
Inquieta a los vecinos el costo de las expensas
Recorrido: las quejas de los propietarios se registran en casi todos los barrios; artilugios que confunden y juicios evitables.
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La agria controversia planteada entre propietarios y administradores cada vez que los primeros perciben sobrefacturaciones o pagos no realizados en las liquidaciones de expensas es, tal vez, uno de los temas más extendidos en los edificios de esta ciudad.
La Nación realizó un recorrido por varios barrios y no hubo un consorcio en el que los dueños no expresaran haber tenido o tener diferencias, a veces insalvables, con su administrador.
Por caso, el consorcio del que forma parte Roberto Bell tuvo un administrador que cobraba honorarios bajísimos, pero lo compensaba gracias a la sobrefacturación de los costos de mantenimiento.
"Una vez se hizo una reparación de cañerías en uno de los departamentos -recordó Bell-. En esa ocasión, el administrador nos informó que el costo fue de 5400 pesos, pero el plomero que hizo el trabajo había pasado un presupuesto de 3200. Luego de pedir asesoramiento, nos percatamos de que ese arreglo no debería haber costado más que mil pesos."
Juan Carlos Otraro, vecino de Pompeya, no tuvo que investigar para comprobar que la liquidación no era veraz: "El informe mensual señalaba que el consorcio había gastado dos mil pesos en reparar mi propio departamento. Y yo nunca vi a los albañiles", comentó.
Uno de los rubros más controvertidos es el que se refiere al gasto en papelería. "¿Puede ser que el administrador gaste mensualmente más de 100 pesos en fotocopias (así figura en la liquidación)? Es imposible; si se tiene en cuenta que en mi edificio hay 50 consorcistas, eso significa que cada uno de ellos recibió 20 circulares del administrador. Y sólo llega un resumen de una página", dijo a La Nación Alejandra Zande, que vive en el barrio de Caballito.
En el mismo sentido, pero respecto del ítem "artículos de limpieza", se pronunció Ricardo Valdez: "La cantidad de bolsas de residuos que compramos por mes alcanza para abastecer a toda la manzana y a algunos edificios más. Y lo mismo ocurre con los baldes, porque los renovamos todos los meses", ironizó.
A veces son los mismos vecinos los que administran el consorcio, pero eso no garantiza que las cuentas sean claras. Lo puede afirmar Marta Sansotti, del barrio de La Boca: uno de los copropietarios de su edificio defraudó al consorcio por muchos miles de pesos al cobrar grandes sumas de dinero por reparaciones que debieron ser muy baratas. O que nunca existieron.
"Llegamos a pagar, en promedio, cuatro mil pesos mensuales por trabajos de plomería, pero un cambio de administración bastó para que, milagrosamente, se terminaran las roturas generalizadas", dijo a La Nación .
Poco después, nadie sabe exactamente cuándo, el vecino-administrador abandonó la vivienda y nunca más se supo de él. Tampoco se supo del dinero, que se esfumó, de las arcas del consorcio.
"Tuvimos que despedir al encargado, al ayudante y al vigilador, porque no teníamos dinero para afrontar las deudas. Los tres iniciaron acciones judiciales contra el consorcio en el fuero laboral. Perdimos, y ahora debemos tanta plata como antes", acotó Marta.
"Es que no cualquiera puede ser administrador de consorcios; tiene que tratarse de una persona preparada especialmente. A menos que el vecino sea contador, abogado o ingeniero, o que esté capacitado por alguna otra razón, no puede hacerse cargo de la administración de un consorcio", dijo Matías, de Balvanera.
Ni mucho ni tan poco
Para el consorcista atento, las sospechas se despiertan con sólo ver el monto de las expensas: si es muy alto o si fluctúa demasiado o, incluso, si se mantiene estable en la misma cantidad de pesos y centavos, entonces eso puede ser un signo de que las cosas no funcionan como deberían hacerlo.
Graciela Pedeferri es una de esas propietarias. Durante mucho tiempo, su consorcio pagó cifras altísimas en concepto de expensas, hasta que se comprobó que el administrador cobraba por gastos que no habían existido. Según cuenta esta vecina, la nueva administración hizo que la liquidación se redujera. Pero entonces el monto de las expensas se hizo fluctuante. "Nos confundía, porque no había parámetros. Como no sabíamos de qué dependía el aumento o la reducción, no podíamos controlarlo."
Hubo otro cambio de administración. Y Graciela, ahora, no puede entender por qué lo que paga por expensas no varía jamás, ni siquiera en un centavo, a pesar de los ahorros, las urgencias, las expensas extraordinarias y las compras extras.
"Eso contradice el sentido común, porque la experiencia indica que el costo de los servicios varía mes tras mes, que no siempre se hacen las mismas reparaciones en el edificio, que los empleados del consorcio hacen horas extras en mayor o menor cantidad o que hay meses en que no hay nada que arreglar", comentó desconcertada.
En tanto, hay propietarios que no pueden disfrutar totalmente del hecho de haber comprado una vivienda a estrenar, pues, como se sabe, en la mayoría de los casos ella viene con administrador incorporado.
Eso ocurrió en el edificio de Fitz Roy 2441, en Palermo: el primer administrador "heredado" no había hecho los aportes del encargado y, a la hora de despedirlo, los costos fueron siderales.
Características y costos
- Categoría: además de la zona donde se sitúa el inmueble, el precio de las expensas comunes depende de la superficie cubierta y de los servicios: si son centrales o individuales.
- Otros factores: también son importantes la infraestructura que se ofrece al propietario (solárium, pileta o cocheras) y la antigüedad.
- Costos de base: entre 2 y 3 pesos por metro cuadrado.
- Un ambiente: con una superficie aproximada de 30 m2, los precios varían entre 60 y 85 pesos.
- Dos ambientes: entre 70 y 120 pesos por una vivienda de 48 m2.
- Tres ambientes: para una propiedad de 70 m2, los costos pueden variar entre 150 y 200 pesos.
- Costos máximos: en departamentos de Barrio Norte y Recoleta, de categoría y superficie amplia, las expensas cuestan entre 1000 y 2500 pesos.




