
Recuperan el valor histórico de tres edificios de la ciudad
Se trata de la antigua sede de La Prensa, la casa de Josefa Ezcurra y la Chacra de Olivera
1 minuto de lectura'
La Ciudad de Buenos Aires puso manos a la obra para recuperar tres edificios históricos que integran el patrimonio urbano.
Se trata de la casa de María Josefa Ezcurra, cuñada de Juan Manuel de Rosas, ubicada en Alsina 455; la mansión Olivera, que perteneció a la familia del actual jefe del gobierno porteño, Enrique Olivera, y se sitúa en el Parque Avellaneda (Directorio y Lacarra), y el ex edificio del diario La Prensa, hoy sede de la Casa de la Cultura, en Av. de Mayo 525.
Los tres inmuebles son restaurados por el gobierno porteño y demandan una inversión cercana a los 2,4 millones de pesos.
La renovada casona de Ezcurra, situada en San Telmo, se convertirá en una sede anexa delMuseo de la Ciudad, que se encuentra ubicado en la vereda de enfrente. En el predio de Parque Avellaneda funcionará un centro de muestras culturales, y el subsuelo del antiguo edificio de La Prensa se destinará a exposiciones.
El color rojo punzó
La casa de Ezcurra está en la última etapa de remodelación, y se estima que las obras finalizarán en julio.
"Está en la sexta etapa de remodelación", dijo Emma Rossanó, directora general de Proyectos y Gestión Urbana, a La Nación . Y agregó que desde que comenzaron los trabajos, a fines de 1998, se invirtieron 500.000 pesos.
La vivienda está en la misma cuadra que los Altos de Elorriaga; estas dos son las únicas construcciones del siglo XVIII que permanecen enteras en esta ciudad.
"No se puede saber exactamente en qué año se construyó la casa, pero a partir de 1830, cuando la habitó María Josefa Ezcurra, el edificio adquirió la forma definitiva que tiene ahora", contó a La Nación Eduardo Vázquez, jefe del Departamento de Museología del Museo de la Ciudad.
Vázquez contó que la casa de Ezcurra "era chica para lo que marcaba la época". Sin embargo, estaba ubicada a una cuadra de la Plaza Mayor y de la Catedral, centro desde el cual se edificaba la ciudad.
Declarada monumento histórico nacional, la vieja construcción de la calle Alsina conserva casi toda la carpintería original. Con la restauración en los marcos de las puertas, las vigas y las paredes se halló una particularidad digna de una familia federal: el color rojo punzó era predominante.
La casa tiene una planta baja, un primer piso y se sabe que tuvo un entrepiso, que al no soportar el paso del tiempo se derrumbó. Ante la falta de planos, se supone que en el entrepiso estaban las habitaciones de la servidumbre y quizá la cocina. En el patio posterior se encontró un foso que se usaba para tirar la basura. Restos de vajilla y otros elementos fueron rescatados por arqueólogos que trabajaron en la restauración.
Al morir Josefa de Ezcurra, la casa fue heredada por un sobrino suyo. A principios del siglo XX se edificaron dos locales en la planta baja. Hasta 1971, cuando la Municipalidad adquirió el edificio, la casa estuvo habitada. Según Vázquez, eso permitió que el edificio no se derrumbara.0 Cuando la casa de Ezcurra pueda lucir su esplendor, el piso superior se va a reconstruir tal como era entre los años 1830 y 1850. Las habitaciones tendrán muebles originales y en la planta baja se ambientará el Buenos Aires de entonces.
Una casa con historia
Otra casona con historia será reinaugurada a fines de marzo próximo con una fiesta de disfraces e invitados vestidos de época.
Se trata de la casa que perteneció a la familia del actual jefe de gobierno, Enrique Olivera, construida dentro de lo que fue la Chacra de Los Remedios, hoy conocida como Parque Avellaneda.
En 1828, en un remate público, el señor Domingo Olivera adquirió la chacra, cuyo origen se remonta al siglo XVII. Estos terrenos pertenecían a la Hermandad de la Santa Caridad, que en 1755 fundó el Asilo de Huérfanas. Una vez en manos de Olivera, la chacra fue utilizada como centro de explotación ganadera.
La obra de restauración, con un costo de 1.200.000 pesos, está a cargo de la empresa Orel SA. La licitación fue realizada por la Secretaría de Producción y Servicios, pero está siendo monitoreada por la Dirección de Espacios Verdes.
"Queremos convertir la casa en un centro de exposición y cultura", dijo Enrique Speranza, director del Parque Avellaneda. Speranza contó que se hará un acuerdo con el Centro Cultural Recoleta para contar con sus muestras.
De la casona, de dos plantas, se mantiene la escalera de madera original y se recuperó una entrada de carruajes. Las galerías y balcones también fueron refaccionados. "Se trató de preservar la estructura de la casa", dijo la arquitecta de la obra, Beatriz Piccardo.
Un ascensor, equipo de aire acondicionado, una confitería y baños fueron incluidos en la remodelación para hacer más confortable el centro de exposiciones.
En La Prensa se trabajó con bisturí
El mes último se intensificaron las reparaciones en el interior del ex edificio de La Prensa. Desde agosto de 1999 se trabaja en las fachadas. La obra, de un costo de 698.000 pesos, finalizaría en abril próximo. Gabriela Llorens, una de las restauradoras, explicó: "Del hall de entrada se limpiaron los mostradores (todos de madera), las columnas y los bronces de las arañas. Todo se hizo con bisturí para no dañar el material original".
El proyecto original del frente fue ejecutado en París y el edificio, construido en 1869 por José C. Paz, estuvo a cargo de los arquitectos Alberto de Gainza y Carlos Agote. Su arquitectura corresponde al estilo francés y sus fachadas sobre Avenida de Mayo y Rivadavia son las únicas del estilo Garnier. El lugar cuenta con dos subsuelos, seis pisos y un salón dorado que fue realizado imitando el estilo del Palacio de Versalles.




