J. Craig Venter, el científico que decodificó el genoma humano, murió a los 79 años
Científico arriesgado y ajeno al establishment, aportó velocidad, competencia y controversia a una de las mayores carreras de la ciencia
4 minutos de lectura'

NUEVA YORK.- J. Craig Venter, científico y empresario que compitió por decodificar el genoma humano, murió el miércoles en San Diego. Tenía 79 años.
La muerte fue anunciada por el J. Craig Venter Institute, una organización de investigación sin fines de lucro fundada por él, con sede en San Diego y en Rockville, Maryland. En un comunicado, la institución informó que había sido hospitalizado recientemente por efectos secundarios de un tratamiento contra el cáncer.
Durante la década de 1990, Venter, conocido por su perfil arriesgado y su espíritu altamente competitivo, tomó una decisión audaz. Consideró que el Proyecto del Genoma Humano —un programa gubernamental de US$3000 millones destinado a decodificar el genoma humano— avanzaba con la lentitud suficiente como para que él pudiera incorporarse tarde a la carrera y superarlo mediante un método mucho más rápido.
La apuesta dio resultado. En el año 2000, su empresa Celera realizó un anuncio conjunto con un grupo rival para informar que habían ensamblado los primeros genomas humanos, un paso histórico en el camino hacia la comprensión de las bases genéticas de las enfermedades humanas y de los orígenes de la especie.
Venter tenía un ego poderoso, algo que quedó en evidencia cuando se supo que el donante anónimo cuyo genoma había sido secuenciado por Celera era él mismo.
Sin embargo, su determinación y sus habilidades de gestión le permitieron generar lealtad y reunir equipos de científicos excepcionales, entre ellos el microbiólogo Hamilton O. Smith, ganador del Premio Nobel. Juntos alcanzaron un hito tras otro en el entonces naciente campo de la genómica.
En 1995, Venter revolucionó la microbiología al publicar la secuencia del ADN de la bacteria Haemophilus influenzae, el primer genoma bacteriano en ser decodificado, junto con anotaciones de todos los genes del organismo.
Ese momento electrizó a la comunidad científica. Por primera vez, los investigadores pudieron observar todos los componentes genéticos de un organismo de vida libre, lo que brindó a los microbiólogos una suerte de manual del arsenal genético de la bacteria. Además, impulsó una carrera para secuenciar los genomas de patógenos conocidos, con el objetivo de identificar sus capacidades genéticas y diseñar contramedidas.
El equipo de Venter avanzó luego sobre el genoma de la mosca de la fruta para comprobar si su enfoque —conocido como secuenciación de escopeta de genoma completo— podía aplicarse a un desafío mayor: el genoma humano. El genoma de la mosca fue decodificado con éxito en 2000 y aportó una enorme cantidad de información que resultó clave tanto para el estudio de ese organismo como para el del genoma humano.
La decodificación del genoma humano, el siguiente gran objetivo de Venter, se transformó entonces en el centro de una competencia entre su equipo en Celera y un consorcio académico integrado por investigadores de Estados Unidos y Gran Bretaña. Los Institutos Nacionales de Salud, uno de los principales patrocinadores del esfuerzo público, se negaron a colaborar con Venter, que consiguió financiamiento privado a través de la Corporación Celera.
El método de secuenciación de escopeta de genoma completo le permitió reducir rápidamente la ventaja inicial de sus rivales. Con suficiente tiempo y recursos, podría haber obtenido el mayor premio científico de la época. Sin embargo, aceptó de manera reticente la propuesta del consorcio de declarar un empate formal, sellado con una ceremonia en la Casa Blanca junto al entonces presidente Bill Clinton.
Por sus contribuciones a la secuenciación del genoma humano, Venter recibió en 2007 el Premio Nierenberg de Ciencia en Interés Público, otorgado por el Instituto Scripps de Oceanografía. En 2009, el entonces presidente Barack Obama le entregó la Medalla Nacional de la Ciencia.
Los detalles sobre sus sobrevivientes no estuvieron disponibles de inmediato.
Jin Yu Young contribuyó con el informe.
- 1
“La vida es demasiado corta para que todo tenga que rendir”. Darío Sztajnszrajber: por qué la obsesión con la utilidad puede estar arruinando nuestra forma de vivir
2Cinco cosas que los ginecólogos quieren que sepas sobre la perimenopausia
3La Anmat prohibió el uso y la venta de un medicamento “innovador” para bajar de peso
4La maniobra sanitaria que le permitió a una provincia ahorrar hasta el 95% en medicamentos contra el cáncer






