¿Efecto Merlí en Argentina? La filosofía, más cerca del consumo popular
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Lejos de los claustros y más cerca del público no académico, la filosofía está más cerca de ser un consumo popular. Eso explica que Darío Sztajnszrajber recorra el Conurbano con su espectáculo Desencajados, llenando salas en Banfield, San Justo y Palomar con su slogan de filosofía + música.
También que la serie Merlí, en la que un profesor de Filosofía de secundario dedica cada clase a algún gran pensador o escuela, haya sido un récord total de audiencia. Y que cada semana Luis Diego Fernández hable de pensadores de tradición hedonista en la radio de la ciudad de Buenos Aires. Hasta el famoso rapero estadounidense Kanye West acaba de anunciar que está escribiendo un libro "de filosofía" llamado Break the Simulation. Fuera de las aulas y ayudada por los medios masivos, muchas temáticas propias de la filosofía -como el epicureísmo- se masificaron.

En la Universidad Católica Argentina ven cierto "efecto Merlí": gracias a la exitosa serie catalana hoy hay más jóvenes consultando por la carrera de Filosofía. "Pero no quiere decir que luego se inscriban", explica la doctora Maia Lukac, directora de la facultad de Filosofía de la institución. Según Lukac, en muchos casos ya en el curso de ingreso algunos alumnos perciben la magnitud de la carrera y quienes entraron por una serie de Netflix abandonan rápidamente.
En la UCA cuentan que algo similar sucedía en la facultad de Medicina en pleno auge de la serie Dr. House. "Estos estereotipos hacen que los que empiezan con esa influencia no perduren", dice la doctora, para quien la filosofía se ha vulgarizado, en el término más amplio de la palabra, el de hacer accesible al común de la gente un conocimiento.
Julián Fava es Subsecretario de Extensión y Bienestar Estudiantil en la Facultad de Filosofía de la UBA. En su opinión, la Argentina es un país con una tradición en la que la filosofía siempre estuvo muy presente, incluso fuera del ámbito académico: "Hay mucho interés. Basta recorrer la avenida Corrientes y ver la gran cantidad de ediciones de Nietzsche que hay".
Pese a ser académico, Julián está muy conforme con la divulgación, de hecho participa en el programa Buscando la palabra justa, que se emite todos los sábados por la Radio UBA: allí se abordan temas filosóficos mezclados con el rock, el arte, la literatura y hasta poetas argentinos.

Para Luis Diego Fernández, doctor en Filosofía y docente universitario, en nuestro país siempre hubo una circulación paraacadémica intensa de la filosofía, filtrada en librerías, cursos y centros culturales. Lo que sí definitivamente sucedió en los últimos años fue que Internet ayudó a que tuviera más difusión y creciera su presencia mediática. "Lo que pasa es que ahora es más visible, antes era una cuestión mucho más analógica. Probablemente sí, eso implique más conocimiento para personas que están fuera del mundo académico". Lo que cree es que la filosofía hoy tiene mucho más interacción con lo cotidiano. Y que las series como Merlí también ayudan a cierta difusión para la gente que no tiene acceso.
Cada domingo, de 22 a 24, en Fin de Fiesta, el programa que conduce en Radio Ciudad, Fernández habla sobre autores de tradición hedonista y libertaria, sumados a diversos contenidos culturales. "El programa arrancó teniendo la intención de presentar esos autores Epicuro, Aristico, Nietzsche, Foucault, los libertinos, los dandies, todos los autores que trabajan el tema del placer y el deseo, en la radio", cuenta.
"Siempre me interesa salir del lugar asignado a la filosofía y poder contaminar otras áreas que en principio parecerían no tener que ver; apuntar siempre a cuestiones más propias del campo popular y de la vida cotidiana donde me parece que se puede hace una filosofía más llevadera, más accesible, que no pierda rigor. Sobre todo el rigor de la problematización, que es lo que propone la filosofía", dice Darío Sztajnszrajber, probablemente el mayores divulgadore de esta disciplina en la actualidad en el país.
Ahora mismo está recorriendo el conurbano con su obra, Desencajados, que se define como "filosofía + música". Allí mezcla cuestiones existenciales como el amor, el tiempo, la existencia de Dios y el poder con canciones de rock nacional.
En su espectáculo Salir de la Caverna esta relación entre filosofía y rock se acentúa más: va narrando la Alegoría de la caverna, de Platón, haciéndose preguntas y jugando con el público mientras la banda toca canciones de Luis Alberto Spinetta, Charly García y Soda Stereo. "Es un continuo donde las canciones clásicas empiezan a resignificarse a la luz de esas preguntas existenciales que vamos haciendo a lo largo del desarrollo de una alegoría de la caverna que obviamente la sacamos de su lugar original, tal como está pensada en La República y la utilizamos más como un dispositivo hermenéutico para pensar la actualidad, la coyuntura, las relaciones vinculares, los problemas vocacionales, de trabajo, el lugar del poder, todo eso a lo largo del espectáculo".

Roxana Kreimer cree que las redes sociales son una herramienta revolucionaria para la educación y el intercambio, porque achican el mundo y permiten compartir conocimiento como nunca antes. Licenciada en Filosofía y doctora en Ciencias Sociales, hace uso del poder de intercambio a través de Youtube, en las cuentas de Twitter @RoxanaKreimer y @feminisciencia y en las de Facebook "Filosofía científica" y "Feminismo científico". Además, hace 16 años lleva adelante un Café Filosófico. Kreimer aboga por una filosofía científica que aborde los conceptos filosóficos y los juicios fácticos a la luz de los últimos descubrimientos científicos y no meramente consultando lo que dijeron filósofos insignes, y eso es lo que difunde en sus redes.
"Es el problema de la filosofía académica. En el último Congreso Nacional de Filosofía alrededor del 60% de las ponencias giraron en torno al nombre de un filósofo. La mayor parte de la filosofía académica es llevada adelante por viudas y viudos que honran durante toda su vida la memoria de su filósofo favorito. Así es como la filosofía pierde significado y deviene un culto medieval y fetichista a la personalidad. Pero la filosofía nació por oposición al principio de autoridad. Su tarea es la de pensar en forma autónoma, reconociendo que algo es verdadero o falso por evidencia y razón y no porque una autoridad así lo asegura", afirma Kreimer-
Para Iván Petrella, director Argentina 2030 -organismo ad honorem que agrupa intelectuales bajo la órbita de Jefatura de Gabinete- la filosofía nunca dejó de ser algo de interés y consumo popular y masivo: "Creo que todas las personas en algún momento de su vida se hacen preguntas que son de raíz o índole filosófica: hacia dónde vamos, cómo hay que vivir, qué sentido hay en todo esto. No considero que la filosofía jamás haya sido algo de un compartimiento cerrado o estanco, sino más bien todo lo contrario".
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