Productos artesanales con valor agregado
Por medio del Mercado de la Estepa las comunidades del Sur venden sus creaciones por la promoción del comercio justo
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Elba vive en el Paraje Corralito junto con sus 259 vecinos. Las escasas oportunidades de empleo, de autosustentabilidad y el aislamiento que ella y otras familias de zonas rurales de la línea padecen, hizo que Surcos Patagónicos les propusiera rescatar las expresiones culturales y artísticas de la región, a través de la promoción del comercio justo.
Gracias a esta iniciativa, Elba ha podido darle valor agregado a productos hechos con lana hilada a mano, con rueca o huso y tejidos teñidos naturalmente. Ella y el resto de las mujeres de la comunidad siempre supieron tejer e hilar, pero lo habían dejado de hacer porque su valor comercial era tan bajo que desalentaba seguir rescatando las antiguas técnicas de producción heredadas de sus abuelos.
Toda esta capacidad creativa se concentró hace 4 años en El Mercado de la Estepa, que cuenta con un espacio atendido por los mismos artesanos, provenientes de localidades como Sierra Paileman, Corralito Panquehuau, Pilcaniyeu, Dina Huapi, Pichi Leufu, Río Chico, Las Bayas, Ingeniero Jaccobacci, Comallo, Anecón, San Antonio Oeste, Laguna Blanca y Villa Llanquin, entre otras.
Ana Basualdo, presidenta de Surcos Patagónicos desde 2009, explicó: "[El proceso comenzó cuando] nos juntamos con productores y artesanos y les propusimos afrontar el desafío de ser dueños de todo el proceso de producción y comercialización directa". Hasta entonces, intercambiaban sus productos por mercadería.
El Mercado funciona todos los días de la semana y las comunidades se turnan para llegar hasta la intersección de la Ruta 23 y 40 en Dina Huapi, Río Negro, donde está el local. Hasta allí llegan una vez por mes, por ejemplo, otros artesanos o mujeres de una cooperativa que está a 400 kilómetros para traer los productos y vender, no sólo los propios, sino los de todos.
El producto tiene un valor económico que pone el mismo productor y sólo el 10% queda para el Mercado, para cubrir gastos de mantenimiento.
Antes de salir a la venta, los productos se muestran entre las comunidades, para que todos tengan una buena presentación. "El proceso de comercialización va más allá de la renta económica que obtienen. La comunidad comienza a mejorar no sólo su calidad de vida, sino también lo relacionado con el intercambio entre comunidades, como caminos, puentes, y el no querer seguir aislados. Además, la percepción de estas mujeres en sus propias comunidades ha jerarquizado su trabajo en la propia comunidad" agrega Basualdo.
Además del local en Río Negro, sus productos están a la venta en la ciudad de Buenos Aires, en el local de Arte de Pueblos, una tienda de artesanías que comparten Fundación Silataj, Fundación Niwok y Surcos Patagónicos, en Libertad 948. Para más información se puede ingresar en www.mercadodelaestepa.com.ar .
Belén Quellet
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