
Abuso
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Dos nuevos testimonios revelan la metodología y el patrón de abuso que practicaba Alberto Cirulnik, exmédico de la escuela técnica ORT, y que sufrieron al menos 30 chicos en su transcurso por la institución. "Si decías que ibas por un dolor de cabeza, el médico te hacía bajar los pantalones", cuenta Mariano, un exalumno quien asegura que las prácticas impropias de Cirulnik eran un "secreto a voces" dentro de la escuela.
Los abusos fueron revelados a fin del año pasado e iniciaron con una denuncia de tres exalumnos. Hoy más de 30 víctimas han brindado testimonio y los denunciantes van desde los 20 años hasta los 56, e incluyen pacientes, alumnos de las escuelas donde trabajaba, hijos de sus amigos, incluso de su sobrino, quien se unió a las denuncias. Se calcula que hay más involucrados pero que aún no están dispuestos a declarar o no se quieren exponer.
Julieta, de 23 años, estudiante de Letras y profesora de español para extranjeros y Mariano, de 39 años, ingeniero y padre de cuatro hijos, hablaron con TN y relataron sus experiencias con el médico. Ambos coinciden en que "es imposible que no supieran (en el colegio) lo que estaba pasando con Cirulnik durante tantos años", aunque destacan que los época vivida en la institución fue "una de las mejores de sus vidas".
El médico dejaba de tener interés en sus víctimas cuando se desarrollaban y alcanzaban la madurez sexual y los hechos de abusos se extienden desde 1975 hasta 2012. Dentro de los primeros denunciantes, se encuentra la hija del exministro de Educación Daniel Filmus.
Cirulnik trabajó durante más de tres años en instituciones pertenecientes a la comunidad judía, como preceptor y docente, y luego como médico. "Era todo muy inusual, pero era el médico. Y el médico de la escuela, que es supuestamente el lugar donde tenés que estar segura", dice Julieta, y cuenta que conoció a Cirulnik cuando tenía 13 años y fue acompañada de su mamá a hacerse la revisión médica de admisión a la sede de la calle Yatay.
"Ni bien entré con mi mamá, empezó a decirme: «Qué linda que sos, qué linda». Y lo repetía, de manera insistente. Fue raro. Nos pusimos incómodas y cuando le di la foto carnet para mi legajo me dijo: «Te voy a poner en el archivo de las chicas lindas». Después me preguntó si tenía novio, ya que era «tan linda»", relata Julieta.
Luego Cirulnik le indicó que se dirigiera a una parte del consultorio donde su mamá no podía verla y le pidió que se sacara toda la ropa. "Era raro porque solamente tenía que pesarme y medirme. Me miró de arriba abajo y me dijo que tenía buen cuerpo. Me empezó a acariciar las piernas en la camilla, me tocó la panza de una manera extraña. Me hizo agachar, supuestamente para examinar la curvatura de mi columna, mirándome desde atrás ", continúa.
La mujer notó la incomodidad de su hija y le pidió a Julieta que mientras cursara en la escuela, no volviera al consultorio si estaba Cirulnik. "Estaba horrorizada, como yo", afirma. Intentó realizar la denuncia en el colegio hablando con un amigo que integraba la conducción y le prometieron que investigarían al médico pero nunca avanzaron.
Julieta no volvió nunca más al consultorio, aunque se lo cruzaba en los pasillos de la escuela.
Él buscaba agradar, y poco a poco iba más allá de lo estrictamente profesional. Buscaba mover el límite. Nunca intentó nada de golpe, todo era gradual, poco a poco, midiendo tu reacción
Mariano describe el modus operandi del médico, quien se presentaba siempre como el "canchero", simpático y que como chico, al principio le parecía copado. Con esa estrategia se ganaba la confianza de los menores que, según cuenta Mariano, marcó la vida de muchos compañeros que hoy le escriben contando que fueron víctimas pero que no quieren revivir esos momentos.
"Me enteré de muchos casos, pero se trata de gente que no fue capaz de procesarlo", explica. A Mariano le tocó enfrentarse con Cirulnik a los 15 años, cuando cursaba tercer año y se acercó al consultorio por un dolor de estómago. Al igual que a Julieta, el médico le pidió que se quitara toda la ropa, calzoncillo incluido, y que se recostara en la camilla.
"Cuando estaba acostado en la camilla, totalmente desnudo, me empezó a palpar la panza, pero en un momento frotó su pene sobre mi mano. Primeramente creí que era accidental y la corrí", recuerda, y cuenta que nunca habló del tema con nadie. Cirulnik le pidió que volviera al día siguiente, aunque Mariano no volvió al consultorio, y no le prestó mucha importancia al hecho, hasta que en 2012 se divulgó la denuncia de abuso por parte Cirulnik al hijo de su íntimo amigo, de la familia Schvartz.
"Claramente vi en ese momento que la conducta de Cirulnik no había sido la correcta", relata mientras afirma que Cirulnik tomaba provecho de su posición como médico y de la ventaja que eso le daba para pedir cosas que a simple vista no parecían desubicadas. "Si un preceptor venía y me decía que me bajara los pantalones, yo claramente lo denunciaba. Pero él era el médico, y yo pensaba que no podía pretender que un médico no me tocara", explica.
Se aprovechaba de que éramos chicos, no teníamos información acerca de qué estaba bien y qué mal. Por eso es tan importante la Educación Sexual Integral
Julieta asegura que dentro de la metodología de Cirulnik, estaba la de realizar los abusos sin presencia de otros adultos, a escondidas, porque "sabía perfectamente que lo que hacía estaba mal" y explica que, a su entender, en su época no se escuchaba al niño como hoy y que es muy probable que hubiesen desestimado su denuncia.
Ambos han recopilado innumerables testimonios de amigos que les escribieron contándoles que ellos también vivieron situaciones similares con el médico pero que no quieren hablar. Además, Mariano agrega: "Yo estoy convencido de que las víctimas fueron miles. No hay persona con quien hable a la que no le haya pasado o no conozca a alguien a quien le pasó".
Por otra parte, la escuela se solidarizó con los alumnos y emitió un comunicado en el que asegura ponerse "a disposición para aportar cualquier información que contribuya a la investigación de la denuncia formulada por exalumnos, sin importar cuál haya sido la oportunidad o el lugar en que los hechos relatados acontecieron".



