Una velocidad lo suficientemente alta para explicar las consecuencias del impacto
Aunque 20 km/h parezcan poco, la enorme masa del tren permite comprender la magnitud del hecho
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Veinte kilómetros por hora. Esa es la velocidad a la que circulaba la formación 40 metros antes impactar contra la estación de Once, según las mediciones del equipo de GPS instalado a bordo de la máquina que fueron difundidas ayer. ¿Cómo es posible que se produzca un accidente de tal magnitud en un vehículo que choca a tan baja velocidad?
"La masa de un tren está en el orden de los cientos de toneladas, por lo que a pesar de la baja velocidad a la que se desplazaba, las leyes elementales de la mecánica hacen que la fuerza que se genera por el impacto sea enorme", explicó a LA NACION el doctor Carlos Rosito, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que agregó: "La baja velocidad está compensada por la enorme masa del tren".
Como postula la primera ley de Newton, todo cuerpo que se desplaza en movimiento rectilíneo y uniforme tiende a mantenerse en movimiento. "Cuando se detiene, la energía almacenada en el cuerpo tiende a eliminarse de alguna manera y se transforma en energía de deformación, que afecta la estructura del tren", agregó Rosito.
"Hay que tomar en cuenta que los trenes, a diferencia de los automóviles, están compuestos por estructuras muy rígidas que no están diseñadas para sufrir un impacto, ya que la eventualidad de un impacto en un tren es mucho más hipotética que en un auto", señaló por su parte el ingeniero Gustavo Brambati, subgerente de seguridad vial de Cesvi Argentina.

"Los autos modernos están diseñados de manera tal que la energía de un choque frontal sea absorbida por la parte delantera del auto, y en un choque por detrás, por la parte trasera, sin que se afecte la cabina -comentó Rosito-. En los trenes, aun hoy, es difícil hacer una cabina que sea protectora."
Por otro lado, agregó, "sabemos que los vagones afectados por el accidente son de la década del 60".
Pasajeros contra pasajeros
"En un auto, los pasajeros cuentan con el cinturón de seguridad, mientras que en el tren todos están sueltos. Así, al chocar, los de atrás por inercia chocan con los de adelante y los aplastan", señaló Rosito.
Si bien dentro del tren que choca los pasajeros también siguen su desplazamiento (en este caso a 20 kilómetros por hora), comentó el ingeniero Brambati, "al no haber nada que retarde el efecto de la velocidad, el efecto destructivo es mucho mayor."
"Veinte kilómetros parece una velocidad muy baja, pero cuando uno ve el efecto del choque de un automóvil a esa velocidad contra algo rígido, es cómo caerse desde una altura de 10 metros contra el piso", agregó Brambati.
"A eso hay que agregar los efectos dinámicos que se producen en la estructura del tren, que son muy agresivos y que hacen que unas estructuras avancen sobre otras y sobre los pasajeros."
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