El próximo sábado Santiago Artemis estará, de 17 a 19, en el showroom de Palermo festejando junto a Nike los 30 años del lanzamiento de las Air Max
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16 de marzo de 2017  • 17:34

Para festejar los 30 años del lanzamiento de las Air Max 1, Nike organizó una serie de encuentros que celebran el modelo desde los cuatro enfoques que lo caracterizan: revolución, icono, colaboración e innovación. Tomas Escobar, el creador de Cuevana, estuvo a cargo del primero, los Illya Kuryaki del segundo y el joven diseñador Santiago Artemis, estará el próximo sábado del tercero.

A diferencia de los eventos anteriores, esta reunión tiene como eje principal el concepto de colaboración y presentará el modelo AM 1 ATMOS. De 17 a 19, el público estará invitado a participar de un asesoramiento de look a cargo de Artemis y de la fashion blogger, Angie Landaburu. DJ Acampante estará pasando música. A través de estos eventos Nike calienta los motores para la enorme celebración que se realizará en el sábado 25 con una enorme fiesta en la que se celebrará el Air Max Day y cantará Miss Bolivia.

Nike Airmax Artemis x LN.mp4

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Conocé a Santiago Artemis

Santiago Artemis alcanzó gran reconocimiento cuando, hace cinco años, Katy Perry le encargó dos vestidos y lo invitó al Hotel Four Seasons durante su visita al país. Tenía 19 años y muchos ya lo conocían desde antes. Básicamente, cualquiera que se lo hubiera cruzado, alguna vez en un evento, fiesta o simplemente en la calle, podía contar algo sobre él, sobre su atuendo, su pandilla y actitud. Incluso sin saber su nombre.

Es que Artemis, no es sólo un diseñador sino también un artista. Se viste, camina y actúa como tal. Y aunque nació en Tierra del Fuego y llegó a Buenos Aires a los 17 años para probar suerte, no sería exagerado decir que nació siendo lo que es hoy y que fue cuestión del tiempo que el resto del mundo se entere. Hoy lo saben hasta en Japón . Actualmente Santiago trabaja con la embajada argentina en ese país, en donde se encarga de curar arte, coordinar producciones fotográficas y sirve de nexo entre ambas culturas. Se ha cansado de caminar ciudades como Osaka, Tokio y Harajuku haciendo su trabajo: buscar inspiración y conexión entre ambos mundos.

“Haber sido convocado por Nike es un halago. Se trata de una marca que aunque es deportiva, jamás se reduce solo a eso. Tiene horizonte, busca otros contextos, otras realidades y gente de la cual influenciarse. Mi vinculo con ellos todavía es muy joven pero siento que podemos hacer grandes cosas juntos”, resume mientras fantasea con su modelo ideal, “seguramente tendría charol, plataforma, y haría algo medio retro, con colores terracota y azul francia”.

Cuando las Air Max 1 salieron (1987) él todavía no había nacido, aún faltaban cinco años y por eso no tiene recuerdos. “Lo que me impresiona bastante es lo contemporáneas que son. Cuando las mirás, no pasaron de moda, tienen algo retro pero no todo y eso es lo que las hace especiales”, reflexiona antes de detallar el modo en que el mismo las incorporó a su look, “con chupines de cuero y tapado de piel, van genial”.

Conocé a Tuti Gianakis

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El colaborador coleccionista

Más que un sneakerhead, Tuti Gianakis se define como un sneakerfreak. Llegó a tener mil pares de zapatillas, aunque ahora tiene “un poco menos”. La diferencia fundamental entre él y los coleccionistas más ortodoxos, dice, es que él no teme gastarlas. Al contrario, ama hacerlo. De hecho, así es como su relación con el calzado deportivo nació: “quemando suelas” en la pista de baile.

Todo lo que Tuti encaró en su vida creativa, está relacionado a la música para bailar. En la época en que los canales se arrancaban los ojos por darle la bienvenida a grupos como Bon Jovi o Duran Duran, él fue productor de Ritmo de la Noche, un programa que educó musicalmente a una generación con sus bandas invitadas. Más tarde supo tener su revista, la emblemática D Mode (llamada así por banda británica Depeche Mode ) y comandar proyectos de alto impacto bailable como el sello Oid Mortales y la Radio Energy.

Durante los '80 y lo '90, hizo uso y abuso del calzado deportivo para hacer lo que en ese momento nadie podía: entrar a las discos cómodo. “En ciudades como Londres o Nueva York era común ver a las principales figuras con zapatillas deportivas, en cambio en Buenos Aires , te rebotaban en los boliches por usarlas. Como yo era el DJ, yo sí podía pasar”, sonríe. De ahí a la devoción, hubo dos segundos. Cuando finalmente decidió armar su propia revista, supo exacto a qué estética apuntar.

“La cultura de lo sport fusionado siempre fue natural en mí y en mi grupo. Para muchos era un sacrilegio ir en zapatillas a un trabajo o moverse así en ámbitos formales, pero nosotros siempre hicimos lo que quisimos y no teníamos que seguir esas reglas. Eventualmente, con Nike se estableció una conexión especial y yo terminé siendo fotógrafo de la marca”, resume.

Lo que su vinculo con Nike le permitió, fue acceder a información de primera mano y a una forma de trabajar diferente. “Viajé mucho, conocí gente increíble y hasta co-diseñé un modelo con el creador de las Air Max, Tinker Hatfield”, dice entre risas. ¿Qué hicieron juntos? “Nada”, dice resuelto. “Me lo presentaron en un encuentro en Nueva York en el que nos proponían a las quince personas que estábamos ahí, diseñar un modelo sobre una base blanca que había armado. Cuando fue mi turno le dije simplemente que yo no tenía nada que agregarle a ninguna cosa que él hiciera. Se rió un buen rato y me las firmó así en blanco”. Hoy conserva la cartulina con la foto del modelo enmarcada ¡en el baño!

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