
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

Para un buen descanso es determinante una buena alimentación. En su visita a los estudios de LN+, la nutricionista Ana Chezzi ahondó en los detalles alimenticios que ayudan a conciliar el sueño. Además, reveló los tres ingredientes que llevan casi todas las comidas y atentan contra el reposo nocturno.

“Para dormir bien a la noche lo central es dosificar la cantidad de leche, de crema y de manteca“, explicó Chezzi. “Esto para digerir y hacer bien la digestión”, detalló.
En su análisis, la especialista hizo hincapié en la importancia de dosificar la carga horaria laboral.
"Uno no puede postergar el descanso porque al otro día tiene que trabajar. Pero lo más factible es que, después de comer estos alimentos en la cena, duermas mal. Porque el cuerpo no puede hacer todo a la vez. Es decir, dormir y funcionar la parte digestiva", graficó la nutricionista.

En palabras de Chezzi, “el aparato digestivo trabaja todo el tiempo: no espera a que uno se despierte“.
“Lo ideal sería comer tipo ocho de la noche. Después estar en familia y finalmente dormir. Lo ideal es que la cena sea muy liviana. Si comés medialunas con dulce de leche a la mañana, lo digerís durante el día“, aconsejó la experta.

Consultada sobre la mejor estrategia para asimilar lo que comemos, Chezzi sostuvo: “Hay que tener en cuenta las grasas que hubo en la comida de la cena, más si son procesadas y el cuerpo no entiende qué son”.
“Por esto, después de cenar, lo mejor es dejar pasar, por lo menos, una hora”, subrayó y agregó: “Si bien no es imposible, es más caro comer sano que comprar un paquete de fideos y tirarle crema”.
Por la noche, mucha gente acostumbra a llevarse un vaso de agua a la mesita de luz. Sobre esto, la nutricionista aclaró: “Tomarse ese vaso antes de irse a dormir no es lo mejor porque licúa los jugos digestivos”.

“Si cenamos pesado, hay que tratar de evitar el agua antes de dormir”, insistió Chezzi y subrayó: “El agua es mejor tomarla antes de comer y durante todo el día, para cubrir un litro y medio o dos litros cada veinticuatro horas”.
Durante su exposición en los estudios de LN+, Chezzi segmentó las franjas horarias ideales para consumir ciertos alimentos.
“En el desayuno, lo ideal es comer proteínas y una cantidad normal de grasas saludables. El hidrato de carbono también es útil, pero no si te sentás ocho horas en una oficina. El hidrato es mejor comerlo si te vas a entrenar", enumeró.

“Muchos padres creen que darles a sus hijos un paquete de galletas y una cajita con jugo es llenarlos de energía, cuando en realidad es puro azúcar”, explicó Chezzi. “Y estos alimentos tienen JMAF, que generan un pico de glucemia y están modificados para que sean adictivos”, remató.
Por último, la nutricionista se refirió al vínculo entre la alimentación y los diferentes estados de ánimo.
“Las frutas estuvieron siempre. Con la llegada del ser humano, ya existían. Lo mismo que con las verduras, los huevos y la carne”, teorizó Chezzi. En consonancia, detalló que “por día se pueden comer hasta cuatro yemas”.
“Cuando estás enojado, triste o deprimido, no te comés una ensalada”, reflexionó la profesional. “Sino algo alto en hidratos de carbono, que produce una sensación de placer enorme”, aseveró.
“Entonces, durante el tiempo que lo comés, vas a estar más feliz. Y es ahí cuando se empieza a producir un círculo vicioso en el que, cada vez que te sentís mal, vas a la heladería”, cerró Chezzi.



