
Pocos indicios en el robo al Coto de Lanús
Pesquisa: la policía determinó que dos de los ladrones usaban chalecos antibalas y gorras policiales, y que hubo un tiroteo previo.
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Apenas unas pocas piezas del rompecabezas que es para la policía el asalto a la sucursal Lanús de Coto fueron ubicadas en su lugar.
Sin noticias del paradero del grupo armado que anteanoche, a balazo limpio, se llevó 10.000 pesos de la recaudación del supermercado e hirió a dos policías, un cajero y dos clientes, hasta el momento sólo se sabe que dos de los seis delincuentes usaban chalecos antibalas y gorras de tipo policial.
Además de este dato, fuentes de la Delegación de Investigaciones de Lomas de Zamora, que tiene a su cargo la pesquisa, dijeron que se sabe también que antes del tiroteo que llevó caos al supermercado, los ladrones se enfrentaron a balazos con otro agente policial en la playa de estacionamiento de Coto.
Los pesquisas presumen que uno de los delincuentes habría resultado herido y, por eso, apuestan a que algún hospital del conurbano reciba a un herido de bala para sumar algún nuevo indicio a la investigación.
Los expertos balísticos de la Policía Departamental Lomas de Zamora determinaron, además, que los delincuentes usaron pistolas 9 milímetros y calibre 45. Descartaron también que hubieran utilizado ametralladoras UZI, según una versión que circuló ayer.
Al cierre de esta edición, el suboficial principal Raúl Ramón Barrios, el más grave de los heridos en el tiroteo en el Coto de Rivadavia y Warnes, en Villa Industriales, seguía internado en el hospital policial Churruca-Visca, de esta ciudad, adonde fue trasladado en un helicóptero desde Lanús.
El uniformado recibió un balazo en el rostro, a quemarropa, tras haber sido reducido en la tesorería -donde prestaba servicio- y trasladado al sector de supervisores. Nunca llegó a disparar su arma, como ninguno de los otros policías que había en el lugar.
Según el parte médico, a causa de esa herida en el maxilar inferior, el estado de salud de Barrios era delicado, aunque estable.
Los otros cuatro heridos, en tanto, recibieron balazos en sus miembros inferiores y se recuperaron favorablemente tras ser atendidos hasta la madrugada de ayer en el hospital interzonal Eva Perón, de Lanús.
Se trata de la suboficial Lilian Giuppone, que hacía compras en el supermercado junto con su esposo, también policía, Francisco Sosa; el cajero de Coto Martín Carlomagno, y la cliente Adriana Richieri de Medina y su hijo, de doce años.




