La IA Agéntica promete un escenario donde delegamos en ella un montón de transacciones comerciales de las que ya no tendremos que ocuparnos
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Todavía no está todo dicho en lo que respecta a cómo pagamos nuestros consumos y, durante este año, veremos cambios drásticos, que tienen a la inteligencia artificial (IA) como protagonista gracias a su capacidad de automatización y predicción. Por lo pronto, ya hay ejemplos concretos, como Mercado Pago, que acaba de presentar su “Asistente Personal” , un agente de IA integrado a la cuenta de la billetera con el que el usuario puede interactuar mediante texto o voz para resolver consultas y ejecutar acciones que antes requerían varios pasos manuales.
En efecto, distintos actores ya están trabajando en el próximo salto evolutivo: los pagos agénticos. En términos de uso, un ejemplo podría ser el siguiente: el usuario interactúa con un asistente de IA como ChatGPT, Gemini y Copilot, entre otros, para planificar una acción como comprar un pasaje de avión. El asistente de IA le presenta opciones y, en el mismo flujo conversacional, aparece la opción de reservar y pagar sin salir de la experiencia. “La innovación no está tanto en ahorrar clics, sino en cerrar la experiencia completa en un solo entorno, integrando búsqueda, recomendación y pago”, explica Andrea Blanco, responsable de Medios de Pago y Líder de Negocio de Yoy, que es la app financiera y banco digital de ICBC Argentina.
“Uno de los principales catalizadores de este cambio será la IA agéntica”, dice Ariel Turrisi, director de soluciones de Valkimia, una firma que provee soluciones de innovación tecnológica en Argentina y Chile. Y se explaya: “A diferencia de los modelos tradicionales, los agentes de IA pueden ejecutar acciones complejas y encadenadas con mínima intervención humana, interactuando con múltiples sistemas y servicios de terceros. En el ámbito financiero, esto les permitirá actuar como asistentes inteligentes capaces de iniciar procesos, recopilar información, validar datos y apoyar la toma de decisiones en nombre de clientes y organizaciones”, detalla. Del lado del consumidor, la adopción de agentes de IA tiene que ver con que las personas puedan delegar plenamente la gestión de sus finanzas a sistemas autónomos.
Si bien la visión a largo plazo es la delegación total, la adopción más inmediata se dará en la gestión de pagos recurrentes y suscripciones. “En este escenario, los agentes actúan como una memoria financiera activa, ya que son capaces de recordar cronogramas de pagos anteriores, detectar variaciones de precios y, fundamentalmente, reportar de inmediato cualquier inusualidad o cobro inesperado al usuario. Esta capacidad de monitoreo convierte al agente en un “guardián” de las finanzas personales, permitiendo que el consumidor delegue la operatividad, pero mantenga el control estratégico mediante alertas inteligentes”, explica Turrisi.
¿Cuándo la IA pagará por nosotros?
Los pagos agénticos ya están en la agenda de la industria financiera mundial y, del lado de las fintech argentinas, también hay avances. Cristian Deferrari, Head IT en Naranja X, explica que esta empresa está avanzando fuerte en IA aplicada a productos y cuentan con capacidades para que los pagos operados por agentes sean técnicamente posibles.
Según Deferrari, lo que empieza a cambiar el juego es que el ecosistema se está moviendo hacia estándares y protocolos. Por ejemplo, “Google impulsó AP2 (Agent Payments Protocol) para pagos operados por agentes y, más recientemente, UCP (Universal Commerce Protocol) para estandarizar la interacción de los agentes con comercios y medios de pago, a lo largo de todo el recorrido de compra. Dicho eso, veremos una evolución por etapas. En la primera, el agente recomienda, completa datos, ordena opciones y el usuario confirma, mientras que, en la segunda, el usuario otorga mandatos (topes, categorías, frecuencia, reglas) y el agente ejecuta dentro de esos límites. De esta manera, la autonomía va a crecer empezando por escenarios de bajo riesgo, con señales y controles muy maduros”.
En este escenario, Mastercard anunció hace algunas semanas el lanzamiento de Agent Pay en América Latina y el Caribe. Se trata de un programa que establece un marco formal para los pagos realizados por agentes de IA. La iniciativa habilita que los agentes conversacionales no solo recomienden productos o servicios, sino que también puedan concretar pagos en nombre del usuario. Según informó la compañía, los emisores de la región estarán habilitados para operar pagos agénticos a partir de febrero de este año, con un despliegue progresivo durante el año.
Así las cosas, el ejecutivo de Valkimia estima que la implementación de IA agéntica en los pagos es una tendencia difícil de revertir. “Los consumidores finales early adopters comenzarán a probar esta tecnología hacia el cuarto trimestre de este año”, vaticina Blanco.
¿Cuáles serán los primeros pagos agénticos?
Dado que la tecnología base ya existe, y que es cuestión de meses hasta que esto se lance al mercado, ¿hasta qué punto estarán dispuestos los usuarios a ceder control sobre su dinero? “Esto depende de qué medida el consumidor siente que sigue siendo el responsable final. No se trata de entregar el manejo del dinero, sino de delegar la ejecución. Las personas aceptan que un sistema actúe por ellas cuando entienden bajo qué reglas lo hace, qué márgenes tiene y qué pasa si algo se sale de lo esperado”, detalla Federico Balige, CEO de la plataforma de cobros y pagos para comercios Getnet Argentina.
En tal sentido, todos los entrevistados dicen que los primeros pagos que el usuario estará dispuesto a delegar son aquellos donde la decisión ya está tomada y lo único que falta es la ejecución: por ejemplo, servicios, suscripciones y gastos fijos. Es decir, pagos que no aportan valor emocional ni decisión.
Barreras a tener en cuenta
Existen varias barreras a superar para que la adopción de los pagos agénticos sea exitosa. Desde el lado tecnológico, tanto las redes de pago como los asistentes de IA ya están trabajando para que los agentes puedan realizar búsquedas más precisas y habilitar transacciones. “La tecnología, en sí, no es una barrera, sino el habilitador: hoy podemos integrar modelos, reglas, detecciones antifraude y observabilidad con un nivel de madurez alto. Lo más exigente para escalar es la combinación de regulación y confianza del usuario”, confiesa Deferrari.
En cuanto a la variable cultural, Balige sostiene que el usuario no busca que la IA pague por él, sino dejar de estar pendiente de vencimientos, montos y notificaciones. “Los pagos agénticos ganan relevancia cuando alivian esa carga mental y simplifican decisiones ya tomadas, como automatizar la compra de una entrada apenas sale a la venta”.
En materia de seguridad también hay aspectos que se deben tener en cuenta. “El modelo apunta a que los pagos se realicen a través de tarjetas previamente enroladas en billeteras digitales, como Click to Pay. De esta forma, los datos de la tarjeta no viajan durante la transacción, sino que se utilizan credenciales tokenizadas, reduciendo el riesgo de fraude. En ese sentido, se lo ve como una evolución del pago digital actual, no como una ruptura total”, dice Blanco.
Pero este tema es más complejo. David González, especialista en seguridad informática de ESET Latinoamérica, explica que uno de los principales riesgos es la automatización de pagos no autorizados mediante agentes de IA que operan con órdenes preconfiguradas. “Si los límites y mandatos no están claramente definidos, la IA podría iniciar transacciones sin que el titular las apruebe explícitamente, incluso utilizando técnicas como deepfakes para simular consentimiento”, explica, y agrega: “Otro vector relevante es el fraude basado en deepfakes en procesos de pago. Ya existen casos documentados en los que se utilizan voces o videos falsificados de directivos para engañar a empleados y autorizar transferencias. Este tipo de fraude puede escalar significativamente cuando se automatiza con IA”.
González cree que delegar decisiones de pago en una IA podría reducir o, por el contrario, aumentar los riesgos actuales, según el caso. “En escenarios sin supervisión adecuada, la delegación puede amplificar el riesgo porque la IA puede ser manipulada mediante datos erróneos, instrucciones engañosas o fallas del modelo, lo que puede derivar en pagos fraudulentos no detectados. En cambio, con un diseño correcto, la IA puede reducir el riesgo, y que sistemas bien entrenados permiten detectar patrones anómalos, comportamientos sospechosos o inconsistencias en tiempo real antes de que se ejecute una transacción”, detalla, es decir que la clave está en combinar automatización con monitoreo continuo y notificaciones tanto a desarrolladores como a titulares.
Para echar luz sobre este tema, Deferrari explica que, en realidad, los agentes no tienen libre albedrío, ya que operan bajo mandatos explícitos, conscientes y validados por la compañía, por las regulaciones y por el usuario. “Ese marco incluye, por ejemplo: montos máximos, categorías definidas, comercios habilitados, frecuencia, vigencia temporal, calidad esperada y reglas de coherencia. Con límites claros, la discusión de responsabilidad se encuadra como en cualquier flujo de pago donde participan múltiples actores y requisitos”, ilustra.
Más allá de sus innovaciones, todos los entrevistados sostienen que los pagos agénticos no van a sustituir a los otros, sino que será un medio de pago adicional. De hecho, hoy todavía hay resistencia a adoptar pagos contactless o con el celular, lo que marca los límites reales de la velocidad de cambio.
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