La historia del hombre que todos los meses viaja siete horas para donar sangre

Adalberto Ravassa vive en Mercedes y dona en el Hospital Garrahan; lanzan una campaña para conseguir donantes en el verano
Adalberto Ravassa viaja todo los meses desde Mercedes para donar sangre en eL hospital Garrahan
Adalberto Ravassa viaja todo los meses desde Mercedes para donar sangre en eL hospital Garrahan Crédito: Santiago Cichero/AFV
Adalberto Ravassa vive en Mercedes y dona en el Hospital Garrahan; lanzan una campaña para conseguir donantes en el verano
Diego Sucalesca
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18 de diciembre de 2017  • 12:30

Adalberto Ravassa tiene 59 años y hace 18 que cada 20 días viaja más de siete horas en transporte público para donar plaquetas al Banco de Sangre del Hospital de Pediatría Garrahan. Gracias a él se salvaron ya 600 vidas, calculan en el hospital. Vidas de chicos con enfermedades oncológicAs, linfomas, aplasias medulares, hemorragias severas, transplantes de médula ósea, que reciben quimioterapias o severos trastornos de la coagulación, para quienes la transfusión de plaquetas es imprescindible para poder sobrellevar esos afecciones. “Sabía que eran muchas vidas, porque son muchos años de donaciones pero la verdad que escucho el número y no caigo”, dice Adalberto.

Con el objetivo de garantizar el stock de sangre necesario durante el verano, período en el cual los donantes habituales están de vacaciones, el Hospital de Pediatría Garrahan lanzó la campaña “Abierto x Vacaciones”. La idea es conseguir 65 donantes diarios que es lo que Banco de Sangre necesita para atender sus necesidades internas y externas, ya que el 21% de esa sangre es entregada a otros hospitales del país que la necesiten, abasteciendo así también, parcialmente, al sistema de salud público nacional. Quienes quieran convertirse en donantes habituales de podrán reservar un turno, de modo online, durante todo el verano, y allí podrán elegir día y horario para donar.

La sangre está compuesta por los glóbulos rojos que transportan el oxígeno de los pulmones a todo el cuerpo, los glóbulos blancos que nos defienden contra infecciones y las plaquetas que impiden las hemorragias. Cada uno de estos componentes se separa y puede ser utilizado independientemente por lo que una misma unidad de sangre puede tener varios receptores y así con una donación se ayuda a salvar o mejorar la calidad de vida de más de tres personas.

Una de esas tres personas, allá por 1995, fue el sobrino de Adalberto a quien, con sólo cinco años, le detectaron una hepatitis fulminante. “Ahí empecé y nunca más dejé de donar plaquetas”, cuenta el hombre de Mercedes, provincia de Buenos Aires. Desde allí parte, bien temprano, para donar sangre y volver en horas del mediodía a la sede de Obras Sanitarias de Mercedes, donde trabaja hace 37 años.

Largo viaje

El periplo de Adalberto es largo: “Salgo en el primer tren de Mercedes, a las 4 de la mañana, trasbordo en Moreno hasta Once y ahí tomo el 118 hasta el hospital. En total, si no pasa nada, son más de tres horas de viaje de ida y otras tres de vuelta”.

Todo lo cuenta tranquilo, con absoluta naturalidad. La naturalidad de un hombre con un aprecio por la vida de los demás inversamente proporcional a su humildad. Humildad que no le permite dimensionar lo grande de sus actos. La Jefa del Banco de Sangre, Silvina Kuperman, sí lo hace: “Personas como Adalberto valen oro”. Porque, pese a haber mucha gente con ganas de donar, lo cierto es que “resulta necesario acercarles la posibilidad de que lo hagan, ya que nadie se levanta un día, y porque sí, va a donar sangre”, cuenta Kuperman. “Todos los donantes son geniales pero personas como Adalberto que, voluntariamente, se conectan a una máquina durante casi una hora y media para donar plaquetas, para pacientes que no conocen, son capos totales”, concluye.

El procedimiento lleva cierto tiempo. De hecho, Adalberto, cuenta que “hay que ir tranquilo y con paciencia”. Y completa: “Cada vez que voy son entre ocho y diez horas. Primero me sacan sangre, me hacen el control, presión, cantidad de plaquetas, temperatura, para saber si puedo donar. Desayuno y después me conectan a la máquina y a partir de ahí son unas dos horas.” Pero a él no le importa el tiempo que demande el proceso de donación. De hecho, lleva 171 donaciones de plaquetas y más de 30 de sangre.

Las plaquetas son el componente de la sangre que ayuda a sanar las heridas y prevenir el sangrado. Cuando una persona dona sangre se obtiene de ella una unidad de plaquetas mientras que si dona plaquetas se pueden obtener hasta 15 unidades en un solo procedimiento.

Los pacientes

La contracara del esfuerzo de Adalberto son los pacientes que se benefician. Dulce Mazzeo es una de esas personas. Con sus 21 años, la joven estudiante de filosofía tiene absolutamente naturalizada la situación de recibir transfusiones de sangre cada 15 o 20 días a causa de la talasemia mayor que, al igual que su hermana, padece. La talasemia es un trastorno hereditario caracterizado por la producción defectuosa de hemoglobina que lleva a una disminución en la producción y un aumento de la destrucción de glóbulos rojos (anemia crónica).

“Cuando uno nace con esto es más fácil, es algo con lo que convivo desde de siempre”, cuenta con un tono de voz que hace honor a su nombre. Dulce hace años que tiene dos dadores que, por motivos legales, no conoce pero fantasea conocer. “Yo siempre les preguntaba a los chicos de hemoterapia quiénes eran. Es algo buenísimo. Ver la sangre y ver quien te la da”, reflexiona emocionada.

La joven, que tendrá que recibir transfusiones durante toda su vida, no podrá hacerlo en el Hospital Pediátrico por siempre. “Me están aguantando un montón porque a los 18 uno tiene que partir. Cuando me vaya va a ser muy difícil. El hospital para mi es todo. Mi vida está ahí”, concluye.

El Garrahan necesita, aproximadamente, 100 unidades por día de plaquetas para atender necesidades transfusionales programadas y de emergencia. Y lo más difícil de satisfacer esa necesidad es que, tal como explica Silvina Kuperman, “la sangre no se fabrica”. “No es como un medicamento que se puede comprar y mientras todos nos vamos de vacaciones los pacientes la siguen necesitando”, dice.

Y no sólo eso. Hay un agravante: “La sangre no se puede stockear ya que se vence en cuestión de días: 42 días para los glóbulos rojos y sólo cinco para las plaquetas”, concluye la Jefa del Banco de Sangre.

El Hospital de Pediatría Garrahan es el único del país con un banco de sangre con 100% de voluntarios. El hospital no le pide a los familiares de los pacientes que consigan donantes ya que entiende que quienes concurren allí lo hacen en una situación, de por sí, critica como para además trasladarles una exigencia y porque, además, atienden pacientes de todo el país y a quienes llegan del interior se les hace muy complejo conseguir donantes. Otro elemento que se tuvo en cuenta al momento de optar por este sistema es que la sangre de un voluntario es más segura ya que cuando se está presionado a conseguir donantes, muchas veces, al momento de cumplimentar con el cuestionario de rigor se miente. No por maldad sino precisamente por el apuro en obtener una debida atención. Lo cierto es que, de este modo, según informó el Garrahan, bajaron diez veces los niveles de infección en sangre.

“Nadie puede obligar a otro pero les pido que vayan que es un ratito. Aunque sea un poquito. Es importante. Muchos chicos se atienden ahí. Son de todo el país y lo necesitan”, concluye Adalberto.

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