La segunda generación del asimétrico auto coreano paga la deuda de la primera con prestaciones muy deportivas
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¿Existen autos con doble personalidad? Sí, el Hyundai Veloster. Del lado izquierdo tiene una sola puerta y la silueta de una coupé; del derecho, dos puertas y el aspecto de un hatchback clásico de 5 puertas.
Es decir, dos autos en uno, según el lado desde dónde se lo mire. Curioso, pero con una identidad propia indiscutible y un look deportivo sumamente atractivo.
Este Hyundai Veloster 1.6T Ultimate que probamos se encuadra dentro de la segunda generación de este modelo que hizo de la asimetría su leit motiv: también los pilares B, los centrales, están desplazados uno respecto del otro para de un lado dejar espacio para la amplia puerta izquierda y del otro para la trasera que, siguiendo la línea impuesta por Alfa Romeo, tiene la manija de apertura "escondida", mimetizándose con el panel plástico de la misma. Todo muy logrado, estético y con gran aerodinámica, lo que se extiende al resto del modelo, en el que también se destaca el agresivo frontal hexagonal (de última moda) y la sección posterior tipo auto de carrera, con grandes salidas de escape.

En 2012, la marca coreana trajo al país la primera generación del Veloster que, con un motor de 130 CV no se destacaba por su performance, lo que iba en contra del aspecto deportivo (aunque no tan agresivo como el actual) del modelo. Aquel motor gastaba poco, pero sus cifras de aceleración y velocidad eran muy lentas y poco acordes con la esencia sport del modelo.
Esto cambió drásticamente en este Veloster 1.6T Ultimate, que está equipado con un propulsor de cuatro cilindros en línea de 1.6 L de cilindrada con turbocompresor e inyección directa de combustible (integrante de la familia de motores GDI de la marca coreana), que entrega una potencia de 204 CV a 6000 rpm y un par de 27,1 kgm entre 1500 y 4500 rpm. Asociado con una veloz caja de velocidades automática de 7 marchas de doble embrague (muy precisa y con levas en el volante para el uso manual-secuencial) el Veloster responde con creces: 0-100 km/h en 7,2 s; 0-400 m en 15,3 s y 0-1000 m en 27,5 s; mientras que la recuperación de 80 a 120 km/h en D le insume 4,2 s. La velocidad máxima declarara por Hyundai es de 225 km/h.
Ahora sí las prestaciones están sobradamente a la par del estilo del Veloster. La gama ofrece incluso la versión N, bien sport y para las pistas, con motor 2.0T de 250 CV y caja manual de 6 marchas. Podría pensarse que el aumento de performance va de la mano con un exceso de consumo. Pues no: en ciudad gasta unos 9,5 L/100 km y, a 120 km/h, necesita unos 8,7 L/100 km/h.
Además de veloz, también es eficiente. En esto mucho tiene que ver los modos de marcha (o "mapeos") de que dispone este Veloster (se cambian con un switch junto a la selectora de cambios): Eco, Smart (modifica la respuesta en función del manejo), Normal y Sport, porque según cuál se use, el carácter del modelo cambia sustancialmente.
El look deportivo nos engaña respecto del sorprendente y muy buen confort de marcha que las suspensiones ofrecen para circular por empedrados y otros desniveles urbanos (tampoco golpea "abajo" en las cunetas). El comportamiento dinámico es ágil y sin vicios: para eso cuenta con control de estabilidad (ESP) y asistencia de tracción en curvas (TVC), que gestiona la entrega del torque del motor a las ruedas. Además, frena muy bien (discos en las cuatro ruedas): 38 m de 100 km/h a 0.
Con estilo sport
El interior tiene también una estética deportiva, que realzan el diseño de las butacas (eléctrica la del conductor) calefaccionadas y ventiladas, la pedalera y reposapié de aluminio y el volante, junto con un tablero con un generoso display central (de 4,2") para la computadora de viaje y otras funciones, con gran información, al que flanquean las circunferencias del velocímetro y el tacómetro. En la consola central, se destaca la pantalla táctil de 7" con infotainment que incluye conexión al celular vía CarPlay o Android Auto; sigue la botonera del sistema, el climatizador automático monozona, las tomas USB, auxiliar y de energía, para rematar en la selectora de cambios forrada en cuero, igual que todos los asientos y el volante, que además (vaya detalle) puede ser calefaccionado y es del tipo multifunción (comandos de audio, computadora de viaje y cruise-control).

El espacio trasero es suficiente para que dos adultos viajen cómodos (en el centro tiene un apoyabrazos con posavasos). Obviamente, la forma más cómoda de acceder al asiento posterior es por la puerta trasera derecha, pero también se puede subir por el lado izquierdo, rebatiendo la butaca del conductor. La habitabilidad está bien complementada por el baúl con respetables 303 litros de capacidad.
El equipamiento incluye llave de proximidad y botón de arranque (Keyless), airbags frontales, laterales y de cortina, anclajes Isofix para sillas de niños, cámara de retroceso con guías móviles y mucho más. El precio de este Veloster Ultimate es de US$ 42.500, mientras que las versiones de entrada de gama Tech 2.0 AT y Sport 1.6T MT cuestan US$ 34.900. La doble personalidad del Veloster lo hace único en su especie; un auto distinto según de dónde se lo mire.
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