
Temen en Balvanera por un asentamiento
Está ubicado frente al shopping Spinetto
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El ruido del tránsito parece no molestarlos. Son las 11 y dos linyeras duermen plácidamente sobre sus raídos y húmedos colchones tirados sobre la vereda, en Adolfo Alsina y Matheu, frente al shopping Spinetto, en el barrio de Balvanera.
En esa zona hay muchas personas que no tienen hogar. Algunas, como estos dos hombres -que, según los vecinos, llegaron a ser ocho-, eligieron la calle para pasar sus noches. Otras se metieron en casas abandonadas y las tomaron como propias.
La calle Alsina fue la primera en asilarlos. Después se expandieron por Pichincha y algunos llegaron a ocupar viviendas sobre la avenida Belgrano.
"Desde temprano se juntan para emborracharse", contó una empleada de un comercio de la zona. El lugar de encuentro es la puerta de una de estas moradas, frente al centro comercial sobre la calle Pichincha, donde predomina el olor a amoníaco.
Después de la reunión, algunos, en claro estado de ebriedad, deambulan, orinan en la calle y piden dinero a los transeúntes. Otros directamente roban, afirman los comerciantes.
En Moreno al 2200 hay una vinoteca que ha sufrido varios atracos en los últimos tiempos, pero Francisco, el dueño del local, no cree que se trate de esta gente.
"Hay robos frecuentemente, como en todos lados", afirma el propietario, pero prefiere no ofrecer más detalles de los hurtos que lo aquejan a diario.
El miedo está instalado en varios comerciantes de la zona. Y lo curioso, tal vez por temor a las represalias, es que ninguno dice haber sido asaltado por estas personas, aunque todos aseguran que algún local vecino fue atracado reiteradamente.
Una empleada de un negocio comentó a LA NACION que una de las viviendas situadas sobre Pichincha tiene además una salida sobre Matheu. "Cuando roban, se meten por una puerta y se escapan por la otra", explicó la joven.
En el shopping, los encargados de seguridad afirmaron no haber tenido problemas. "En el supermercado algunas personas roban comida, pero no sé si se trata de esta gente", contó Ricardo Fernández, quien custodia una de las entradas del centro comercial.
La policía que vigila la zona niega conocer a los que viven en casas tomadas y a quienes deambulan por allí y duermen en la calle Lo concreto es que la solución no llega y el problema crece. Y los vecinos y comerciantes coinciden en que necesitan una respuesta




