Obama en la mira de Trump por el Rusiagate
<p>Hipótesis de conspiración contra campaña del magnate en 2016</p>
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El último acontecimiento es la decisión de la fiscal general, Pam Bondi, de instruir a un gran jurado en la capital para que examine las supuestas pruebas reunidas contra altos funcionarios de la presidencia de Obama, incluyendo al entonces director del FBI, James Comey, y su par de la CIA, John Brennan.
En la mira, obviamente, el ex jefe de la Casa Blanca, quien goza de inmunidad presidencial.
Bondi ordenó a un fiscal no especificado que presente las pruebas ante el gran jurado, que probablemente entrevistará a testigos en las próximas semanas antes de decidir sobre una posible acusación.
Según medios y analistas, no es probable que surja nada nuevo, pero la investigación permitirá al magnate neoyorquino desviar, al menos parcialmente, la atención del caso Epstein, que también sigue pendiente sobre él.
La investigación se inició después de que la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, anunciara que tenía nueva información que indicaba que el entonces presidente Obama y su equipo de Seguridad Nacional ordenaron la creación de una evaluación de inteligencia que sabían que era falsa o defectuosa, diseñada para socavar la victoria de Trump.
En la evaluación se incluyó el expediente elaborado por el ex agente de inteligencia británico Christopher Steele por encargo de la compañía investigadora privada Fusión Gps y pagado por la campaña electoral de Hillary Clinton.
El expediente contenía acusaciones (no verificadas) de conspiración entre la campaña de Trump y el gobierno ruso, tesis no demostrada, sin embargo, por la posterior investigación del fiscal especial Robert Mueller, conocida como Rusiagate.
Solo se demostró que Moscú interfirió en las elecciones de 2016 para favorecer a Trump. Gabbard acusó a Obama de traición y remitió el asunto al Departamento de Justicia.
El avance se produce a pesar de la infructuosa contrainvestigación iniciada por el propio Trump durante su primer mandato, cuando se nombró a otro fiscal especial.
Tras cuatro años de averiguaciones, en 2023, John Durham publicó un informe criticando al FBI por diversas deficiencias en su enfoque, pero no logró demostrar ninguna conspiración criminal para socavar a Trump.
Ahora, el gobierno de Trump cree tener nuevas pruebas, incluyendo correos electrónicos sobre la presunta conspiración apoyada por Hillary Clinton, que, sin embargo, de acuerdo con varios funcionarios de inteligencia, fueron presuntamente creados o alterados por la inteligencia rusa. (ANSA).
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