
Hubo música tecno, besitos y algunos travestis
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Carla Bruno y Noelia Rolón abundaron en confidencias a orillas del lago del Rosedal. Tomaron mate y comieron sandwiches de pan lactal mientras, en un estéreo desvencijado, Los Redonditos de Ricota cantaban el futuro ya llegó ... A pocos metros, Elizabeth Cansino se adornaba la cara con purpurina verde mientras su amigo Pablo Bilano se pintaba la barba de plateado.
En Palermo, el festejo de la última primavera del milenio se polarizó en dos escenarios bien distintos:por un lado, los más clásicos, que tomaron sol, más alguna bebida espirituosa, jugaron al voley y se besaron. Por el otro, los que se dedicaron a bailar música tecno.
Con 38 disc jockeys y siete camiones que se usaron como escenarios, ayer en el Rosedal se realizó una enorme rave que intentó emular a la que el mes último congregó casi dos millones de personas en Berlín.
Una rave es una fiesta de música tecno en la que los disc jockeys son los protagonistas absolutos. Tanto es así que se dice que "tocan" y no que pasan música, porque mezclan los ritmos con computadoras en el escenario.
La fiesta fue organizada por el Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) y la radio Energy. Hubo unas 50.000 personas.
Los baños químicos recién llegaron pasado el mediodía y los chicos deambularon pidiendo permiso en los bares y estaciones de servicio.
"Esto es la chori parade", bromeó Leonardo Polco, en alusión a Love Parade, la fiesta que se hizo en Berlín. Melancólicos de otras primaveras más románticas, muchos estudiantes ayer miraban la fiesta con caras largas.
Marion, anteojos amarillos, aro en el labio, rodetes de colores y plataformas, opinó que la música electrónica se está poniendo de moda a medida que avanza la tecnología. Los chicos que ayer hacían picaditos en Palermo, miraban a Marion y se quedaban con la boca abierta.
"El tema de la rave enrareció todo -esbozó Cristian Paniagua, del ENET Nº 5 Alfonsina Storni-, Palermo no parece Palermo y esta gente no sé de dónde habrá salido."
Paul Marine, de Energy, trató de explicar el fenómeno: "Aquí la música electrónica no es muy conocida, apenas el 20 por ciento de los chicos la escuchan. En Europa, la proporción es inversa".
Pipi Satailo (16) y sus amigos pasearon por el Rosedal como por una pasarela. Pipi tenía las uñas pintadas de colores, pantalones con lentejuelas y el pelo con torsadas azules y verdes. Fue el más recatado de sus amigos. Viven en Merlo y cursan el Polimodal.
"Somos psicodélicos -aclaró- y escuchamos tecno, electro, trance, ciber y drums and bass." Los sábados van a bailar recién a las seis de la mañana y vuelven cuando los ravioles están listos. El lugar de moda se llama K2 y queda en Viamonte 861.
Algunas chicas apelaron al deshabillé turquesa de la abuela para no desentonar, como Mariela Morón, que cursa primer año del Polimodal en el Estados Unidos, de San Martín. Ella y sus amigas, un poco impresionadas, miraban a los travestis, que bailaban casi desnudos.
A espaldas del show, sobre la Avenida del Libertador, algunas parejas se confundían en abrazos. Rodaban por el césped. Apenas sí se enteraron de la música tecno.
Seguridad
El operativo de seguridad que se desplegó ayer en Palermo incluyó a unos 800 efectivos, entre personal de la Policía Federal, del gobierno porteño, Defensa Civil, buzos que recorrieron los lagos en gomones y vigiladores privados.
Por la tarde se produjeron algunos incidentes. Hubo 6 detenidos en la comisaría 23a. por intento de robo.
El SAME atendió a 35 jóvenes, mientras que la Cruz Roja asistió a 187. Unas 27 personas fueron trasladadas a distintos hospitales con traumatismos leves y heridas cortantes; ninguna de ellas quedó internada, informó Marcelo Muro, titular del SAME.





