Una pareja viaja por el mundo por el derecho de los chicos a jugar
Llamaron a su proyecto “Un juego de chicos”; los movió la desigualdad y la vulnerabilidad de los más pequeños; cuentan con el apoyo de Diego Armando Maradona
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Asegurarles a los chicos el tiempo para disfrutar, distraerse, divertirse y crear. Y promover su derecho a jugar. Ese era el sueño del Yuri Muchenik (27 años, licenciado en Marketing) y de su mujer, Sheila Goldin (27 años, la licenciada en Administración de Empresas). Conscientes de haber tenido muchas oportunidades, una familia, contención y la posibilidad de estudiar decidieron devolverles a las distintas comunidades del mundo, algo de lo mucho que recibieron. Llamaron a su proyecto “Un juego de chicos” y –cuentan– los movió la desigualdad y la vulnerabilidad de los más pequeños.
Antecedentes
La familia de Goldin donaba ropa al hogar Los Carasucias, en Mataderos, así que no hubo muchas dudas a la hora de elegir dónde empezar la acción solidaria. El 12 de abril al mediodía el matrimonio Muchenik llegaba en un auto lleno de juguetes, fruto de una colecta a través de facebook. Después de jugar toda la tarde al fútbol, al yenga, al ludo, al chinchón, armar collares, pulseras y tobilleras, a las 19 salieron corriendo hasta San Isidro para darse la última de la decena de vacunas que debían aplicarse para el viaje.
Primer destino
El 15 de abril embarcaron hacia su primer destino, Johannesburgo, Sudáfrica, con un equipaje mínimo al que bautizaron "equipo de emergencia": una pelota de fútbol, una de vóley, crayones, lápices de colores y blocks de hojas para dibujar. .
Una vez ahí, les recomendaron visitar Soweto. "Es un pueblo muy especial", les decían una y otra vez. "En el camino estábamos un poco nerviosos y pensábamos "dónde nos estamos metiendo", pero al llegar nos encontramos con un pueblo donde la gente se cuida entre sí y los chicos corren descalzos por la calle con una sonrisa", recuerda Goldin. No hubo necesidad de rastrear escuelas, comedores ni orfanatos porque justo frente al hostel donde paraban cientos de chicos jugaban en el Youth South Park, un parque relativamente nuevo levantado sobre lo que había sido un basural. Muchenik formó dos equipos de 25 y jugaron al fútbol desde las 2 de la tarde hasta el anochecer. "Esa fue nuestra primera experiencia y fue aleccionadora. El prejuicio que nos había invadido durante el trayecto de Johannesburgo a Soweto, el "¿dónde nos estamos metiendo?" "Esto es una locura", desapareció. "Conocimos gente muy linda", cuenta Muchenik.

Rápidamente se dieron cuenta de que les seguirían deparando sorpresas y que encontrarían otras realidades. Por ejemplo, cuando visitaron un hogar de chicos con capacidades físicas limitadas en Vietnam. Los chicos del hogar Thien Phuoc tenían problemas motrices y se movían con andadores y sillas de ruedas. "Primero, animaron a los chicos haciendo formas con globos como perros, espadas, sombreros y ratones, una habilidad que incorporaron a través de YouTube mientras se protegían de un huracán en Hong Kong. "Después los tomamos de las manos para que pudieran dibujar. Ver cómo los chicos pudieron con sus manos darle color a las hojas fue muy emocionante", recuerda Muchenik. Más emoción les dio cuando los maestros les contaron que era la primera vez en la vida que los chicos dibujaban.
A lo largo del viaje Muchenik y Goldin aprendieron muchos otros juegos y sus maestros fueron, siempre, los chicos. Así, por ejemplo, jugaron al bádminton en Japón, al taekwondo y danzas típicas en Sri Lanka y al pajarito en China: una pesa con plumas de colores que se juega con los pies y las manos, como haciendo jueguito con la pelota y donde la consigna es que el pajarito no caiga al piso. "En todas las plazas del país gente de todas las edades juegan al pajarito. Y, obvio, nos compramos uno", señala Goldin.
El encuentro con Maradona
La pareja llegó a Dubái el 30 de abril y lo primero que hizo fue a buscar a Diego Maradona. "Pudimos contarle lo que hacíamos y él no sólo se interesó, sino que grabó un saludo especial en video para nosotros", destaca Goldin. "Quiero apoyar a Un Juego de Chicos porque ver jugar a un chico es lo más lindo del mundo. Yo hoy tengo a Benjamín de 3 años que juega, se divierte y sonríe, y es divino. Por eso yo apoyo totalmente esta patriada que hacen por el mundo para hacer jugar a los chicos. Porque los chicos son el futuro y porque los chicos no deben llorar, de ninguna manera, deben jugar y ser felices", contó el ex futbolista. Aquí se puede ver el video que grabó Diego en apoyo del matrimonio solidario.
Transformación
"Lo que más nos cambió fue a su vez lo que más nos impactó y fue ver la forma de vida y filosofía de vida que tienen en India. Viven de una manera mucho más simple, no ambiciosa, más espiritual. Todos conviven increíblemente en armonía, a pesar de ser un completo caos. Reflexionamos mucho acerca de nuestra vida y del sufrimiento constante que sentimos por pequeñas cosas que resultan no tener sentido. La necesidad de valorar lo simple y ser felices, porque la felicidad ya está en nosotros y no necesitamos nada externo para sentirla. Por el contrario, todo lo que intentamos comprar o adquirir externo no hace más que alejarnos de nuestra verdadera esencia", afirman convencidos, en medio de un viaje que ya les cambió la vida.
La pareja volvió a Buenos Aires el 21 de septiembre después de haber recorrido África, Asia y Oceanía. Ahora esperan tener una ONG –ya están tramitando la personería jurídica– para continuar con su labor solidaria "por siempre".
El diario de viaje, fotos y el itinerario puede seguirse en

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