Ofrece un potente motor V6 de 367 CV y un gran nivel de equipamiento y confort, acordes con los de un deportivo convertible de lujo
1 minuto de lectura'

Que un modelo de Mercedes-Benz esté acompañado por la sigla AMG implica que nos encontramos ante un vehículo que dará todo lo que se puede esperar de un deportivo. Y el caso del SLC 43 AMG, no es la excepción. Esta es la tercera generación del biplaza descapotable de techo rígido, sucesor del SLK, que llega a nuestro país en esta única versión y luego de haber sido sometido a un sutil restyling y con un motor aggiornado a estos tiempos del downsizing: el V8 de 422 CV fue reemplazado por un V6 de 367 CV.
Elegante y provocador, sigue teniendo las mismas líneas que convirtieron al SLK en un vehículo cautivante: una trompa larga y agresiva, las dos plazas bien atrasadas y una cola corta y robusta que son sinónimo de este modelo. El interior, de gran comodidad, tiene materiales de calidad sobresaliente y si bien no es tan sofisticado como los demás modelos de MB, no por eso desentona: revestimientos en cuero, texturas suaves y mullidos, metales en su dosis justa y comandos con cierto aire clásico que conviven muy bien con los elementos más modernos, como la pantalla multimedia de 7", la selectora minimalista, el comando de controles de información y entretenimiento tipo rueda o las teclas en cromado como la que permite elegir los distintos modos de conducción (Comfort, Eco, Individual, Sport y Sport+).
El equipamiento de confort es notable: sistema Parktronic de ayuda activa para el estacionamiento, cámara de retroceso, butacas deportivas calefaccionadas y regulables electrónicamente, selector de iluminación interno, climatizador bizona, control de velocidad crucero con limitador, conectividad por Bluetooth, limpia parabrisas con sensor de lluvia, techo panorámico con oscurecedor a demanda, espejos calefaccionados, etc. Lo mismo pasa con los elementos de seguridad activa y pasiva: monitoreo del cansancio del conductor (Attention Assist), control de presión de neumáticos, 6 airbags y más.
Si se quiere disfrutarlo como cabriolet, hay que tener en cuenta que la retracción del techo sólo se puede comenzar con el auto detenido (se puede finalizar hasta los 40 km/h) y que el proceso demanda unos 30 segundos. Claro que esto influye directamente en la capacidad del baúl ya que desciende de 335 L a 225 L.
El conocido motor naftero V6 3.0 L de 367 CV entre 5500 y 6000 rpm con inyección directa con doble turbo y un par de 54 kgm entre 2000 y 4200 rpm que equipa a varios otros modelos de la firma es el que está presente en este SLC, con el adicional de haber sido ajustado especialmente para este cabriolet. Éste se asocia a la precisa y veloz caja automática G9-Tronic de 9 marchas con convertidor de par con levas en el volante.

Y aquí algunos puntos a considerar: el conjunto mecánico más el pack de asistencias a la conducción (esquema de suspensiones de competición, dirección paramétrica deportiva, frenos a discos ventilados y perforados con sistema Adaptive Brake que incluye servofreno de emergencia; controles de estabilidad y tracción, y demás) hacen que cuando se lo maneje en modo Sport+ con los asistentes conectados, muestre todo su espíritu deportivo, ideal para disfrutar en un circuito: marcha agarrado, firme, estable y con una capacidad de reacción excepcionales para hacer que el manejo sea realmente muy divertido (es encantador escuchar las pequeñas explosiones que hace cuando van tirando los rebajes). Y si se le desconectan esos asistentes, los bríos son mucho mayores: se siente todo el torque y potencia en el eje trasero. De ahí que el rendimiento sea notable: alcanza una velocidad máxima (limitada) de 250 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 5,2 s, recupera de 80 a 120 km/h en 4 s y frena de 100 km/h a 0 en 34 metros.
Claro que no todo es deportividad: al transitar por rutas o autopistas (en modo Eco o Comfort) es realmente distinto, ya que se lo siente suave, sereno y silencioso (a 130 km/h no llega a las 1500 rpm) con consumos adecuados para su rango, de unos 8,3 L/100 km. En ciudad es igual de versátil, aunque la dureza tanto de las suspensiones como de la dirección y el bajo perfil de los neumáticos (son run flat) hagan que circular por muchas de nuestras castigadas calles argentinas plagadas de baches, cunetas y demás, sea un tanto complicado (la columna de los pasajeros lo hace notar). Entonces los consumos también se elevan: cerca de 12 L/100 km.
Tan exquisito como picante, este SLC se trae solo por encargo a un precio de US$127.500, pero se ofrece un beneficio de US$15.000 + IVA para quienes lo compren hasta el mes próximo.
1El descargo del dueño del taller de autos de colección tras el choque en la Panamericana
2Los documentos que se necesitan para ir a Brasil en auto y qué pasa si no tengo la patente
3Multas: la documentación que no puede faltar para salir a la ruta en Año Nuevo
4Protagonizó un trágico accidente, durante años estuvo prohibido por una superstición y ahora vuelve para cambiar su historia






