La odisea de caminar durante horas y cruzar ríos a pie para vacunar contra la gripe durante la cuarentena

El enfermero Genaro Cardozo, del hospital de Angastaco, Salta, en una de las salidas a vacunar contra la gripe a mayores de 65
El enfermero Genaro Cardozo, del hospital de Angastaco, Salta, en una de las salidas a vacunar contra la gripe a mayores de 65 Crédito: Gentileza Graciela López
Fabiola Czubaj
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13 de abril de 2020  • 16:00

Graciela López nunca imaginó que las calles de Angastaco estarían alguna vez tan vacías, sin turistas que las recorran a paso lento por la altura. Desde el hospital local, colaboran para que se cumpla la cuarentena por la pandemia del nuevo coronavirus en esa localidad de 2120 habitantes en los Valles Calchaquíes, a unos 260 kilómetros de la ciudad de Salta.

Por estos días, agentes sanitarios y enfermeros caminan horas y cruzan a pie ríos desbordados por las lluvias de esta época para que entre 250 y 280 mayores de 65 años de los parajes y los pueblos de la zona puedan recibir la vacuna antigripal y reducir el riesgo de coinfección.

Los vacunadores se organizan de acuerdo con los seis puestos sanitarios, además de "la base", que es el Hospital Virgen del Valle, de Angastaco, donde López es supervisora intermedia de Atención Primaria de la Salud. La semana pasada, con el enfermero Genaro Cardozo no lo dudaron: bajaron de la ambulancia, se arremangaron los pantalones y avanzaron a pie hasta la casa de María, de 65 años, ubicada en un campo de cultivo de pimentón y cebolla. Las lluvias habían hecho que el río La Angostura desbordara, lo que aumentó el agua en las acequias de la finca.

Muchas de esas salidas en ambulancia son de madrugada. Mientras el médico del grupo atiende en el puesto sanitario, los vacunadores salen a visitar las casas. Cuando el camino se termina, hay que cargar la mochila con insumos y la pequeña conservadora roja con las dosis de las vacunas en frío para avanzar por caminos de montañas y cerros. Por día, pueden recorrer más de 100 kilómetros para vacunar a una sola persona.

.La ambulancia del hospital de Angastaco, Salta, traslada a los vacunados a los parajes cercanos durante la pandemia de Civid-19
.La ambulancia del hospital de Angastaco, Salta, traslada a los vacunados a los parajes cercanos durante la pandemia de Civid-19 Crédito: Gentileza Graciela López

A veces, hay que pasar la noche en alguna de las casas de esas familias. Y esto también se repite en Jujuy, donde Fátima Pelo es agente sanitaria del Centro de Especialidades Norte "Dr. Carlos Alvarado", en San Salvador de Jujuy. Trabaja y vive en la Comunidad Aborigen Laguna de Tesorero.

Con una mochila y una conservadora roja, hace unos días cruzó un puente colgante sobre el río Tesorero, a la altura de la ruta provincial 29, para ir a buscar las vacunas para los mayores de 65 al centro de atención del Ministerio de Salud jujeño en la capital provincial, a unos 60 kilómetros de distancia. Como vacunadora, también trabaja con el Programa Ampliado de Inmunizaciones de la jurisdicción.

La población de Laguna de Tesorero ya reclamó un puente carretero para no quedar aislada en el verano por el aumento del caudal de dos ríos. Ahora, también los están por la cuarentena y los agentes sanitarios están cumpliendo un rol fundamental para acercarles víveres, medicamentos y, también, la vacunación antigripal.

Fátima Pelo, agente sanitaria del Centro de Especialidades Norte de San Salvador de Jujuy, camina horas y cruza puentes colgantes con la conservadora donde transporta las vacunas antigripales para cruzar los ríos y poder vacunar a los adultos mayores
Fátima Pelo, agente sanitaria del Centro de Especialidades Norte de San Salvador de Jujuy, camina horas y cruza puentes colgantes con la conservadora donde transporta las vacunas antigripales para cruzar los ríos y poder vacunar a los adultos mayores Crédito: Gentileza Fátima Pelo

"A veces, atravesamos ríos, montañas y todo tipo de dificultad ya que trabajamos en zonas inhóspitas y también dependemos de las inclemencias climáticas, que tienen sus cambios bruscos. Muchas veces, salimos con un hermoso sol y regresamos con una tormenta –cuenta a LA NACION–. Caminamos kilómetros y podemos hacerlo 12 horas para solo vacunar una pareja. Las casas están muy distanciadas y tenemos que planificar bien: tener en cuenta si el día que vamos estarán las personas a vacunar, el horario en el que llegaremos, todo."

Para hablar con ella hay que esperar a que llegue a un lugar con señal de wifi. "En las zonas rurales –continúa Pelo–, los que más habitan son los adultos mayores. En está época del año es cuándo más se camina para cumplir con la campaña de vacunación antigripal. Nuestra dificultad son los ríos (hay dos con mucho caudal) para poder salir a la ciudad; los adultos mayores suelen bajar a cobrar sus pensiones y otros trámites."

Distantes

El puesto sanitario más alejado de Angastaco, en Salta, es el de Pampa Llana, donde el viaje en la ambulancia es de entre cuatro y cinco horas. También están los puestos de El Arremo, Río Grande, Pucará, La Arcadia, Santa Rosa y Angastaco. "Hacemos todo lo posible para que las familias cumplan la cuarentena y que quienes necesitan las vacunas del calendario las puedan recibir", dice López en diálogo con LA NACION, a la vuelta de una de esas salidas.

La población de la zona incluye un alto porcentaje de mayores en comunidades de pueblos originarios o casas aisladas en áreas inhóspitas o en medio de campos de cultivos que necesitan la vacuna antigripal y contra el neumococo.

Atención médica y vacunación en la escuela de Los Cardones, Angastaco, Salta
Atención médica y vacunación en la escuela de Los Cardones, Angastaco, Salta Crédito: Gentileza Graciela López

"Este año, cumplir con esa cobertura es especialmente importante por la pandemia de SARS-Cov-2. Como los adultos mayores son más vulnerables a las complicaciones si llegan a contraer el coronavirus, empezamos ya la vacunación a domicilio para acercarles la vacuna lo antes posible –explica López–. El Programa Ampliado de Inmunizaciones (del Ministerio de Salud provincial), nos provee los termos y la conservadora para el traslado de las vacunas. La cantidad depende de hasta dónde nos desplazamos cada día. Si vamos a ir a un sector alejado, llevamos 14 o 15 vacunas".

Además de los mayores, con las primeras dosis recibidas también vacunaron al personal de la salud y los menores de entre 6 y 24 meses, que son 65 en la zona, incluidas las comunidades originarias. Seguirán con el resto de los grupos de riesgo (embarazadas y personas con enfermedades crónicas, como diabetes, cardiopatía o asma).

El hospital de Angastaco posee dos médicos, una bioquímica y una odontóloga, el área de enfermería, siete agentes sanitarios, dos ambulancias y el personal de la cocina y otros servicios. No se hacen ecografías, radiografías ni electrocardiogramas. Todas esas prestaciones, o lo que demande atención de más complejidad, se deriva al hospital de Cafayate. Sobre todo, ahora, durante la pandemia. Ahí, López se capacitó como promotora de la salud en 2002 y, a los dos años, obtuvo el certificado del Ministerio de Salud de Salta como vacunadora.

En 2019, a los 57 años, empezó a coordinar las tareas de los agentes sanitarios. "Este trabajo me da muchas satisfacciones –afirma–. Las familias nos abren la puerta de sus casas. Con los años, eso genera confianza, nos cuentan los problemas que tienen. Hay necesidad de que alguien los escuche y oriente."

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