“Reventó todo”. En medio de una temporada sin igual, José Ignacio enfrenta graves problemas de suministro eléctrico
Durante los últimos días, la tensión sube y baja, lo que genera daños en electrodomésticos; hay preocupación entre turistas y residentes
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JOSÉ IGNACIO.- Unas 15 personas salían hoy a la media mañana por la puerta principal de la librería y cafetería Rizoma, en La Juanita. Fueron a desayunar, aprovechando que el cielo nublado no invitaba a ir a la playa, pero tuvieron que quedarse con las ganas. “No nos pudieron atender; se cortó la luz”, explicó una de las comensales frustradas desde la calle, mientras intentaba transitar por un camino embotellado de una vía, en la que los autos se turnaban para avanzar en ambas direcciones.
Esa no era la primera, sino la cuarta vez, en tan solo tres horas, que el local se quedaba sin electricidad. Atravesaron la misma situación durante los últimos cuatro días, al igual que muchas de las casas, departamentos y chacras de La Juanita y José Ignacio. Entre los vecinos que residen allí todo el año y los turistas, la problemática provocó complicaciones durante la noche de Año Nuevo. Muchos festejaron la llegada de 2026 sin luz y debieron tirar la comida que había perdido la cadena de frío. Otros, directamente, vieron dañados los electrodomésticos.

“Tenemos la casa nueva, la estrenamos hace un mes. Ayer a la tarde la tensión era tan baja que tardé media hora en hacer [en la cocina eléctrica] un huevo revuelto. ¡Se nos derriten los hielos del freezer!”, contó Juan Martín, ingeniero agrónomo rosarino, de 34 años.
Quienes viven en la zona desde hace décadas, como es el caso del ingeniero electrónico Juan Carlos Savoia, destacan que no hay precedentes de cortes de luz constantes. “Nunca jamás vivimos lo que pasó en los últimos cuatro días. Todos los días se cortó la luz y tuvieron que venir los técnicos a las subestaciones a cambiar los fusibles. Estos fusibles son industriales, normalmente duran, como mínimo, cinco años. Ahora, en cuatro días se prendieron fuego dos transformadores y los seccionadores de la entrada de la laguna. Se queman por el alto consumo”, explica el ingeniero, de 62 años, oriundo de San Isidro, quien trabaja en proyectos de alta potencia energética en chacras esteñas.

En una de las paredes de su living, a pocos centímetros del piso, instaló hace pocos días un foco de luz de filamento. “La dejo prendida constantemente. Si veo que hay baja tensión, bajo las térmicas para que no se dañen los electrodomésticos. Las dejo bajas hasta que veo por la ventana que llegan los de UTE [la empresa estatal de energía] a cambiar los fusibles”, explica.
El problema es multicausal, según analizan los residentes. A lo largo de la temporada de verano, la población de la zona, que durante el año es de aproximadamente 1000 personas, se multiplica por 10. Sumado a ello, cada vez se construyen más casas, edificios, chacras y barrios cerrados. Hay cada año más residentes estables y también más turistas en la temporada. Los agentes inmobiliarios de la zona consideran que, solo en los últimos tres años, la construcción se duplicó.

“Hace más de 14 años que vivimos acá. En 2007, nuestra casa era la única de la manzana. El resto era todo campo. Ahora, solo en esta manzana, hay 20 casas”, contó Savoia desde el balcón de su casa, con vista al mar y a la ruta, por donde esta mañana circulaban caravanas de autos y motos en dirección a José Ignacio.
El problema detrás de los recientes cortes de luz, sostiene desde su experiencia en el rubro de suministro eléctrico, no es la generación de electricidad, sino su distribución.
“La generación de energía en Uruguay es excelente, pero está teniendo deficiencia en su distribución, que no acompañó el crecimiento demográfico. Hay un proyecto de ir trayendo más energía. Se han hecho inversiones, por ejemplo, una central nueva, pero la construcción aumentó demasiado. Van a tener que subir la capacidad de los seccionadores y poner cables más gruesos”, opinó.
Consultadas por LA NACION, fuentes de la Intendencia de Maldonado afirmaron que el suministro eléctrico depende únicamente de UTE, responsable de la generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad de Uruguay.
En tanto, desde la regional Este de la compañía estatal, informaron que no estaban autorizados a dar información a la prensa. Este medio intentó contactar, a su vez, a la central de UTE, pero no obtuvo respuesta.

Los nuevos barrios cerrados y edificios no afectan al suministro eléctrico de la zona, sostiene la arquitecta Silvana Lacampagne, quien trabaja en construcciones de complejos multifamiliares en la zona. “Hoy en día, si vos hacés un barrio privado o un complejo y, para obtener la habilitación, tenés que crear tu propia subestación. Se le exige al desarrollador, y eso está perfecto. El problema es todo el resto del crecimiento, la cantidad de casas que se están construyendo a la calle en los últimos años, las chacras y las casas que se construyen en los desarrollos inmobiliarios ya existentes”, dice.
“Rogaba que no se cortara la luz”
Dado que en la zona casi todo el equipamiento de los hogares es eléctrico y en general el gas tiene poco uso, la falta de energía eléctrica complica el día a día de los vecinos y turistas: desde la imposibilidad de cocinar o usar el microondas hasta de bañarse con agua caliente. A esto se suma que muchos de ellos han pagado importantes sumas en dólares para alquilar una propiedad en la zona, considerada de las mejores valuadas de todo Punta del Este.
“En Año Nuevo, nosotros estábamos haciendo un asadito en casa para un grupo familiar muy chiquito y estábamos rogando que no se nos cortara la luz. Alrededor nuestro había muchas casas sin luz en ese momento”, cuenta Isidoro Felcman, contador jubilado y docente de Administración Pública de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.
Al igual que sus vecinos, él, que es propietario de una casa en La Juanita, sufrió cortes los días anteriores: “Los que tenemos trifásicas teníamos una sola fase, o sea, media casa con luz. Obviamente, fueron muchos factores que coincidieron. Estaba supercaluroso, todo el mundo prendió los aires acondicionados, que acá no se suelen prender. Y a eso sumá que hay unas 10.000 personas veraneando. Reventó todo”.
Mientras ayer el termómetro marcó 34°C al mediodía, hoy bajó a 24°C. Con el descenso, muchos turistas esperaban que la situación mejore. Pero nada les garantiza que no se repita.
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