Rara avis de los simuladores de vuelo

Se llama Crimson Skies y llega en estos días a la Argentina . Raro, único en su tipo y lleno de diversión. Requiere cierto conocimiento del inglés.
Ariel Torres
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30 de octubre de 2000  

Luego de 20 años de simulación de vuelo en la computadora personal, encontrar un título original es prácticamente imposible. La excepción viene de la mano de Crimson Skies , que acaba de salir en los Estados Unidos y que aparecerá en estos días en la Argentina.

Pero, ¿es realmente un simulador de vuelo? En espíritu, sí, porque se centra en el combate aéreo. Aunque los modelos aerodinámicos y la inteligencia artificial son sumamente permisivos, también hace falta tener alguna experiencia con el joystick para no ser derribado.

Sin embargo, Crimson Skies añade elementos de aventura, juego de rol y algo de estrategia con una historia fantástica que, cosa rara, lleva la batalla al territorio de los Estados Unidos.

La ficción, basada en un juego de tablero de la compañía Fasa ( www.fasa.com , hoy en manos de Microsoft) supone que después de la Primera Guerra Mundial el país ha pasado por una convulsionada serie de catástrofes que lo han dividido en varios estados independientes. La destrucción del sistema ferroviario deja como único medio de transporte al aeroplano y el zeppelin.

Hollywood en inglés

Ambiente propicio para los piratas del aire que abordan los gigantescos dirigibles y se roban la carga. Cuando usted llega al juego es 1937, hay varios bandos en pugna y pertenece a los piratas buenos, como no podía ser de otra manera. Todo el juego está hábilmente teñido de un aire a vieja película de Hollywood con sus héroes, villanos, mujeres fatales y peligrosas vamps; el manual, imitación de una revista pulp de la década del 30, está sembrado de avisos de época, a veces muy graciosos.

Pero el centro del juego es el vuelo. Tiene dos modos, Acción instantánea y Campaña . El primero permite además modificar ciertos parámetros (número de aviones, escenario y así), aunque no es un editor de misiones propiamente dicho. La campaña es una serie de guiones que deben seguirse en orden, a menos que emplee el truco que aparece en la página 18 de esta edición. Las misiones de campaña implican más que simple combate aéreo, y en ocasiones se deben capturar objetivos o protegerlos.

La versión que probamos en La Nación es lo que se conoce como Gold, es decir, virtualmente idéntica a la que se verá en los negocios. No obstante, la caja y el manual del producto terminado que se conseguirá en la Argentina estarán en castellano.

Crismon Skies es interesante desde casi todo punto de vista. Original, atrapante, divertido y con excelentes gráficos. Las voces proporcionan mucho ambiente, con el toque humano para crear clima y datos que ayudan durante las batallas. No obstante, el sonido de motores y efectos especiales es chato y poco trabajado.

Eso sí, hace falta saber inglés para reaccionar más rápido en combate y para disfrutar de los muy dialogados prólogos de las misiones de campaña. Si no sabe el idioma, el juego es viable, pero se estará perdiendo de una parte importante del entretenimiento y de la historia.

En el corazón del juego está también la posibilidad de diseñar su propio avión, de acuerdo con un presupuesto inicial y los dinerillos que el pirata que encarnamos (pirata bueno, recuerde) vaya acumulando tras derribar a los villanos.

Estimamos que la vida útil de CrimsonSkies en el disco rígido no será extensa, una característica de muchos videojuegos en estos tiempos de altísima competencia y lanzamientos constantes; sin embargo, el título tiene los ingredientes justos para que, una vez que perdamos el entusiasmo inicial, volvamos a arrancarlo para escapar de los complejos radares y las filosas envolturas de vuelo de los simuladores más duros, y ver una de piratas.

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