Javier Fernández Lima compartió sus impresiones sobre los últimos avances en el caso; el fiscal López Perrando pidió la indagatoria por encubrimiento de Cristian Graf, el principal sospechoso; “Quiero que se termine todo”, dijo el miércoles
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“Después de lo que pasó, mientras los compañeros buscaban a mi hermano, él siguió yendo al colegio como si nada y lo tenía enterrado en el fondo de su casa”, declaró el lunes, en diálogo con LN+, Javier, hermano de Diego Fernández Lima, sobre el principal sospechoso del caso, Cristian Graf, que aún vive en el chalet donde fueron encontrados los restos óseos de la víctima.

Graf, excompañero del secundario de Diego, se presentó el lunes ante el fiscal Martín López Perrando, funcionario a cargo de la investigación del homicidio, para ponerse a disposición de la Justicia.
Consultado por la noticia, Javier afirmó que no se había enterado de ella hasta unos minutos antes de la entrevista con el canal. En ese sentido, reveló que durante esa tarde su familia mantendría una reunión con un abogado. “Lo está llevando mi hermana, yo hablo con los medios”, aclaró.
Pidieron la indagatoria de Cristian Graf
Si bien en un principio las autoridades judiciales aclararon que no se había adoptado ningún temperamento sobre él y le brindaron la dirección de la defensoría oficial que le tocaría en caso de ser necesario, el fiscal Martín López Perrando, a cargo de la investigación del homicidio de Diego, pidió el martes por la tarde que lo citen a prestar declaración indagatoria por encubrimiento a Cristian Graf, según pudo saber LA NACION.
Así lo informaron a a este diario calificadas fuentes judiciales. López Perrando le imputó el delito de encubrimiento agravado y “supresión de evidencia”. Ahora el juez nacional en lo criminal y criminal Alejandro Litvack deberá definir si hace lugar a lo solicitado por el representante del Ministerio Público.

El vínculo desconocido
Además, Javier aseguró que toda su familia desconocía la relación que su hermano Diego mantenía con Cristian Graf.
“No sabíamos del vínculo. En la libretita de mi padre no había ningún nombre, ni de Cristian, ni de Graf, nada”.

Como informó LA NACION, a partir de la reconstrucción que hasta el momento hizo el fiscal López Perrando, Fernández Lima y Graf no eran amigos, pero compartían la pasión por las motos.
Fueron compañeros hasta segundo año de la por entonces Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) N°36 Almirante Guillermo Brown, que en esos años estaba situada en Ballivián al 2300, en Villa Ortúzar, hasta que Fernández Lima, que jugaba al fútbol en las divisiones juveniles de Excursionistas, repitió. Sin embargo, los adolescentes siguieron en contacto.
La investigación por el crimen
La investigación por el asesinato de Diego Fernández Lima, ocurrido hace más de cuatro décadas en el barrio de Coghlan, entra en una semana clave. Desde el lunes han declarado nuevos testigos, excompañeros de colegio de la víctima y del, por ahora, principal sospechoso y albañiles de la obra en construcción en la que se encontraron los huesos de Diego.

El objetivo del fiscal Martín López Perrando es reconstruir el vínculo entre ambos y determinar si la familia Graf sabía del cuerpo enterrado en el fondo de su propiedad.
“El caso está prescripto”
“Aunque Graf diga: ‘yo lo maté’, el caso ya está prescripto“. Esa fue la lectura que hizo el abogado penalista Gastón Francone en su visita a LN+. “Desde 1921, con la última reforma del Código, la prescripción del delito a perpetua es de 15 años”, explicó.

Para Francone, en la trama de este caso que ya lleva 41 años de misterio, hay un elemento decisivo: “No se nos debe escapar que los Graf eran una familia pudiente, que accedió a los mejores abogados, siendo Cristian menor de edad lo pudieron haber ayudado mucho en cuestión del ocultamiento de la comisión de un delito”.
Una semblanza de Diego
En diálogo con LN+, Armando Mainoli, quien compartió varios años jugando al fútbol en el club Excursionistas con Diego Fernández Lima, aseguró que “era una persona muy querible y cero conflictiva”.

Sobre el sentimiento que le produjo el hallazgo de los restos de su amigo, Mainoli apuntó: “En principio, lo que siento es indignación y también, por otro lado, el cierre de una etapa”.
“Quiero que se termine todo”
De visita en el estudio de LN+, Javier Fernández Lima habló sobre el reenfoque que hizo el fiscal a partir de las supuestas acciones de encubrimiento de Cristian Graf. “La Justicia lo determinará. Yo quiero que se termine todo”, sentenció.

Consultado sobre un hipotético careo con el principal sospechoso de la muerte de su hermano, Javier Fernández Lima dijo: "No sé si me sentaría a hablar con Cristian Graf, lo tendré que decidir una vez que termine todo".
La obsesión por un árbol
“Un hombre se acercó y dijo que teníamos prohibido tocar un árbol pequeño que estaba junto a un bananero. Nos llamó la atención porque estaban haciendo una medianera nueva. No tenía mucho sentido que prohíba el trabajo por un árbol que, en sí mismo, no llamaba la atención ni nada por el estilo, que además estaba en el terreno de la propia obra, particularmente sobre la medianera trazada”. Ese fue el testimonio que dio Rolando Medina Rodas, uno de los albañiles al que le llamó la atención la actitud de Cristian Graf. “Se lo notaba preocupado”, concluyó.
En plena investigación los albañiles y el capataz de la obra en construcción la calle Congreso al 3700, donde se hallaron los huesos de la víctima, revelaron durante estos últimos días en plena investigación ciertas conductas recelosas y particulares declaraciones de Cristian Graf durante los trabajos y, especialmente, el día del hallazgo de los restos óseos. Estos presuntos “movimientos encubridores” del sospechoso fueron rescatados por el fiscal en su pedido de indagatoria.
Según la fiscalía y Daniel, licenciado en Seguridad Higiénica y encargado de garantizar un entorno laboral en la obra, el sospechoso frecuentaba con distintas excusas la obra para tantear los trabajos y realizar indicaciones y marcar ciertas limitaciones a los albañiles.
“Yo había hablado con él unos días antes, habíamos roto sin querer el caño maestro del agua. Viene y nos comenta: ‘Esto era una iglesia, quizá los curas enterraban ahí’, después habla sobre un establo y a lo último dice: ‘Mirá, una vez pedimos un camión de tierra para nivelar el fondo que tenía una pileta, los huesos pudieron haber venido con el camión’. Yo nunca vi algo así. Hablando con un maquinista me dice: ‘Es imposible, nosotros tenemos ver todo lo que cae y no vimos nada’. Yo después no lo volví a ver más”, contó Daniel.
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