
Llamado a licitación: buscan restaurar uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad
Se trata de el Palacio Municipal, donde hoy funcionan algunas áreas del gobierno porteño
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El histórico Palacio Municipal de la ciudad de Buenos Aires, emplazado frente a la Plaza de Mayo y sobre el eje cívico más emblemático de la Capital, será objeto de una ambiciosa intervención patrimonial que busca devolverle su presencia urbana original. El proyecto pone el foco en la restauración integral de sus fachadas y en la restitución del pináculo–aguja que coronó hasta hace un siglo una de las tres cúpulas alcanzando los 65 metros de altura de la ochava de Bolívar y Rivadavia.
El gobierno porteño publicó esta semana en el Boletín Oficial el llamado a licitación para llevar adelante, con un plazo de un año, estas obras de conservación integral, que abarcan tanto al Palacio Municipal como al edificio contiguo donde funcionó el diario La Prensa, que conforman un conjunto de piezas representativo del patrimonio institucional porteño.
Catalogado con Protección Estructural, el Palacio Municipal tiene desde hace años visibles signos de deterioro, acentuados tras la mudanza de la sede de la Jefatura de Gobierno al barrio de Parque Patricios a mediados del 2015 y la consecuente baja de su uso cotidiano.
El histórico inmueble reunió hasta aquel año las oficinas centrales del Ejecutivo porteño y, antes, a las de quienes fueron intendentes de la entonces Municipalidad de la ciudad. En sus cinco plantas, se ubicaban los despachos de las principales autoridades y de los ministros. El último en utilizarlo fue Mauricio Macri y desde uno de sus balcones, Fernando De la Rúa lanzó la frase “Estoy a cien pasos de ser presidente” por la distancia que lo separaba de la Casa Rosada.

Signos de deterioro
Actualmente, en el interior del edificio solo funcionan dependencias del Ministerio de Salud y la Mesa de Entradas del gobierno local, pero hacia afuera, sobre la fachada de la Avenida de Mayo se observan cerramientos metálicos oxidados y fuera de uso, manchas de humedad persistente, desprendimientos de revoques y pérdida de material en zócalos y basamentos, especialmente en los sectores más expuestos al tránsito peatonal.
En los niveles superiores, las carpinterías presentan hojas deformadas, persianas inutilizadas y equipos de aire acondicionado instalados sin criterio patrimonial, mientras que molduras, cornisas y relieves ornamentales evidencian erosión, fisuras y suciedad generalizada. Particularmente elocuente es el estado de la gran puerta metálica histórica de Bolívar 1, con capas de pintura descascaradas, corrosión activa, faltantes y grafitis que afectan su lectura original.

La intervención prevista en el pliego de licitación prevé un presupuesto inicial cercano a los $15.000 millones y contempla la puesta en valor de las fachadas a través de tareas que reemplazarán el color actual blanco a tonalidades más cercanas al del símil piedra original.
También, intervendrán las cúpulas históricas que definen su silueta. Construidas en distintas etapas entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, estas estructuras conforman un conjunto arquitectónico de fuerte impronta Beaux Arts, cuya recuperación busca restituir el carácter monumental del edificio.
Dos intervenciones
El objeto de la licitación contempla dos intervenciones diferenciadas pero complementarias: la restauración de la fachada del inmueble de Avenida de Mayo 501, con frentes también sobre Bolívar y Rivadavia, y el frente del edificio La Prensa, ubicado al lado. Cada una cuenta con su propio pliego de especificaciones técnicas y documentación gráfica, aunque ambas se abordan bajo un criterio común de conservación patrimonial integral.
“La Avenida de Mayo reúne algunos de los edificios más representativos de la historia porteña y nacional, y es parte de lo que hace a Buenos Aires una de las ciudades más lindas del mundo. Conservarlos y restaurarlos es asegurar que sigan siendo parte activa del espacio público y de la identidad urbana de la ciudad”, afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público e Higiene Urbana.

Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la Ciudad, destacó la importancia de seguir avanzando con las obras de recuperación del exedificio de La Prensa, reconvertido en el espacio Casa de la Cultura. “Poner en valor lugares como la Casa de la Cultura es recuperar para la ciudad su capital simbólico, un patrimonio cultural que nos define y conecta”, indicó.
Un edificio clave en la historia porteña
El Palacio Municipal tiene una historia ligada al desarrollo institucional de la ciudad. Su construcción fue decidida por el intendente Francisco Bollini, quien encargó el proyecto al arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, bajo la supervisión del ingeniero Juan Cagnoni. El edificio se levantó en el lugar destinado, originalmente, al Concejo Deliberante.

La obra reutilizó materiales de alto valor provenientes de la residencia Zuberbühler, demolida para tal fin. Las etapas constructivas se desarrollaron entre 1890 y 1893, y luego entre 1911 y 1914, cuando se completó el conjunto. El resultado es una compleja amalgama de influencias francesas e italianas, con mansardas, cúpulas y una rica ornamentación que lo convierten en una de las piezas singulares del paisaje de Avenida de Mayo.
Según la memoria descriptiva del proyecto, la intervención se basa en un criterio de “restauración conservativa integral”, que priorizará la mínima intromisión posible y el máximo respeto por la autenticidad de los elementos originales. Los trabajos abarcarán las fachadas completas sobre Avenida de Mayo, Bolívar y Rivadavia, así como las tres cúpulas y sus mansardas.
Las tareas incluyen la limpieza y consolidación de superficies, la recuperación de terminaciones originales símil piedra, revoques texturados, buñas y almohadillados, además de la restauración y reconstrucción de ornamentos perdidos. Se prevé también la rehabilitación integral de carpinterías, balcones y herrerías artísticas, el reordenamiento del cableado visible y la revisión del sistema pluvial de cubiertas inclinadas.
En el caso de las cúpulas, se contempla la recuperación del revestimiento exterior de la que está ubicada sobre Avenida de Mayo y Bolívar, y la reconstrucción volumétrica del pináculo original de la cúpula de la calle Rivadavia. Las mansardas -las cubiertas de tejado con dos pendientes- serán tratadas como parte de un conjunto patrimonial único, con tareas puntuales de reparación, restitución y conservación.
Antes de iniciar cualquier tarea, el pliego exige un exhaustivo relevamiento de patologías y desajustes, con registros fotográficos, cateos estratigráficos, ensayos in situ y análisis de muestras en laboratorio. El contratista deberá presentar un informe técnico detallado que será evaluado por la Inspección de Obra, que tendrá a su cargo el control estricto del cumplimiento de los criterios patrimoniales.
La restauración se completará con una nueva iluminación ornamental que permitirá destacar los valores arquitectónicos del edificio durante la noche, reforzando su presencia sobre la Avenida de Mayo. La obra incluye también tareas preliminares como montaje de andamios, cerramientos de seguridad, señalización, cartelería de obra y limpieza permanente durante todo el plazo de ejecución.
La restauración
Entre los puntos más detallados del proyecto está la restauración de la histórica puerta metálica ubicada en la ochava de Bolívar y Rivadavia. La carpintería, que conserva un sello del fabricante “A. Bayma”, presenta hoy corrosión avanzada, perforaciones, piezas faltantes y múltiples capas de pintura que ocultan su materialidad original.
La intervención prevé un relevamiento exhaustivo, mapeo de daños, limpieza mecánica y química controlada, tratamiento anticorrosivo, restitución de ornamentos faltantes como cabezas de leones y herrajes y la puesta a punto de los mecanismos de apertura y cierre.
Y uno de los aspectos más sensibles y técnicos de la licitación se desarrollará sobre la cúpula de mayor escala y complejidad estructural, emplazada en la ochava de Bolívar y Rivadavia. Este domo, sostenido por una imponente estructura metálica, hacía alcanzar los 65 metros de altura al edificio gracias a una aguja–pináculo que definía su remate vertical.
Ese elemento fue desmontado, según distintas fuentes, en la década del 30 por razones estructurales y después de un incendio, y reemplazado por un remate de menor altura que alteró la silueta original del Palacio. Ahora, la propuesta prevé la elaboración y montaje de una reproducción volumétrica del pináculo original, diseñada a partir de documentación histórica, planos y fotografías de época.
La nueva aguja será más liviana que la original, pero respetará sus proporciones, morfología y rasgos ornamentales, lo que apunta a garantizar su compatibilidad estructural y estética con la cúpula existente, en un edificio catalogado dentro del Área de Protección Histórica APH1.
En declaraciones a LA NACION, Juan Pablo Vacas, subsecretario de Paisaje Urbano, explicó que buscarán recuperar “el diseño original del edificio, tanto en los colores para que sea un símil piedra como en todos sus elementos, como el caso del pináculo”.
“El palacio está situado entre el Cabildo y la Catedral Metropolitana con una presencia urbana que pocos edificios tienen. Y esa volumetría que le otorgaba el pináculo forma parte de una tradición renacentista de Siena y Florencia y que era una de las características pensadas para las municipalidades”, precisó.
En paralelo, se ejecutarán trabajos de restauración sobre las otras dos cúpulas: la principal sobre la Avenida de Mayo, que alberga el reloj de cuatro esferas, y la ubicada en la esquina de Avenida de Mayo y Bolívar, declarada Sitio de Interés Histórico.
En ambos casos, se abordarán patologías acumuladas por décadas de intervenciones parciales, falta de mantenimiento y alteraciones impropias, siempre bajo criterios de mínima intervención y respeto por la materialidad original.
En tanto, en el Edificio La Prensa las tareas comprenderán la restauración integral de las superficies completas de la fachada sobre la Avenida de Mayo, y del Pasaje de los Carruajes interior; la restauración de carpinterías, herrería artística y luminarias; el acondicionamiento del reloj y del campanario; y la iluminación de la fachada.



