Previo a la exhibición de Franco Colapinto, vecinos y comerciantes entre la expectativa y las quejas por la falta de información
El evento impacta en el tránsito y la rutina del barrio, con reclamos por la organización y también expectativas por la exhibición del piloto de F1
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La exhibición del piloto argentino Franco Colapinto comenzó a alterar desde este viernes la dinámica habitual de un sector de Palermo, con cortes de tránsito, vallados y desvíos que ya impactan en la vida cotidiana de vecinos, comerciantes y de quienes utilizan el área para circular o realizar actividad física en el pulmón verde porteño.
El evento, enmarcado en el Road Show to BA 2026, propone una exhibición con características similares a un Gran Premio de Fórmula 1, con un circuito que abarcará tramos de las avenidas Del Libertador y Sarmiento, además de sectores del Parque Tres de Febrero. Allí se concentrará el despliegue principal, con tribunas, zonas de público y espacios recreativos. Será la primera vez que Colapinto maneje en este formato en la Ciudad de Buenos Aires, lo que generó expectativa entre los fanáticos, pero también tensiones en la previa.

Durante una recorrida por la zona realizada este viernes, LA NACION constató que los cortes no solo afectan a los residentes, sino también al tránsito general. Conductores se encuentran con desvíos repentinos, carriles cerrados y señalización que, en algunos casos, resulta insuficiente. La escena se repite en distintos puntos: autos que frenan de golpe, manejo indeciso frente a las vallas y otros que, sin comprender por dónde continuar, realizan maniobras improvisadas.
En ese contexto, vecinos describen situaciones de desorden vehicular. “Ni los autos entienden los cortes”, resumió un residente, mientras observaba cómo un vehículo avanzaba sin rumbo claro y otro cruzaba desde una calle lateral. Incluso se registraron casos de automovilistas que cruzan semáforos en rojo o se encuentran de frente con otros vehículos en calles parcialmente intervenidas, lo que genera momentos de tensión y bocinazos constantes.

Pedro, encargado de un edificio situado sobre la avenida Del Libertador al 3000, describió a este medio la falta de información y la preocupación de los residentes: “Va a estar bueno, pero también va a ser medio complicado para los edificios que tengan que sacar autos. Nos avisaron recién ayer por el tema del corte, pero no nos explicaron bien cómo va a ser. Supuestamente hay que presentar DNI con dirección o algún impuesto que acredite que vivís acá. También dijeron que van a traer stickers para pegar en los autos, pero todavía no llegaron”.
El encargado amplió sobre las dudas que se repiten entre los propietarios: “El problema es que nadie explica lo básico. Si un vecino sale con el auto, ¿por dónde vuelve? ¿Cómo hace para ingresar otra vez? No lo sabemos. Nos dieron un folleto que dice que van a cortar todas las calles, pero no indica por dónde hay que entrar. Y estamos a viernes, esto es el domingo. La gente baja todo el tiempo a preguntar ‘¿qué hago con el auto?’, ‘¿puede venir alguien a casa?’, y no tenemos respuestas. Es incómodo porque quedás en el medio”.

A pocas cuadras, en calles internas, la incertidumbre es similar. Martín González, encargado en la calle Juan Francisco Seguí, señaló: “Estuve hablando con varios vecinos de la zona. Todos saben que hay cortes, pero no saben qué hacer el domingo con los autos. Nos dieron unos papeles nada más, pero no explican nada. Es todo muy general”.
También detalló las inquietudes más frecuentes: “Te preguntan si pueden recibir visitas, si alguien puede entrar, si hay que anotarse en algún lado. Y la verdad es que no tenemos esa información. Falta algo más claro, más concreto”.

Con una mirada más flexible, Carlos Medina, también encargado, relativizó el impacto: “Es un evento importante y dura un solo día. Sí, va a molestar, pero también le da movimiento al barrio. Hay que adaptarse. No pasa siempre algo así”.
El impacto alcanza también a los comercios ubicados sobre las avenidas afectadas. En Fulgor Café, frente a uno de los sectores vallados, confirmaron que abrirán el domingo con un esquema especial. “Vamos a abrir igual, pero ya sabemos que va a ser distinto. Vamos a trabajar con más personal porque se espera más gente. Hay sectores que no van a estar habilitados y vamos a manejar una carta más acotada”, explicaron.
Desde el local agregaron: “Tomamos esas precauciones porque sabemos que va a circular mucha gente por la zona. También vamos a reorganizar el espacio y sacar mesas en algunos sectores. Es una mezcla: por un lado complica, pero por otro puede ser una oportunidad por el movimiento que se genera”.
Entre los vecinos, las posturas reflejan un abanico amplio. Javier Sanabria, residente del barrio, se mostró entusiasmado: “Yo no me pierdo una carrera de Colapinto. Lo sigo siempre y ahora tenerlo acá es increíble. Encima lo voy a poder ver desde mi balcón. No me importa no poder sacar el auto ese día, es algo único”.
En contraste, Mariana Ferreyra expresó su malestar: “Es medio polémico. ¿No puedo entrar libremente a mi casa? Está bien que pidan DNI, pero si quiero que venga mi sobrino, que no vive acá, ¿qué hago? Nadie explica nada. Y además, ¿cómo controlan quién entra? Por ahí termina entrando gente que uno ni conoce. Eso genera incertidumbre”.
Una mirada intermedia aportó Diego Martínez: “El evento está buenísimo, pero la organización podría haber sido más clara. Si avisaban con más tiempo, uno se organizaba mejor. Así, sobre la hora, es complicado”.

Otros vecinos fueron más críticos con la situación desde el inicio del operativo. “Hoy ya es difícil moverse. Hay calles que uso siempre y están cortadas. Te enterás cuando llegás. Hay autos que quedan a mitad de camino sin saber para dónde ir. No quiero imaginar cómo va a ser el domingo”, comentó otro residente.
Entre los más afectados aparecen también quienes utilizan la zona para hacer actividad física. Corredores y ciclistas ya comenzaron a modificar sus rutinas desde este viernes.
Lucía Herrera, corredora habitual, contó: “Tuve que cambiar bastante el recorrido. Hay partes por donde no se puede pasar y tenés que dar más vueltas. Igual, me parece increíble que venga Colapinto. Es algo distinto, así que trato de adaptarme”.
Tomás Quiroga, ciclista, coincidió: “Es incómodo porque en algunos tramos te tenés que bajar de la bicicleta y pasar caminando. También te frenan para preguntarte a dónde vas. Pero es un evento grande, no pasa todos los días”.
Más crítico, Andrés Benítez describió su experiencia: “No entiendo por qué cortan desde hoy. Hago este recorrido todos los días. Me tuve que meter por el pasto para poder seguir, me bajé de la bicicleta tres veces porque me frenaban a cada rato. Perdés ritmo, tiempo, te cambia todo. Y encima nadie explica nada. Es bastante frustrante”.
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