
Un café en el Palacio Barolo
Inauguran un espacio gourmet en el emblemático edificio
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Desde la semana próxima, la ciudad contará con una confitería en pleno infierno. Y no es broma. Sucede que en la planta baja del Palacio Barolo, ese edificio emblemático de Avenida de Mayo al 1300 inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri, abrirá sus puertas un nuevo espacio gastronómico.
"El edificio, que supo ser el más alto hasta que se construyó el Kavanagh, en 1936, se divide en el Infierno, el Purgatorio y Cielo. En la planta baja está el Infierno, así que sí, técnicamente la confitería está ahí", explica, con humor, Miqueas Thërigen, el joven que guía a turistas extranjeros y argentinos por los laberintos circulares del palacio, construido entre 1919 y 1923 por el arquitecto Mario Palanti.
Por esos años, Luis Barolo, un importante productor agropecuario de origen italiano, hizo construir este edificio para alquilar oficinas. En ese momento, había 400; hoy, varias se agrandaron y quedan 279. "Alquilar acá no es tan caro como se cree. Una oficina de 16 m2 cuesta unos 400 pesos por mes. Y estás en un palacio", comenta Thërigen.
Renacer
Tras varios años de decadencia por la desidia de los inquilinos y algunas malas administraciones, el edificio está recuperando su esplendor. En 1997 fue declarado monumento histórico nacional. Y con la apertura de la confitería restaurante, que servirá platos de cocina autóctona como ñandú o pacú, se busca seguir con su recuperación.
"La idea de abrir este lugar fue de Norberto Abad, el dueño de casa. Era un viejo sueño que tuvo su padre, que vio cómo se construía el edificio porque vivía justo enfrente. Abad padre tenía el anhelo de participar de algo en este lugar. Y el hijo, junto con su propio hijo, pudo hacerlo", contó Ernesto Colucci, gerente general de la confitería restaurante Palacio Barolo.
Lo que probablemente nunca pensó Abad padre es que ese sueño iba a concretarse en el mismísimo infierno.




