Aitana López forma parte de una creciente ola de influencers generados con inteligencia artificial que atraen millones de visualizaciones mientras las marcas se apresuran a capitalizar a los creadores virtuales
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A primera vista, Aitana López podría ser cualquier otra influencer. Su feed de Instagram está lleno de entrenamientos de pilates, sesiones de fotos de modelo e imágenes posando frente a la icónica rueda de la fortuna de Coachella y dentro del gimnasio de Alo.
La joven de 27 años es de Escorpio. Tiene el pelo largo teñido de un suave tono rosa, con raíces oscuras visibles. Además, no existe.
López es un “alma virtual”, o al menos así la describen sus creadores de la agencia tecnológica barcelonesa The Clueless. Aitana fue creada utilizando inteligencia artificial y detrás de sus plataformas sociales, que suman cerca de 400.000 seguidores, hay un equipo de once personas.
Aitana forma parte de una nueva ola de avatares creados digitalmente que emergen de la economía de la atención y la cultura influencer. La tecnología puede resultar tan convincente que una influencer viral del movimiento MAGA, Emily Hart, habría ganado varios miles de dólares al mes mediante suscripciones y merchandising con fotos en bikini y contenido pro-Trump antes de ser desenmascarada como una creación artificial desarrollada por un estudiante de medicina indio de 22 años.

El marketing de influencers es hoy una industria de US$32.550 millones, lo que abre un enorme mercado para los influencers de IA. Se espera que el gasto en influencers en Estados Unidos alcance los US$12.170 millones en 2026, y seis de cada diez especialistas en marketing ya utilizan IA en campañas con influencers, según un nuevo informe de la agencia de marketing social Sociallyin. Una encuesta de 2025 de la agencia de marketing social e influencer Billion Dollar Boy reveló que aproximadamente el 79% de los directivos de marketing consultados dijeron estar aumentando la inversión en contenido creado por influencers generados con IA. Las marcas muestran interés y los creadores están aprovechando la demanda.
El equipo de The Clueless desarrolló la estrategia de contenido de Aitana tratándola como si fuera una persona real. “Lo más importante para Aitana es que tiene una historia de fondo”, dice la CEO y cofundadora Diana Núñez. “Le damos una familia, una mascota —tiene un gato—, un signo zodiacal, una película favorita. Su amor platónico es Jacob Elordi”.
Con el crecimiento del sentimiento anti-IA, podría suponerse que el contenido artificial sería rechazado. Pero los datos muestran un panorama más complejo. Uno de cada tres consumidores de la Generación Z toma decisiones de compra basándose en recomendaciones de influencers generados con IA, y casi la mitad de los universitarios de la Gen Z sigue al menos a un influencer de IA, según Whop.
El contenido de influencers de IA ya generó 216,7 millones de visualizaciones en TikTok, YouTube e Instagram, de acuerdo con datos de Virlo.ai, que analizó 1300 videos de 959 creadores. Incluso existen unos “Oscar para influencers de IA”, donde Aitana actúa como embajadora oficial y hay un fondo de premios de US$90.000 en juego. Los premios AI Personality of the Year, organizados por OpenArt y Fanvue con el respaldo de la empresa de voces de IA ElevenLabs, califican las postulaciones según calidad, inspiración, atractivo para las marcas e influencia social mediante un sistema de puntos. También se otorgan puntos extra por tener “la cantidad correcta de dedos y pulgares”.
(Por ahora, no existe una obligación legal de revelar el uso de IA en publicaciones patrocinadas, salvo que el contenido represente personas reales o se presente como noticias, explicó The Clueless. Aun así, la empresa afirmó que prefiere ser transparente con sus seguidores. “Sabemos que existe debate sobre si todo contenido de IA debería etiquetarse como IA, pero creemos que mientras esa etiqueta no afecte al algoritmo, no debería importar”, dijo la compañía a Fast Company en un intercambio de correos electrónicos. “Que algo sea IA no debería equivaler a que sea malo o dañino”).
Así como los influencers surgieron inicialmente en internet, captando atención, seguidores leales y lucrativos contratos publicitarios por delante de las celebridades tradicionales, los influencers de IA podrían representar la próxima etapa de un mundo donde la línea entre lo real y lo artificial sigue desdibujándose.
“A nadie le importa realmente el contenido”, dice Núñez. “Pero igualmente consumimos muchísimo”. La diferencia entre influencers de IA y alguien como Kim Kardashian, explicó, es que Aitana puede mantener una relación mucho más cercana con sus fans.
Aitana responde comentarios e interactúa con otros perfiles. También envía mensajes a seguidores que pagan para chatear con ella a través de la plataforma por suscripción Fanvue. “Si alguien quiere una foto con Aitana, respondemos”, dice Núñez. “Obviamente hay hombres intentando coquetear con ella, y a esos no les contestamos”.
Para las marcas, los beneficios son evidentes: los influencers de IA no necesitan detenerse para dormir, comer o respirar. “Podemos crear un mes entero de contenido en una sola mañana”, asegura Núñez. “Con la IA, todo se trata del volumen”.
Mientras tanto, un estudio reciente realizado entre más de 500 influencers norteamericanos encontró que el 62% reporta agotamiento profesional, aunque gran parte de ello se atribuye a la inestabilidad financiera de la profesión.
Si una marca contrata a un influencer de IA, este puede convertirse en quien o lo que necesite. Aitana tiene acuerdos con Amazon España, Fanvue, la marca de calzado Gioselin y la firma de trajes de baño Berlook. Su tarifa promedio por una publicación patrocinada oscila entre US$6000 y US$8000, mientras que su negocio general —que incluye acuerdos comerciales, publicaciones sponsoreadas y su marca personalizada de “skincare” Vellum, un software diseñado para mejorar la textura de piel de otros avatares de IA— genera entre US$50.000 y US$80.000 mensuales.
A medida que la IA se vuelve más accesible, más creadores siguen el dinero. Muchos de estos personajes digitales, incluida Aitana, también promocionan cursos sobre cómo construir influencers de IA. “Está pasando de ser simplemente una influencer a convertirse en alguien que inspira a las personas a aprender algo”, dice Núñez.
¿Deberían preocuparse los influencers humanos? Depende. Según un informe de Twicsy, que analizó ganancias, fuentes de ingresos e interacción con audiencias de 11.514 influencers virtuales y humanos, las publicaciones patrocinadas de influencers humanos todavía generan 2,7 veces más interacción que las de influencers de IA. Los influencers humanos gustan 5,8 veces más y ganan 46 veces más que sus equivalentes artificiales.
Los influencers que construyeron sus marcas alrededor de la personalidad, el storytelling y la conexión genuina con sus seguidores probablemente tengan poco que temer, si se cree en el informe de Twicsy. Aquellos que dependen principalmente de contenido altamente estético y fácilmente replicable quizás deberían empezar a preocuparse.
Núñez cree que es solo cuestión de tiempo antes de que los influencers de IA alcancen a los humanos. “No estamos intentando reemplazar empleos. En este momento hay 10 personas detrás de Aitana”, afirma. “Estamos tratando de mostrar un tipo diferente de contenido y crear más posibilidades con la IA”.
En cuanto a Aitana, aunque luce inquietantemente humana, lo que The Clueless está construyendo es, en esencia, una marca. “Los fundamentos son muy similares: identidad, voz y audiencia”, dice Núñez. “Aitana es una marca, igual que Kylie Jenner es una marca”.
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