Reivindicar “a los perseguidos por los nazis”. Un país europeo facilita reconocer la nacionalidad a sus descendientes
Una ley, que rige desde 2022, agiliza el trámite, que incluye beneficios sociales; no hay límite generacional para tramitarla
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Austria es un país reconocido por su impresionante naturaleza alpina, su rica herencia cultural y por Viena, su hermosa capital. Sin embargo, en la Argentina la comunidad de austríacos es pequeña. Según datos de la embajada austríaca, localmente cerca de 10.000 personas cuentan con pasaporte y documentación de esta nación europea. Aunque desde la sede diplomática en Buenos Aires calculan que son muchas más las personas que podrían obtener esta ciudadanía. “Creemos que entre 20.000 y 30.000 podrían acceder a este derecho”, estima Gerhard Mayer, embajador de Austria en la Argentina.
En una entrevista con LA NACION, Mayer explica cómo obtener la ciudadanía austríaca, detalla información sobre la última ley sancionada al respecto y revela información clave para los interesados en estudiar o trabajar en este país europeo.
-¿Cuáles son los requisitos para poder recibir la ciudadanía?
−Se recibe por “ius sanguinis” o “derecho de sangre”, que establece que la nacionalidad de un país puede heredarse de manera automática a través de la línea familiar, sin importar el lugar de nacimiento. En nuestro caso no hay límite generacional para recibirla. Pero lo complicado es que tienen que documentar esa descendencia. La complejidad radica en que debido a la Segunda Guerra Mundial la gente se fue trasladando, los documentos se perdieron y muchos archivos fueron quemados.
Lo que tienen que hacer los descendientes es averiguar de qué ciudad austríaca proviene su antepasado y escribir a esa localidad para ver si es posible recuperar la documentación.
-¿Qué haya declarado que era austríaco al llegar al país no sirve como prueba?
-No, porque el que afirma eso es una autoridad argentina, no una austríaca. Es más, muchos austríacos que ingresaron durante la guerra fueron registrados como alemanes. Y también muchos alemanes que llegaron después de la guerra declaraban que eran austríacos para que no lo confundieran con nazis.
-¿Hay alguna limitación para poder recibir la ciudadanía?
-Sí, hay dos principales. Uno es el que comentaba, que es complicado encontrar los documentos de quienes migraron durante la Segunda Guerra Mundial. La otra es que en si migraron durante la monarquía austrohúngara la ley decía que quien dejaba el país y no tenía permiso perdía la nacionalidad. Eso fue hasta 1918, por lo tanto, quienes emigraron antes de 1918 es casi imposible que puedan obtenerla porque no solían dar un permiso para salir del país.
-También está vigente la Ley Reparadora que podría beneficiar a muchos descendientes que viven hoy en la Argentina. ¿Podría explicar de qué se trata?
-Sí, apunta principalmente a los que fueron perseguidos por los nazis. En la década del ’80 sacamos una primera ley al respecto, pero era demasiado “legalista” porque pedía todos los documentos y era muy complicado que pudieran conseguirlos, ya que muchos escaparon con lo que tenía puesto o sus casas fueron destruidas. Hasta algunas personas, incluso, murieron tratando de escapar y sobrevivió un hijo. Era muy difícil para los descendientes conseguir documentación que comprobara que escaparon del régimen nazi.
Pero, en 2022, se sancionó una ley que está vigente y es mucho más generosa porque no necesita comprobar qué ancestro fue perseguido. Esta da por sentado de que si se fueron en esa fecha eran perseguidos por los nazis o tenían miedo. Además, en este caso, la nacionalidad no la puede pedir solo los que nacieron en Austria, sino también los que eran residentes de Austria en ese momento y tuvieron que irse.
Por otro lado, la ley de reparación también contempla otros aspectos como la restitución de propiedades y bienes.
-¿Qué beneficio tiene quien recibe la nacionalidad austríaca?
-A partir del momento en que una persona recibe la nacionalidad austríaca tiene acceso a los apoyos sociales de nuestra nación. Muchos ancianos, por ejemplo, necesitan apoyo financiero para cuidados o medicamentos. En Austria subvencionamos parte de los cuidados. Eso aplica a cualquier persona que tiene la nacionalidad austríaca.
Estudiar y trabajar en Austria
“Actualmente tenemos tres instrumentos para atraer a estudiantes y talentos. Por un lado, nosotros activamente buscamos gente calificada en las profesiones donde nos falta gente formada, que son sobre enfermeras y cuidadoras. También necesitamos personal para el área de turismo porque somos el tercer país con más turistas per cápita, a nivel mundial. Y, como en todo el mundo, también queremos atraer a talentos del área tecnológica”, resume el embajador de Austria.
-¿Qué beneficios tienen los profesionales de las áreas que Austria está buscando?
-Quienes no son ciudadanos de la Unión Europea no logran conseguir fácilmente un permiso para trabajar en Austria, pero si tienen estas profesiones y cumplen con los criterios de búsqueda conseguirán un permiso con facilidad para trabajar.
-¿Suele haber becas para estudiar en Austria?
-Sí, pero en esos casos lo maneja cada universidad. Incluso hay acuerdos de intercambio cultural con universidades argentinas.
-¿Y se dictan en alemán o en inglés?
-Nuestro idioma oficial es alemán, así que casi todos los estudios universitarios son en este idioma salvo algunos posgrados, que se dictan en inglés.
-¿La educación es pública o privada?
-Es pública. Se paga una suma que ronda los 380 euros por semestre y los estudiantes reciben todo lo que necesitan al pagar ese monto. Pero también los austríacos consiguen becas. Yo, por ejemplo, estuve becado porque mis padres no podían pagarme los estudios. Aunque es gratis, me dieron dinero para sustentarme mientras estudiaba como, por ejemplo, alquiler o los gastos que generaba.
-¿Cuánto paga un extranjero que quiere estudiar en Austria?
-Más o menos el doble de lo que paga alguien de la Unión Europea, aproximadamente 1600 euros al año. Es un monto bajo, pero deben tener en cuenta que sustentarse mientras estudian y no se puede trabajar como estudiante extranjero. Como la vida es bastante cara, es ahí donde radica la complicación para que un extranjero estudie en nuestro país.
-¿Entonces todos los que quieran estudiar en Austria deben saber alemán antes de viajar?
-No, pueden venir sin saber hablar alemán porque se les enseña, pero deben considerar que van a perder un año, aproximadamente, hasta que comprendan bien el idioma.
Costo y calidad de vida
Gerhard Mayer reconoce que el costo de vida en Austria es caro y se pagan impuestos elevados. Pero la buena noticia, según destaca, es que los salarios están entre los más altos de Europa. Otro punto importante es que no existe la informalidad, todos los trabajos son formales. “Y a diferencia de lo que ocurre en la Argentina y otros países latinoamericanos, no pagamos por educación, por salud. Hasta, incluso, tenemos un sistema de guardería pública, así que tampoco se paga por el cuidado de los más chicos. Se pagan altos impuestos, pero todo eso vuelve”, suma el diplomático.
-¿Qué porcentaje del sueldo se destina a impuestos?
-Depende de los ingresos. Normalmente, representan entre el 20 y 50%, según la escala laboral.
-¿De cuánto es el salario medio?
-Entre 2000 y 3000 euros descontando impuestos.
-¿Cuándo las personas eligen programas como Work and Travel después es fácil que se queden en Austria o una vez que se termina el programa deben irse?
-Suele suceder que los contratan fácilmente porque ya tienen los contactos y si son buenos empleados, la empresa pide a las autoridades que los autoricen a contratarlo.
-Otro tema que preocupa mucho en Europa es la inmigración. ¿Cuál es la situación de su país?
-Austria, pér capita, tiene el tercer número más alto de la Unión Europea. Por eso tenemos programas, pero no es fácil porque la mayoría de la gente que migra no hablan alemán y otro tema importante es la cultura. Suelen venir hombres jóvenes de Pakistán y Afganistán y no saben cómo relacionarse con los austríacos. El primer ejemplo concreto es que damos clases de alemán gratis para todos los inmigrantes y generalmente las dictan profesoras. Ellos no quieren que las mujeres les enseñen, entonces ahí se enfrentan con un problema y nosotros también.
-Por último, ¿por qué un argentino debería ir a Austria para estudiar o trabajar?
-Eso es fácil. En todos los rankings que se hace Viena, por ejemplo, suele ocupar el primer lugar en calidad de vida. Se suman muchos aspectos como seguridad, salud, tránsito, facilidad para trabajar. Austria es una gran nación para vivir, estudiar y trabajar.
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