Verónica de Andrés: “La verdadera confianza es lo opuesto a la arrogancia”

Esta semana, con #Confianza como tópico, entrevistamos a Florencia y Verónica de Andrés, las autoras del libro Confianza total para tus hijos, de editorial Planeta; es el segundo libro de no ficción más vendido de la Argentina, en el que ofrecen consejos sobre cómo educar hijos con emociones sanas
Evangelina Himitian
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14 de abril de 2016  • 00:31

"Ojo con la trampa del boletín", apunta Florencia de Andrés, que junto con Verónica de Andrés, su mamá, escribió el libro Confianza total para tus hijos, el segundo de una saga, que primero les habló a los adultos y que hoy cosecha un enorme séquito de seguidores de todo el país y de la región. "La trampa del boletín nos puede hacer, como padres, que prestemos más atención a las áreas débiles que a las áreas fuertes. Prestar atención al 3 que se sacó en Matemática y no al 10 que consiguió en Literatura, es la manera más segura de desaprovechar el talento natural de nuestros hijos", asegura.

–¿La felicidad es o debería ser el objetivo de la crianza?

F. A. : –La felicidad debería ser la consecuencia de un estilo de crianza. Nuestros hijos no son nuestras posesiones, ni nuestras extensiones, por lo tanto no podemos enseñarles cómo ser felices, pues la definición de la felicidad es algo tan individual como nuestra huella digital. Son personas diferentes a nosotros, que durante los años más importantes de su vida están bajo nuestro cuidado. En esos años, nosotros como padres podemos dotarlos de las mejores herramientas para que ellos hagan su propio camino hacia la felicidad. Podemos enseñarles cómo creer en sí mismos, cómo desarrollar al máximo su inteligencia, cómo ser responsables, cómo ponerse metas y objetivos y aprender a superar obstáculos. La mayoría de los padres desean lo mejor para sus hijos, pero muchas veces se sienten perdidos frente a las nuevas generaciones. Los chicos de hoy son distintos. Por eso necesitamos un modelo de crianza y educación diferente. Si queremos acercarnos a ellos y ayudarlos a desplegar su potencial, nosotros, sus padres, sus docentes, sus líderes, necesitamos contar con nuevas herramientas. Esas herramientas innovadoras son las que hemos incluido en nuestro nuevo libro Confianza Total para tus hijos.

–¿A qué equivale un hijo confiado?

V. de A.: –Todos los chicos nacen con confianza total, con ganas de descubrir el mundo, sin miedo a equivocarse, con el deseo de explorar, de aprender…Nuestro rol como padres es mantener viva esa confianza, para que a medida que crece, siga sintiendo confianza total. ¿Cómo es un chico confiado? Es un chico que se siente orgulloso de quién es, más allá de sus resultados. Se pone metas altas y se esfuerza por alcanzarlas, pero no pierde su sentido de valoración si el plan falla. Tiene la curiosidad de aprender cosas nuevas, porque no le tiene miedo a los errores. No buscan ser perfectos, sino dar lo mejor de sí mismos. Como sienten respeto por sí mismos, hacen que los demás los respeten. Tienen la tendencia a hacer buenas elecciones con respecto a su cuerpo y sus hábitos. Con esto no queremos decir que serán infalibles, que nunca tendrán malos días o sentimientos de duda. Tener confianza en uno mismo no equivale a ir por la vida con una capa invisible de Superman… La verdadera confianza es lo opuesto a la arrogancia.

–¿Qué papel cumple la autoestima en el desarrollo de un chico?

F. A. : –Un papel trascendental. ¿Cuáles son las probabilidades de que a un chico le vaya mal en la escuela, le cueste relacionarse con los demás, sea agresivo, protagonice episodios de bullying o caiga en hábitos destructivos? ¿Y cuáles son las probabilidades de que a un chico le vaya bien en la escuela, tenga relaciones sanas con los amigos, enfrente desafíos con confianza, se sobreponga con naturalidad a las adversidades y se anime a alcanzar sus sueños? En ambos casos, la respuesta es: depende. ¿De qué depende? De cómo ese chico o chica se sienta con respecto a sí mismo. De la mirada que tenga hacia su propia persona. Mirada negativa, resultados negativos. Mirada positiva, resultados positivos. Esa mirada es lo que llamamos autoestima. La autoestima de los chicos tiene que ver con que él o ella sientan aprecio por sí mismos, se sientan importantes, respetados, valorados y queridos. La autoestima será la base de su confianza personal, que a su vez será el valor más importante que ese chico se lleve hacia su adolescencia y su adultez.

–¿Es cierto que los niños nacen con confianza total y los padres se las vamos mermando?

V. de A.: –Todos los chicos nacen con confianza total y todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, sin embargo, muchas veces, sin darnos cuenta hacemos que esa confianza se empiece a resquebrajar. Una de las maneras más directas en las que los padres dañamos, involuntariamente, la confianza de nuestros hijos es a través de nuestra comunicación con ellos. Las palabras crean realidades. Por eso en el libro hemos dedicado todo un segmento a los errores más frecuentes en la comunicación. ¿Qué cosas dañan la confianza? Las comparaciones: lo que más nutra a un chico es sentirse único. Entonces, ¿qué siente frente a comentarios como "¿Por qué no sos más organizado, como tu hermano?". Las etiquetas: se pegan a los chicos y se lo terminan creyendo y actuando de esa manera. "Sos un asqueroso, ¡mirá lo que es tu cuarto todo sucio! ¡Sos un impuntual, siempre tarde!". Otro error de la comunicación es el uso de la ironía y el sarcasmo: imaginemos que un chico de siete años está preparándose para ir a un cumpleaños y se viste sólo, cuando los padres lo ven, con los colores mal combinados, le dicen "Ah…pero qué maravilla de combinación, ¡vos sí que tenés buen gusto!" La ironía es dar a entender lo opuesto de lo que se quiere decir. Esto sólo confunde a los chicos. Estos son sólo algunos de los errores que generan un daño en la confianza total con la que nuestros hijos nacen.

–¿El éxito escolar y la inteligencia están sobrevalorados en la visión adulta de la infancia?

F. A. : –La primera confusión es medir cuán inteligente o no es un chico, de acuerdo a cómo le va en la escuela. La noción antigua de la inteligencia decía que había una sola forma de ser inteligente, que se medía con el tristemente célebre test de coeficiente intelectual. Pero hoy se sabe que eso ha quedado obsoleto: el propio creador de ese test , Alfred Binet, dijo que no servía para medir la inteligencia. Hoy se sabe que hay ocho tipos de inteligencias, y la clave es descubrir cuál es el área en la que nuestro hijo se destaca naturalmente. Su éxito en la vida dependerá de que conozca cuál es su tipo de inteligencia y la use. En nuestro libro, nos preguntamos, ¿quién es más inteligente, Borges o Messi? A la luz de las nuevas investigaciones, la respuesta es: los dos son inteligentes, en campos diferentes. Messi en el campo de la inteligencia corporal, Borges en el campo de la inteligencia lingüística. Einstein decía: "todos somos inteligentes, pero si le pedís a un pez que trepe un árbol, se sentirá un tonto toda la vida". Esta es la esencia del nuevo paradigma de inteligencia. Por eso, padres, cuidado con caer en la trampa del boletín. Si tu hijo llega a tu casa con el siguiente boletín, 10 en Literatura, 10 en Ciencias Sociales, 7 en Biología y 3 en Matemática: ¿cuál es la materia que más atención merece de su parte? El 77% de los padres encuestados responde: Matemática. Y Matemática se convierte en el centro de todas las conversaciones…y opaca al 10 en Literatura. Y así es como caemos en la trampa del boletín: prestamos más atención a las áreas débiles que a las áreas fuertes…y esa es la manera más segura de desaprovechar el talento natural de nuestros hijos.

–¿Para qué deberíamos preparar a nuestros hijos?

V. de A.: –Deberíamos prepararlos para lo único que sabemos con certeza: que el futuro será incierto. Cuando estamos criándolos, no sabemos a qué se van a dedicar cuando sean grandes, no sabemos qué tipo de tecnología habrá, no sabemos en qué tipo de mundo les tocará vivir. Pero hay algo que sí sabemos: que lo que más van a necesitar, sea cual fuere su destino, es una gran confianza en sí mismos. Pues esa confianza se trasladará a cualquier ambiente en el que estén. Necesitamos criar a nuestros chicos con la conciencia de que serán los pilotos del futuro. Podrán ser personas que estén al servicio de las demás, que se relacionen bien con otros, que enriquezcan al mundo con su presencia…o no. O podrán convertirse en personas egoístas, manipuladoras, que sólo busquen su beneficio a cualquier precio. Pero nuestra postura es optimista. Creemos que es posible educar a nuestros hijos de tal modo que sean una influencia positiva en el ambiente en el que elijan estar. Por eso escribimos este libro, para dar a padres y educadores todas las herramientas que les hagan más fácil la tarea de criar hijos con confianza total.

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