Un estudio reveló que las personas nacidas antes del 2000 obtuvieron habilidades casi extintas en la sociedad actual
Investigaciones sobre el impacto del uso de pantallas en la infancia advierten que ciertas capacidades sociales y emocionales se debilitan en las nuevas generaciones
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En las últimas décadas, las pantallas digitales pasaron a ocupar un lugar central en la vida cotidiana, incluso desde la primera infancia. Celulares, tablets, computadoras y televisores forman parte del entorno habitual de niños y adolescentes, ya sea para entretenerse, estudiar o comunicarse.
Aunque muchos padres utilizan estos dispositivos para compartir actividades con sus hijos —como escuchar música, ver series animadas o jugar videojuegos—, cada vez más especialistas advierten sobre los efectos que el uso excesivo de pantallas puede tener en el desarrollo emocional y social.
Diversos estudios señalan que, como consecuencia de esta exposición temprana a los dispositivos, algunas habilidades que antes resultaban comunes podrían estar desapareciendo progresivamente, en especial entre quienes nacieron después del año 2000. Uno de los trabajos más citados sobre este fenómeno fue publicado por los investigadores Jean Twenge y Keith Campbell en 2018, en la revista científica Preventive Medicine Reports.

El estudio analizó una muestra nacional de 40.337 niños y adolescentes de entre 2 y 17 años en Estados Unidos. Los investigadores evaluaron el tiempo que los jóvenes pasaban frente a distintos dispositivos —celulares, computadoras, videojuegos y televisión— y lo relacionaron con indicadores de bienestar psicológico. Los resultados mostraron una tendencia clara: a partir de una hora diaria de exposición, el aumento del tiempo frente a pantallas se asocia con un menor bienestar emocional.
Entre los efectos detectados se encontraron:
- Menor curiosidad
- Menor autocontrol
- Mayor distracción
- Más dificultades para hacer amigos
- Menor estabilidad emocional
- Problemas para terminar tareas
En el caso de los adolescentes de 14 a 17 años, el impacto fue aún más marcado. Aquellos que utilizaban pantallas más de siete horas al día tenían más del doble de probabilidades de haber sido diagnosticados con depresión o ansiedad en comparación con quienes las utilizaban una hora diaria. A su vez, también registraban mayores probabilidades de haber recibido tratamiento psicológico o medicación por problemas emocionales o conductuales.

Las habilidades que se desarrollaban antes de la era digital
Los especialistas sostienen que las generaciones que crecieron antes de la expansión masiva de internet y los smartphones desarrollaron habilidades sociales y emocionales mediante experiencias presenciales y sostenidas en el tiempo.
Entre esas capacidades se destacan:
- Mayor tolerancia a la frustración
- Capacidad de concentración prolongada
- Habilidades sociales cara a cara
- Autonomía para resolver problemas
- Resiliencia emocional
Estas competencias se adquirían en el pasado a través de la interacción directa con otras personas, el juego al aire libre y actividades sin mediación tecnológica.
En la misma línea, el Harvard Study of Adult Development, uno de los estudios longitudinales más extensos sobre bienestar humano, señala que la calidad de los vínculos durante la infancia es uno de los factores más importantes para la estabilidad emocional en la vida adulta.
Los investigadores concluyeron que las personas que desarrollan relaciones cercanas y significativas desde edades tempranas tienden a mostrar mayor bienestar psicológico y mejores habilidades sociales con el paso del tiempo. Es por eso que la posibilidad de que los chicos puedan verse rodeados de otros individuos de la misma edad, ya sea en la escuela, la plaza o un club de barrio, es lo que ayuda a lo largo del tiempo a desarrollar sus capacidades comunicativas.
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