Un juez federal fue procesado acusado de cobrar dinero de narcos a cambio de fallos judiciales

El juez federal Carlos Soto Dávila fue procesado como jefe de una asociación ilícita
El juez federal Carlos Soto Dávila fue procesado como jefe de una asociación ilícita
Gabriel Di Nicola
Germán de los Santos
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21 de diciembre de 2018  • 16:39

El juez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila fue procesado como jefe de una asociación ilícita que conformaron con dos secretarios del juzgado, cinco abogados y el ex intendente de Empedrado Juan Carlos Faraone, con el objetivo de cobrar sobornos a cambio de fallos judiciales que favorecían a una banda narco de Itatí que era la encargada de ingresar marihuana desde Paraguay para luego distribuirla en siete provincias.

La decisión de procesar a Soto Dávila y al resto de los imputados la tomó el juez federal Sergio Torres, que decidió también trabar un embargo de 20.000.000 de pesos al magistrado, cuyo futuro en el juzgado de Corrientes depende del Consejo de la Magistratura.

El juez Torres dictó la prisión preventiva para los secretarios del juzgado Pablo Molina y Federico Grau, y para los abogados Duylio Barboza Galeano, Gregorio Viglione, Jorge Vallejos, Omar Serial y el ex intendente de Empedrado Juan Manuel Faraone.

El fallo de procesamiento señala que un grupo narco de la zona de Itatí se contactó con ese grupo de abogados y con Faraone, quien tenía una afinidad con Soto Dávila, "para iniciar las tratativas que culminaron con el pago de ciertas sumas de dinero, la entrega de beneficios o la realización de promesas para que el magistrado de Corrientes, con la rúbrica de sus secretarios, dictara resoluciones favorables, ya sea dejando sin efecto detenciones ordenadas o disponiendo de la libertad de quienes ya se encontraban presos".

Como publicó LA NACIÓN el 7 de este mes, en la investigación que llevó adelante la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), conducida por el fiscal federal Diego Iglesias, se detectaron diez casos en los que hay sospechas de que se produjo el pago de sobornos por un total de 1.115.000 pesos, aunque Soto Dávila fue imputado de ocho hechos.

Los audios de la causa

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"Para que Soto Dávila le dé la libertad a alguien había que pagar", declaró un jefe narco "arrepentido" que operaba en Itatí, una zona caliente del contrabando de marihuana. Explicó en la Justicia la aceitada maquinaria de sobornos que operaba en el Juzgado Federal N° 1 de Corrientes desde 2010 hasta el año pasado.

En la causa el testimonio del narco arrepentido fue clave para corroborar una frondosa cantidad de pruebas que acumularon en la causa, entre ellas, más de 4.000 CD de escuchas telefónicas que fueron ordenadas por el propio Soto Dávila pero que nunca habían sido investigadas. Cuando se realizó un relevamiento en la Procunar de este material surgieron indicios claros de supuestos métodos espurios que se canalizaba un grupo de abogados corrientes en el juzgado de Soto Dávila para obtener beneficios para el grupo narco. Al narco arrepentido se sumó otro que reveló detalles de las entregas de dinero que se realizaban en las inmediaciones del juzgado, que está en manos de Soto Dávila desde hace 22 años.

Soto Dávila fue procesado como jefe de una asociación ilícita. "Esta asociación percibió montos de dinero en carácter de soborno a cambio de omitir avanzar en investigaciones dirigidas a esclarecer la responsabilidad penal de personas involucradas en maniobras de narcotráfico", afirmó el fiscal Iglesias en un dictamen incorporado en el expediente judicial.

"Créame que le están mintiendo estos falsos arrepentidos señor juez [por Torres], de los que desconozco sus identidades pero no tenga duda que algún interés creado tienen para tratar de involucrarme en esta basura de la que estoy siendo víctima", sostuvo en la indagatoria el magistrado acusado.

Soto Dávila también sembró dudas sobre la utilización de la figura del arrepentido: "El hecho que personas involucradas en causas donde yo investigué como juez de la Nación, muchas de ellas procesadas y hasta detenidas, hoy mejoren su situación involucrándome en hechos inverosímiles y falsos, constituye un grave precedente en contra de nuestro sistema judicial".

Las escuchas de la causa

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El segundo arrepentido definió a Molina como "el as de espadas". "Al principio, yo tuve que convencer a Molina, porque él quería cobrar 100.000 o 150.000 pesos por las excarcelaciones, y yo le decía que teníamos que cobrarles menos, que el valor del mercado era menor. Si bien yo tenía el as de espadas que era el contacto con Molina, tenía que cobrar una cantidad similar a la que se pagaba en el mercado. No me podía exceder tanto, porque los narcos se iban con otro abogado".

El nuevo imputado colaborador afirmó que Molina hizo numerosos viajes. "Viajaba a cada rato, era impresionante, se iba a Europa, Nueva York y a Paraguay iba a cada rato a comprar electrónica. ,Yo le decía: ´pará un poco la mano, no podés viajar tanto, que la gente se va a dar cuenta, no podés tener ese nivel de vida´. Lo que él hacía con su plata lo desconozco, pero viajaba todo el tiempo. De Soto Dávila sé que viajaba siempre a Punta de Este, todos los veranos. El trabajo de Molina terminaba cuando el imputado salía", agregó el arrepentido en su declaración.

Carlos Soto Dávila

  • El magistrado está a cargo del juzgado federal radicado en la ciudad de Corrientes desde 1996. El juez federal Sergio Torres decidió procesar a Soto Dávila y acusarlo de encabezar una asociación ilícita junto con integrantes de su juzgado. Dos de los secretarios penales, cuatro abogados y un exintendente están detenidos.
  • Soto Dávila fue acusado de recibir sobornos para beneficiar a narcotraficantes que estaban investigados en su juzgado. Investigan las conexiones judiciales de la banda que operaba en la zona de Itatí, encabezada por el exintendente de esa localidad.

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