“Una catástrofe para la cordillera”. Quién es el histórico ambientalista que perdió su casa por el avance del fuego
Lucas Chiappe se instaló en los 70 en la zona de Epuyén; su vida está dedicada a la revalorización de los bosques nativos
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El comportamiento que tuvo anoche el incendio en Epuyén impidió a unos 30 brigadistas defender la casa de Lucas Chiappe, el fotógrafo y ambientalista que en la comarca andina es sinónimo de amor por esa tierra.
De estatura baja y ojos celestes, Lucas nació en 1950 y es uno de los personajes más queridos de Epuyén. Él y su compañera Jillian Webb sintieron un flechazo a primera vista por ese rincón, en el que se instalaron en 1976.
“Con la ayuda de Cathy, hermana de Jillian, compramos una chacra de 24 hectáreas. Durante tres años vivimos sin luz y sin un puente para atravesar el río Epuyén (dejábamos zapatillas en ambas márgenes). Cuando llovía lo cruzábamos a caballo. Era el aislamiento total, el aislamiento querido, el silencio. Deseábamos reecontrarnos como pareja, criar a los chicos, enamorarnos de los bosques y sentir que uno es un elemento más de la cadena de la biodiversidad”, contaba hace algunos años Lucas a este diario.
Las amenazas que fue sufriendo ese ambiente movilizaron profundamente a Chiappe y sus amigos. Entre 1981 y 1986, la comunidad de Epuyén se estremeció cuando un proyecto hidroeléctrico que pretendía aprovechar el desnivel entre los lagos Epuyén y Puelo amenazó con inundar el pueblo.
Así nació la “Comisión de Defensa del Valle de Epuyén”, que logró detener la obra. El fotógrafo fue uno de los referentes locales durante aquella lucha, y en 1990 creó el Proyecto Lemu, dedicado a la revalorización de los bosques nativos andinopatagónicos.

“Las acciones lanzadas para lograr este objetivo se dividen en cuatro ramas principales: la concientización de la población; la educación de alumnos y docentes de las escuelas rurales del noroeste del Chubut; la estimulación y promoción en todos los establecimientos educacionales de la Patagonia, los destacamentos forestales, las municipalidades y todas las reparticiones públicas, para la creación de viveros de árboles nativos que apunten a la forestación de espacios verdes con plantas autóctonas, y el trabajo interinstitucional con las direcciones de Bosques y las legislaturas provinciales para la creación de nuevas Áreas Naturales Protegidas y para la ampliación de las ya existentes a través de Corredores Biológicos de enlace e Interconexiones, tendiendo a la creación de un futuro Santuario Internacional del Bosque sub-Antártico”, señalan desde el Proyecto Lemu.
Desde ese espacio, Chiappe impulsó el primer Parque Provincial del Noroeste del Chubut (el Parque Provincial Cerro Pirke, en 1993), del Parque Municipal Puerto Bonito (2002), del cambio de status de la Reserva Forestal Epuyén en la Reserva Protegida y de usos Múltiples Lago Epuyén (2003) y del Área Protegida Municipal Cerro Coihue (2012), todos en el valle de Epuyén.
Hace apenas un año, cuando otros incendios forestales arrasaron bosques y viviendas en Mallín Ahogado y los alrededores de El Bolsón, así como en Epuyén, Chiappe subrayaba: “Existe una línea directa entre la destrucción del bosque nativo, su posterior remplazo por las forestaciones comerciales de árboles de rápido crecimiento y los incendios arrasadores que están ocurriendo en la Comarca andina del Paralelo 42º”.

Asimismo, ponía el foco en los “centenares de hectáreas transformadas en verdaderas bombas de tiempo debido a la cercanía entre árboles, la falta de podas y los compuestos volátiles y altamente inflamables que posee la resina de los pinos”.
Este lunes pasado a la tarde, un nuevo incendio iniciado en Puerto Patriada corrió rápido por el cerro Pirque hacia Epuyén, impulsado por las altas temperaturas, los fuertes vientos y las plantaciones de pinos que en las últimas décadas fueron sacando espacio al bosque nativo.
Avance rápido del fuego
El fuego avanzó muy rápido hacia la ladera sureste del cerro Pirque, el lugar que Chiappe eligió hace 50 años para vivir. Brigadas y pobladores autoconvocados llevaban más de tres días armando cortafuegos e intentando defender de las llamas la casa de Lucas y las de sus vecinos. Desde la cima, el fuego bajó ayer hacia el terreno del ambientalista y los brigadistas quedaron encerrados. No les quedó más que salvar sus vidas: el incendio quemó ese espacio que para muchos era un santuario.
Además de las viviendas, las llamas están consumiendo el cerro Pirque, que especialmente en su cara sureste resultaba un paraíso de conservación. Esa área se había salvado de varios incendios y resguardaba uno de los bosques vírgenes maduros más importantes.

“Ese cerro era un relicto único, al tiempo que resguardaba una familia de huemules. El Pirque era como una isla para esa especie. Al igual que el bosque que la cobija, esta población es una de las que se encuentra más al este y ahora tiene el grave riesgo de quedar completamente aislada o desaparecer”, señaló a LA NACION el doctor en Biología Javier Grosfeld.
Hace un año, Chiappe se lamentaba: “Llevo cuatro décadas insistiendo con que el reemplazo de bosques nativos por plantaciones de plantas exóticas, invasivas y tolerantes al fuego han significado el punto sin retorno de una catástrofe para la cordillera”. La destrucción llegó ahora a su lugar sagrado.
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