El detrás de cámara de los youtubers argentinos
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YouTube es una de las plataformas más elegidas entre los adolescentes. Según una investigación de esta empresa, el 86 por ciento de jóvenes de entre 16 y 20 años asegura que ve videos todos los días. Y los adultos no se quedan atrás: en el rango de entre 36 y 54 años, la cantidad de usuarios que visita la plataforma diariamente llega al 69 por ciento.
¿Cuál es la magia? ¿Por qué cada vez más personas miran YouTube ? Una de las razones radica en la gran variedad de contenidos que atesora. Tutoriales para aprender a cocinar, a tocar instrumentos, videos para armar muebles, tips para viajar, los mejores secretos para pasar de nivel en los videjojuegos, sketchs, música y hasta consejos para atravesar una ruptura amorosa, son algunos ejemplos.
Hay para todos los gustos y edades. Contenidos que ayudan a hacer mejor el trabajo y otros para aprovechar los momentos de ocio. Pero sin duda hay otra clave más importante aún que lleva al éxito de esta plataforma: el espectador se siente muy cerca del realizador. Es que lo mira a la cara, le habla, le pide que se suscriba, que haga comentarios, que le dé "like", provocando que la audiencia se sienta escuchada, tenida en cuenta y, en cierto punto, hasta protagonista. Hay, también, una demanda que puede ser cargosa por la súplica constante para lograr la suscripción.
Sin embargo toda esa magia no se produce por casualidad. A pesar del lenguaje cotidiano o la imagen poco producida de muchos youtubers, detrás de cada video hay mucha preparación, muchas horas invertidas para guionar, producir, grabar y editar ese video. Además los creadores estudian estadísticas y variables para que ese video sea visto por miles y miles de personas. Es más, se rompen la cabeza tratando de descifrar el algoritmo, ese que los puede llevar a la cima o al segundo subsuelo en pocos minutos.
Estrellas de la pantalla chica y móvil
La entrevista con LA NACION estaba pautada. El lugar de encuentro fue el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, mientras transcurría el YouTube Pop-Up Space, un evento de capacitación para youtubers que organizó Google la semana última. La intención: hablar con dos youtubers para que cuenten cómo es su trabajo diario. Así hablamos con Kevin, conocido como Kevsho en las redes sociales (3,2 millones de suscriptores en su canal de YouTube), y Mica Suarez (2,5 millones de suscriptores). Aunque esos números podrían marear a muchos chicos de su edad, ellos parecen tener muy en claro a dónde quieren llegar y de qué forma hacerlo: sin soberbia, ni divismo.
Kevin es el más animado. "Nací en Mar del Plata, tengo 20 años y estoy viviendo acá desde hace dos -dice de un tirón y continúa- Tengo dos canales, uno de humor y otro de misterio porque quiero mostrar mis diferentes facetas. La de misterio es más periodística, más seria y apunta a un público más adulto".
Y después de hablar, por unos minutos, sobre su camino recorrido Kevsho larga esa frase que parecía estar conteniendo desde el inicio de la charla: "Se puede crecer por un video viral, pero mantenerse a lo largo de años es todo un desafío. No es fácil. Y nosotros empezamos hace ya cuatro años".
Mica Suarez lo observa y asiente. Esta adolescente de 22 años nació en Buenos Aires, luego se fue a vivir por dos años a Santa Cruz, para más tarde regresar a la capital nacional. Ella parece más tímida y tranquila que Kevin. Le interesa aclarar que lo que más le gusta es la ficción. "Más adelante quiero producir ficciones en mi canal. Sé que es difícil porque se necesita presupuesto y contactos. Hace un tiempo hice una parodia, en mi canal, de La Casa de papel, con varios youtubers, y fue el video más visto", dice con orgullo.
Ambos son convocados por marcas y compañías para que sean su imagen, para que actúen en sus programas o para llevarlos al exterior y hacer entrevistas con estrellas internacionales. Netflix, Fanta, Telefe y Disney son algunas de las que mencionan.
Cuánto tiempo de cámara, cuánto de edición
Nunca le preguntes a un youtuber si graba con su smartphone. "No, un creador de contenido no graba con un celular. Tenemos cámaras réflex, luces y equipos de sonido", dice Kevin. "Es verdad que arrancamos con lo que teníamos y podíamos, pero cuando fuimos creciendo y generando ganancias también invertimos para hacer videos de mayor calidad", continúa Mica.
Pero Kevin no había terminado: "Siento que muchos adultos piensan que nos quedamos grabando y haciendo ‘cositas’ (se burla). Pero no es así, dedicamos muchas horas a la edición. Manejamos programas como Final Cut Pro y equipos profesionales como cámaras Canon".
Les resulta complicado estimar cuánto tardan en hacer un video, pero Mica dice que generalmente tarda entre una y dos horas para hacer el guión, cerca de ocho horas en editarlo, y otro tanto para grabarlo. "Más o menos tardo tres días en hacerlo. Pero videos como la parodia de La Casa de Papel nos demandó, sólo de grabación, cuatro jornadas. Y hasta tuve que contratar a una empresa para realizar la parte técnica".
¿Una empresa? Sí, no es algo extraño que algunos creadores contraten productoras para la realización técnica, la música, o edición. Todo depende de le envergadura del proyecto y qué contenido quieran lograr.
En comunidad
Otro punto que destacan estos jóvenes youtubers es la comunidad que lograron conformar. "Nosotros no estudiamos marketing y si no estamos en contacto entre nosotros es complicado trabajar o saber, por ejemplo, cuánto te debe pagar una marca", dice Kevin. Mica coincide: "eso sí, no vamos a promocionar cualquier cosa porque sabemos lo que vale que muchas personas confíen en nosotros. Si promocionamos algo es porque realmente creemos en esa marca, nos sentimos identificados con ella y compartimos sus valores".
Presiones
Y sí, ellos también tienen que afrontar presiones. En primer lugar, subir más de un video semanal es un desafío, para ellos, muy difícil de cumplir. El tiempo que les lleva cada contenido, más los trabajos fuera de la red como teatros, presencias, comerciales, participaciones en programas y eventos, hace que se les haga muy difícil hacer más de un video por semana. "Empezás a crecer y las demandas también empiezan a incrementarse. Y nosotros somos una marca", sostiene Kevsho. Mica también suele subir un video por semana pero asegura, con un dejo de tristeza, que "es poco".
El maltrato que sufren en las redes es otra gran presión que deben enfrentar estos chicos que no recibieron preparación ni entrenamiento para lidiar con los usuarios agresivos o haters. "Cuanto más conocido te hacés más críticas y comentarios malos recibís. Al principio me angustiaba mucho, la pasé muy mal. Por un tiempo, incluso, dejé de leer y solamente publicaba", reconoce Mica.


Kevin cuenta que a diario recibe agresiones, pero aprendió que no puede defenderse de las mentiras, a pesar que muchas veces se siente tentado de hacerlo. "Si respondés, aunque sea con respeto, tus seguidores te van a defender contra esa persona y no podés permitirlo porque estás incitando al odio. Quisiera que me entendieran, que sientan empatía por lo que siento, pero es difícil porque nuestro es un trabajo nuevo y todavía muchos no lo comprenden", aclara.
La lucha con el algoritmo
Otro gran titán con el que se enfrentan es el algoritmo que analiza el contenido que publican y estima cuándo mostrarlo, cómo calificarlo, a quién sugerirlo. "Empieza a cambiar y a demandarte más contenidos. Cuantos más videos subís es mejor, porque te va a recomendar, te va a sugerir. Además es importante la cantidad de tiempo que miran tu video, no es lo mismo si lo ven tres minutos, cinco, o diez. Y también miramos mucho las analíticas detrás de los canales", explica Kevsho.
"Hay un mundo detrás de esta plataforma que la gente no se debe ni imaginar. En unos días vamos a ir a la reunión anual de YouTube en Los Ángeles. Nos llevan a los creadores más importantes de América latina y nos dan charlas sobre marketing, cómo manejar los comentarios negativos, cómo innovar y cómo tener audiencia nueva", revela Mica.
Kevin no deja pasar muchos segundos y aclara: "Detrás de cada video hay una estrategia de marketing en todas las redes, para publicitar y hacer que se vea".
El golpe de la popularidad
Por último, el gran obstáculo con el que deben enfrentarse es con ellos mismos. "Cuando crecés tan de repente tu vida cambia mucho. Hace sólo dos años Kevin y yo trabajábamos en McDonald’s. De repente subimos videos y la vida nos cambió por completo. Hoy hago terapia porque fue mucha exposición de golpe", confiesa Mica.
Y Kevin, por su parte, cuenta: "de repente empezamos a ganar dinero, las marcas nos empezaron a llamar, empezamos a tener reuniones, eventos, papeles que firmar". Muchos youtubers, incluso, terminan teniendo asistentes y representantes. Mica, por ejemplo, trabaja con su familia.
¿Tienen miedo de que un día las ideas desaparezcan? "No", dicen ambos casi en unísono. "Somos creativos", concluye Mica enfáticamente, como para no dejar lugar a dudas o, tal vez, para espantar a ese indeseado fantasma.
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