“No se puede creer”: las pequeñas playas de aguas cristalinas y cálidas que se esconden en Mendoza
Están ubicadas en Valle Grande, en San Rafael; solo se puede llegar en barco
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MENDOZA.- Una postal caribeña, más cerca de lo pensado, entre ríos y montañas. Pequeñas playas, con arena natural, agua turquesa y clima cálido, escondidas en un paraje único en el sur mendocino: el Embalse Valle Grande, en San Rafael, a unos 260 kilómetros de la capital provincial. Una verdadera joyita poco conocida a la que se accede con un traslado especial, en embarcaciones. Se trata de las playas Portal del Atuel y Raffeish en las inmediaciones del imponente Cañón del Atuel, con una extensión de más de 1500 metros.

“Es un lugar divino, que sorprende en el dique Valle Grande, de San Rafael, con varias actividades. Son inmensas playas de arenas blancas formadas por la naturaleza dentro del dique. No es el Caribe, pero sí lo más parecido que encontrarás en la Argentina: aguas cristalinas, que se observan en imágenes imponentes, dependiendo de cómo le da el sol, y temperatura agradable, pese a ser agua de la cordillera. Sin dudas, es para pasar un día maravilloso”, contó a LA NACION Martha Sotomayor, una de las responsables del lugar y presidenta de la Cámara de Turismo de San Rafael, que vive una muy buena temporada de verano.

De hecho, la comuna está entre los destinos más elegidos a nivel país en lo que va de las vacaciones, con ocupación en alojamiento que supera el 80%. Es más, es uno de los sitios que destacó días atrás el presidente Javier Milei para contar del importante movimiento que está teniendo la actividad en diversas zonas de la Argentina.
Sin dudas, es una escapada distinta en Mendoza, más allá de las tradicionales excursiones a la montaña o los paseos por las bodegas de la provincia, además de las degustaciones de la gastronomía de nivel internacional. Así, bajo este escenario de amplias y variadas alternativas en las diferentes regiones de la provincia, San Rafael sigue posicionándose como un sitio obligado para los visitantes. Y en este tren, vale la pena detenerse en sitios únicos del departamento como Los Reyunos, sobre el río Diamante, pero sobre todo los embalses El Nihuil y Valle Grande, sobre el río Atuel, unidos por el Cañón del Atuel, al que se accede por la ruta provincial 173. Desde este último sitio, ubicado a 35 kilómetros de la ciudad de San Rafael, frente al mirador, los operadores turísticos ofrecen ir por más: tomar una balsa o un catamarán para llegar a las pequeñas playas ocultas de arena natural.
Por eso, como el acceso no es directo, se debe atravesar el espejo de agua en una embarcación, lo que hace más interesante la experiencia. Al llegar a la ribera, la sorpresa es mayor: un sitio ideal para relajarse, tomar sol y refrescarse en las aguas del Atuel, con la imponente montaña de fondo. “Hay momentos en que se refleja toda la montaña en el lago que no se puede creer. Las aguas son cristalinas, se ven los peces y tienen una temperatura cálida”, señaló Sotomayor, quien no deja de destacar las bondades que tiene el sur mendocino.
Particularmente en la zona de estas playas escondidas hay varios prestadores de servicios establecidos que ofrecen espacios de sombra y reposeras, además del traslado en catamarán. Algunas empresas incluyen servicio de delivery, bañeros, canoas, stand-up paddle, kayak y snoops por el mismo costo del traslado, que ronda los 30.000 pesos por persona.
En la zona también está la posibilidad de hacer “canopy” o tirolesa, de diferentes características, lo que hace subir aún más la adrenalina. Además, en el mismo lago se pueden contratar servicios en el río Atuel como el emblemático rafting de la zona. En este sentido, las compañías hacen los traslados hasta la base para concretar la experiencia y sumar toda la variedad de propuestas que la zona ofrece sin salir de Mendoza, en plena temporada estival.
Las playitas del Atuel son una propuesta “secreta” que se suma a otros balnearios de arena a la vera de ríos, diques y arroyos a lo largo y ancho de la geografía provincial, como Luján Playa, El Carrizal y Junín Playa; además de paradores y campings.
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