
Fraguaron pinturas rupestres en el Lanín
Intervendría la Justicia; la maniobra fue descubierta en 1999, pero ahora Parques Nacionales busca a los responsables
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SAN MARTIN DE LOS ANDES.- La Administración de Parques Nacionales (APN) investiga, mediante un sumario interno, qué tipo de permiso se le otorgó a una productora televisiva que pintó falsos dibujos rupestres en una cueva del Parque Lanín, con el fin de escenificar allí un culebrón llamado "Alén, luz de luna".
Un grupo de arqueólogos, geólogos y especialistas en arte rupestre, mientras tanto, procura restaurar el yacimiento arqueológico, de por lo menos 2000 años, que quedó oculto por los garabatos modernos en la cueva del parque nacional situado en San Martín de los Andes.
El sitio que se quiere recuperar, llamado Casa de Piedra, resultó dañado y adulterado, en 1995, durante la filmación de la telenovela que protagonizó el actor Gustavo Bermúdez en la citada villa andina.
Para dar verosimilitud a sus escenarios, se les ocurrió pintar imágenes de hombres y animales sobre las paredes de la cueva, en las que los arqueólogos suponen que ya había pinturas rupestres.
Además del daño que recibió el sitio arqueológico, el hecho originó una confusión de la que algunos sacaron ventaja: hasta el verano pasado, algunas agencias y guías de turismo "truchos" llevaban pasajeros al lugar y les mostraban los dibujos como si fueran auténticos.
Mientras se activa el expediente de la investigación de Parques Nacionales para determinar responsabilidades por lo sucedido, las autoridades del área protegida debieron poner a la entrada de la cueva un cartel que advierte a los paseantes del engaño.
"Las pinturas que hicieron allí son un cocoliche", dijo a La Nación Adam Hajduk, arqueólogo del Museo de la Patagonia, de Bariloche.
Anacronismo
Según el especialista, las imágenes pintadas en las paredes y el techo de la caverna copian motivos geométricos de unos 700 años antes de Cristo, mezclados con imitaciones de escenas de caza de 9000 años de antigüedad que ni siquiera corresponden a la región.
Salvador Bellido, vicepresidente de la APN, confirmó que "hasta ahora no se ha podido limpiar las paredes de la cueva porque cualquier técnica de restauración abrasiva podría destruir definitivamente las pinturas verdaderas que hubiera debajo".
Por su parte, dos ex integrantes de Arrayán, la productora que hizo la novela televisiva y luego fue disuelta, deslindaron ante La Nación cualquier responsabilidad.
Bermúdez, que además de protagonista era también uno de los productores responsables de la tira, no respondió a las llamadas que se le hicieron para que comentara lo ocurrido.
La Casa de Piedra está dentro del Parque Nacional Lanín, a la vera del río Caleufu. Se llega por el camino de ripio que parte de Confluencia y atraviesa el Paso Córdoba.
Es inconfundible por el cartel que desde que se descubrió el fraude tiene en la entrada: "Señor visitante: las pinturas observadas en este lugar no son originales ni fueron realizadas por los pueblos indígenas que habitaban la región".
Aunque la entrada de la cueva es una grieta alargada de ochenta centímetros de luz, el interior es grande, alto y abovedado. En el centro hay un círculo de piedras formando un fogón, y en las paredes y el techo, aun en la penumbra, restallan las pinturas.
Hay figuras geométricas, humanas y de animales, pintadas en rojo y blanco. Un dibujo muestra un caballo tosco, deformado; otro, dos semicírculos unidos por una línea, y un tercero, a un grupo de guanacos corriendo.
La mayoría de las pinturas se concentra a la derecha, según se entra, en la pared y en el techo. Al fondo, a un metro y medio del suelo, hay una representación de líneas quebradas que semejan una escalera.
"Los que pintaron eso copiaron imágenes de distintas culturas, lugares y épocas", dice Pablo Azar, profesor de arqueología en la Universidad del Comahue. "Las figuras geométricas son propias del arte rupestre tardío y datan de alrededor del 700 antes de Cristo. Los caballos remiten a la época después de la llegada del hombre blanco y los originales se pintaron entre el 1500 y el 1700 de nuestra era, aproximadamente. Los guanacos corriendo, a su vez, sugieren un motivo de caza, que corresponde a unos 9000 años de antigüedad."
"Excepto las figuras geométricas, que sí son propias de la zona, el resto está tan fuera de lugar que es lo mismo que si hubieran pintado un bisonte como los que hay en Altamira, en España", dice Soledad Caracotche, arqueóloga de la Delegación Técnica de Parques Nacionales que hizo el peritaje en Casa de Piedra.
Hasta con una pirca
La primera noticia que se tuvo de las pinturas truchas del río Caleufu llegó a oídos de los funcionarios de Parques a fines de 1999, durante un congreso de arqueología realizado en Córdoba.
Una de las participantes, Teresa Vega, arqueóloga de Neuquén, aprovechó el encuentro para hacer la denuncia, y una semana más tarde Caracotche llegaba al lugar y quedaba estupefacta con lo que veía.
"Dentro de la cueva nos encontramos con esas pinturas y con una pirca de piedras que habían hecho los productores de "AlénÉ" La pirca era una especie de corral, y en todo caso hubiera correspondido a un estilo pastoril, no patagónico. Si un arqueólogo la hubiera encontrado después de trescientos años, no hubiera podido entender nada."
Comprobada la adulteración del lugar, lo primero que se hizo fue el peritaje de los dibujos para confirmar que no eran auténticos, y desmontar la pirca y sacar las piedras, para restaurar el ambiente interior. Lo que no tuvo arreglo fue lo de las pinturas.
"Los dibujos falsos se hicieron sobre el hollín que hay en las paredes y en el techo, y es posible que debajo de esa capa haya arte rupestre original", dice Caracotche.
Para el arqueólogo Hajduk, "el hollín más brilloso es el más viejo, y el que sigue ennegrecido es el más nuevo. Evidentemente, en la cueva se hicieron fogatas durante mucho tiempo, y eso fue tapando las pinturas que pudiera haber".
Aunque los primeros registros arqueológicos de la cueva datan de fines del siglo último, cuando se encontraron vasijas y restos de utensilios, el yacimiento todavía no ha sido explorado.
Sin embargo, por los hallazgos que se han hecho en los alrededores, los arqueólogos coinciden en que podría tratarse de un sitio tardío.
"Pero hasta que no se lo explore a fondo -dice Caracotche- no podremos estar seguros."
En el sitio de Internet www.telenovelas.com.ar hay una sinopsis de "Alén, luz de luna". Allí se cuenta la historia de Pablo Pineda, el personaje que hace Gustavo Bermúdez, que viaja al Sur y queda entrampado en un sainete de hijos adoptivos, padres que no saben que lo son, misterios familiares y ambiciones de poder.
La sinopsis de la novela, que en 1995 obtuvo tres Martín Fierro, termina así: "El odio, el amor y el suspenso se harán presentes para hacer a esta historia sumamente interesante y atractiva".
Sólo que para hacerla "interesante y atractiva", cuando se filmaban los exteriores en cercanías de San Martín de los Andes, alguien decidió fraguar pinturas rupestres en un yacimiento arqueológico de 2000 años de antigüedad.
"Yo no me acuerdo quién la pidió, pero sé que teníamos la autorización de Parques Nacionales para trabajar en la cueva", dijo Alejandro Pis Sánchez, que fue el coordinador de producción de la tira.
Pero Pis Sánchez sí recordó que las pinturas las hizo el personal de ambientación y utilería, y hasta que para la escena de un derrumbe en la entrada tuvieron que llevar una grúa y arrojarle piedras.
Patricia Veber, actual productora coordinadora de América Dos, también trabajó en "Alén...", pero, consultada por La Nación , dijo que no estaba en San Martín cuando se filmaron esas escenas.
A fines del año último, refiriéndose al tema, el actor y productor Gustavo Bermúdez había dicho: "Si había pinturas originales, ya no se veían. Además, el lugar estaba abarrotado de basura y nosotros lo dejamos impecable".
Habría denuncia judicial
Los peritos y técnicos de Parques Nacionales no piensan como Bermúdez.
Al aplicar la ley 9080 de patrimonio, la institución, que inició un sumario interno, asegura que podría ser el paso previo a una denuncia judicial. El expediente está ahora en la Dirección Nacional de Conservación.
Salvador Bellido, vicepresidente de la APN, es terminante: "Aún estamos investigando, pero una cosa es segura: nadie dio autorización a esa gente para pintar las paredes de la cueva".
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