
Los piojos se vuelven resistentes a la mayoría de los pediculicidas
Encontraron que el 80% de los alumnos estaba infestado; el 77% usó varios productos
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Termina el año escolar y muchos padres respiran aliviados, pensando en que ahora sí será posible erradicar los piojos para siempre de las cabezas de sus hijos.
Craso error. Cuantas más lociones pediculicidas se aplican, más resistencia a las drogas crean los piojos. Un estudio difundido esta semana demuestra que en un universo de 5635 casos, el 77 % de los infestados ha sido tratado con múltiples pediculicidas. Existe una creciente resistencia a la permetrina, que es la materia activa de muchos pediculicidas, y se investigan nuevos compuestos a los que los insectos resulten sensibles.
El Centro de Investigación de Plagas e Insecticidas (Cipein) realizó exámenes en chicos de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires con el objetivo de ver qué grado de infestación tenían los alumnos primarios (80%) y de conocer la tasa de resistencia de esos insectos, llamados Pediculus humanus, a los principios activos desarrollados para combatirlos.
Un dato interesante surgió de comparar a los sujetos relevados en la prueba:en la intensidad del ataque no había diferenciación por sexo, largo o color del pelo ni clase social. Los doctores José Antonio Mássimo, subjefe del servicio de Dermatología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, y María Inés Picollo, jefa de entomología del Cipein, lideraron el ensayo que fue publicado en el Journal of Medical Entomology.
Muchos de los piojicidas más publicitados poseen poca o ninguna acción, y un mismo principio activo en distintas formulaciones (presentaciones) también demostró tener diferente efectividad, ya que en muchos casos son ayudados por los excipientes o agregados para dar sustancia al producto. Aunque el hacinamiento y la falta de higiene influyen en los resultados, está claro que la clase social o las condiciones del hábitat no son determinantes. En colegios de clase media se encontró la mayor resistencia de los insectos a los remedios.
La pediculosis es la instalación en el cuero cabelludo de minúsculos insectos llamados Pediculus humanus, que se transmiten por contacto directo y estrecho, es decir de cabeza a cabeza con quien sufre la infestación.
Por eso en el período de clases es cuando se dan los más altos índices de contagio, ya que durante la actividad escolar y recreativa existen múltiples posibilidades de que se establezca el contacto entre un niño infestado y otro que no lo estaba.
Prácticas como compartir peines y cepillos, hebillas y gorros o sombreros no hacen más que incentivar la proliferación de estos molestos bichos de color blanco grisáceo que se instalan en el cuero cabelludo ya que necesitan sangre para alimentarse (son hematófagos). Es difícil desprenderlos de los cabellos, operación que con las liendres se puede realizar con un peine fino, ya que se aferran con sus extremidades con el fin de aquerenciarse y alimentarse durante 40 días que viven en promedio.
Aunque los piojos también pueden vivir fuera de la cabellera humana:se los encuentra en la ropa de cama y de calle, en cortinados y almohadones, y en utensilios, donde sin procurrase alimento resisten no más de 24 horas.
Pero el piojo no está solo y, además de succionar sangre de su víctima, consigue poner unos ocho huevos diarios, con lo que una estada de 40 días sobre una cabeza le garantizará alrededor de 320 huevos o liendres.
Es clásico el rascado del cuero cabelludo, acompañado por la picazón. Al succionar sangre, el insecto inyecta saliva con una sustancia irritante.
La forma de exterminar los piojos es el envenenamiento con sustancias neurotóxicas como los derivados de los piretroides, el lindano y el malation.
No se debe abusar de los productos ya que son tóxicos si no se aplican en la dosis sugerida o si ésta se repite indefinidamente o se combinan varios pediculicidas.



