Un filósofo que debería leerse en la universidad
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"Lo que más me gustaría en el mundo es ser agente literario y tener un autor como yo", rezaba una inscripción hecha con grueso marcador negro en una de las blancas paredes de las oficinas de la agencia de Carmen Balcells en Barcelona. La firmaba Gabriel García Márquez, que era representado por ella.
Lo que más nos gusta a Kuki Miler y a mí, los editores de la Flor, es tener un autor como Quino y publicar sus libros desde hace 44 años.
Cuando lo llamé por encargo de la directora de la Feria, Gabriela Adamo, para transmitirle la propuesta de que inaugurara la que ahora comienza, me contestó en italiano: "Non sono alla altezza". Me indignó y se lo hice saber amablemente: si él, que estuvo firmando pacientemente sus libros en nuestro stand cada año atendiendo colas interminables; si él, que es uno de los autores más leídos en el país y en el mundo de habla castellana (y también en otras lenguas), no "estaba a la altura", nadie lo estaría.
Sin convencerse del todo, arguyó que él no pronuncia discursos, pero aceptó que podía tener un diálogo público con periodistas con quienes se sintiera cómodo, y sugirió los nombres de Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky.
No hay registros disponibles, pero Quino firmó en la Feria en todas sus ediciones menos en las realizadas durante el período ennegrecido por la dictadura cívico-militar, años en los que residió en Italia mientras sus editores vivían en el exilio en Venezuela.
Y no faltó a ninguna de las Ferias del Libro Infantil si estaba en Buenos Aires cuando se realizaban. En muchas ocasiones cuatro generaciones le contaban, emocionadas, cómo había influido en sus lecturas y su pensamiento.
Uno de sus libros abierto esperando su firma, a la que anteponía siempre el dibujo de una Mafalda sintética y una dedicatoria -esto se redujo últimamente a la firma por sus problemas visuales-, era y es, antes que nada, una persona, a la que saludaba y con quien conversaba todo el tiempo que la impaciencia de los que seguían en la cola permitía.
Es que Quino, eximio dibujante, humorista agudo, filósofo y moralista, tiene como rasgo más notorio su humanismo, que lo ubica ideológicamente en el mundo y alimenta su pesimismo sobre el destino del hombre.
Cuando le fue presentado a Saramago en la Feria del Libro de Fráncfort, el Nobel de Literatura (que iba a ser consagrado tal horas después) le dijo: "Mafalda fue mi maestra de filosofía y debería ser de lectura obligatoria, pero no en los colegios: en las universidades". Quino se ruborizó balbuceando una respuesta. Muy a menudo siente que "no está a la altura" y no es por falsa modestia, parece no percibir todo lo que dio y da a sus lectores.
Por eso, nada más justo que esta convocatoria a abrir la Feria 40, festejando los 50 años de Mafalda y los 30 años de democracia. Si no él, ¿quién está a la altura?
El autor es editor, fundador de Ediciones de la Flor
Daniel Divinsky
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