingo después de Pascua, una fecha que cierra la llamada octava pascual, uno de los períodos más significativos del calendario cristiano. En 2026 esta festividad toma lugar el 12 de abril.
Es una jornada que invita a reflexionar sobre el amor misericordioso de Dios, el perdón y la confianza en la gracia divina, especialmente con quienes atraviesan situaciones difíciles.
La historia de la Fiesta de la Misericordia

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene su origen en las revelaciones que recibió Santa Faustina, una religiosa polaca que vio a Jesús. La mujer afirmó que Cristo le solicitó que se instituyera una celebración dedicada a su misericordia. La fecha no fue elegida al azar, coincide con el primer domingo después de la Pascua, considerado el “Tribunal de la Divina Misericordia”.
La festividad se popularizó en Polonia en la primera mitad del siglo XIX. El 30 de abril de 2000, el papa Juan Pablo II, en el contexto de la canonización de Santa Faustina, confirmó oficialmente la Fiesta de la Divina Misericordia a toda la Iglesia Católica. El 23 de mayo de 2000 se estableció conmemorar esta festividad el segundo domingo de Pascua de cada año.

La confianza en la misericordia divina es considerada como una respuesta a las dificultades humanas. Esta jornada es la oportunidad especial para acercarse a Dios y encontrar un refugio para todas las almas, especialmente para quienes buscan el perdón y la reconciliación. De acuerdo a Santa Faustina, quienes se acerquen a estos sacramentos con fe podrán recibir el perdón total de las culpas y de las penas.
Esta festividad incluye la veneración de la imagen de la Divina Misericordia, que representa a Jesús como fuente de gracia y amor. Se utiliza también la Coronilla de la Divina Misericordia, una oración que se reza utilizando cuentas similares a las del rosario y que se aconseja llevar a cabo a las 15, hora que recuerda la muerte de Jesús y que es considerada la “hora de la gran misericordia”.
Oración a la Divina Misericordia

Oh Jesús, escondido en el Santísimo Sacramento, mi único Amor y Misericordia, te encomiendo todas las necesidades de mi alma y de mi cuerpo. Tú puedes ayudarme porque eres la misericordia misma; en ti toda mi esperanza.
Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar.
Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente.
Oh mi Jesús, dame fuerza para soportar los sufrimientos y para que mi boca no se tuerza cuando bebo el cáliz de la amargura. Ayúdame tú mismo para que mi sacrificio te sea agradable: que no lo profane mi amor propio. Que te alabe, oh Señor, todo lo que hay dentro de mí: la miseria y la fuerza.
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