Desde el 1° de enero, los modelos nuevos lanzados en el país tienen que contar con anclajes Isofix en el asiento trasero para asegurar las butacas y boosters que deben utilizar por ley los menores de 12 años
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Habitualmente suele escucharse que los chicos "no soportan viajar atados". Dicha afirmación es falsa, pues los niños se habitúan con facilidad a trasladarse en las butacas, que en la gran mayoría de los casos son más cómodas para ellos que el propio asiento del vehículo. Desde hace tiempo se trabaja sin pausa en pos de lograr el mayor confort y seguridad en los vehículos. La protección total, desgraciadamente, no existe. Pero acercarse a ella es un camino que no se deja de transitar. Y en ese trayecto se encuentran los estudios para alcanzar mayor seguridad para los niños.
"Es importante entender que las butacas infantiles no son un simple accesorio para el auto, sino que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte", sostuvo hace tiempo un informe realizado por Cesvi Argentina. Además la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), máxima autoridad automovilística en el mundo, efectuó un relevamiento en la Región IV (América del Sur) que arrojó un saldo preocupante: "el 40% de las sillas no responde a los niveles de seguridad".
Por estos estudios, y por los casi 600 niños menores de 9 años que fallecieron víctimas de accidentes viales en 2014, es que la Agencia Nacional de Seguridad Vial elaboró una ley, que entró en vigencia desde el primer día de este año, que obliga a todos los modelos nuevos lanzados en la Argentina a partir de enero de 2016 a contar con anclajes para las butacas infantiles. ¿Qué significa esto? Que todos los nuevos modelos que lleguen al mercado (que no es lo mismo que los autos 0 km), deberán estar dotados por cualquiera de los dos sistemas de anclajes autorizados por la normativa: Isofix o Latch.
Con esta disposición, las butacas infantiles se sujetarán con ganchos que las unirán a la estructura del coche mediante un encastre, similar a la hebilla de los cinturones de seguridad, para luego ser inmovilizada por el cinturón de seguridad del vehículo o uno de la propia butaca.
Esta acertada legislación se completará en dos años, cuando a partir del primer día de enero de 2018 será obligación que todos los automóviles 0 km (sean de un modelo nuevo o no) dispongan de los anclajes, los cuales en Europa se usan desde hace casi un lustro.
Causa de mortalidad infantil
"En la Argentina está pendiente normalizar los sistemas de retención infantil. Pero ahora, el auto deberá tener anclajes para que las sillas queden agarradas a la estructura y no sólo estén fijadas con el cinturón de seguridad, como sucede hoy con la mayoría. El hecho de que las butacas vayan ancladas reduce de forma significativa la mortalidad infantil en choques. A partir del segundo año de vida, los accidentes de tránsito son la primera causa de mortalidad. Pero resta toda la normalización del tipo de sillas que se deben usar. Las pruebas que se están haciendo en América, puntualmente unas muy interesantes de LatinNCAP, muestran que las sillas que se venden en América Latina son extremadamente frágiles, porque no tienen la estructura con la densidad necesaria y calidad de materiales para resistir el choque", afirmó María Cristina Isoba, directora de Investigación y Educación Vial de la Asociación Civil Luchemos por la Vida.

"La Argentina todavía no aprobó las normalizaciones para la fabricación de las sillas en el país o las que pueden venir importadas –prosiguió–. Por eso, en general, lo que aconsejamos en los cursos es que las mismas tengan las etiquetas de las normalizaciones de Europa o Estados Unidos. Hasta que no haya nada normalizado en nuestro país, es lo más aconsejable. Hay una brecha significativa en los precios, pero no es en vano. Exteriormente uno no se da cuenta de las diferencias, pero los resultados en las pruebas de choque son espeluznante. Se desintegran directamente" .
Evolución constante
"Con el tiempo y los estudios, se comprobó que para la estructura corporal de los chicos más pequeños el cinturón de seguridad no era suficiente, porque no los contenía adecuadamente. Así fue como se empezaron a fabricarse las butacas o sillas especiales que, con el tiempo, también fueron evolucionando. Se mejoró la tecnología y con las pruebas de choque se comprobó que la silla para un bebé no es igual que la necesaria para un chico de más edad y mayor tamaño; por eso se fueron diseñando sillas de acuerdo con la necesidad física de cada edad", rememoró Isoba.

De acuerdo al estudio realizado por la Asociación Civil Luchemos por la Vida, la fuerza que se genera en un choque a 50 km/h (diez más que lo permitido en las calles y diez menos que la máxima en avenidas) equivale a la caída desde un cuarto piso. Por eso es que todas las personas dentro del habitáculo deben estar, de alguna manera, fijadas a él, porque cuando se produce una desaceleración brusca, por ejemplo en un choque, todo lo que no está atado se sigue moviendo por inercia y terminará parándose contra algo que lo detenga. ¡Y a la velocidad a la que venía el vehículo!
Según diversos estudios realizados en Estados Unidos y en Europa e informados por la Organización Mundial de la Salud, el riesgo de muerte, cuando se usan los sistemas de retención infantil (SRI, por sus siglas en inglés) correctamente instalados, se reduce significativamente. A saber: en bebés, un 70%, y en niños de 1 a 4 años hasta un 54%.
El riesgo de sufrir heridas graves también se reduce drásticamente utilizando correctamente los sistemas del tipo Isofix. En niños de hasta 4 años, pore jemplo, con el SRI mirando hacia atrás, la reducción llega al 89%, mientras que si el niño mira hacia adelante sólo se reduce el 50%. Peor aún es con los asientos que sólo se agarran con el cinturón (sin anclaje), que sólo reducen al 32% el riesgo de lesiones.
Entre los niños de 5 a 9 años, con un SRI con Isofix el riesgo de lesiones se reduce un 52%, mientras que si sólo se utiliza el cinturón de seguridad es del 19 por ciento.
Es fundamental para la protección y seguridad de los niños que cada uno viaje en el modelo de silla que le corresponde, de acuerdo a la edad, tamaño y peso. La Asociación Civil Luchemos por la Vida los ha categorizado así:
1) Sillas infantiles Grupo 0: Para bebés de 0 a 9 meses aproximadamente, menos de 10 kg de peso. Estas sillitas deben colocarse mirando hacia atrás.
2) Sillas infantiles Grupo 0 y 0+: Para bebés de hasta 13 kg. La colocación de esta sillita será siempre en sentido contrario a la marcha y en el asiento trasero. El sistema protege al bebé mediante unos arneses dispuestos en la propia silla, que va anclada al vehículo.
3) Sillas infantiles del Grupo I: Para chicos de 9 a 18 kg. El niño va sujeto a la silla mediante un arnés, y ésta al vehículo. Este grupo puede adquirirse con anclaje Isofix.
4) Sillas infantiles del Grupo II: Para chicos de 15 a 25 kg. En esta etapa los niños deben viajar en sus butacas y los mayorcitos pueden usar el cinturón del auto, pero deben sentarse sobre un elevador o almohadón (booster), para que la cinta del cinturón les quede en la cadera (no en la parte alta del abdomen) y la banda superior le pase por la mitad de la clavícula. De acuerdo a la legislación local, deben viajar en el asiento trasero si son menores de 12 años.
5) Sillas Infantiles del Grupo III: Para niños de 22 a 36 kg. El asiento elevador pone al niño en posición para que pueda utilizar el cinturón de 3 puntos del vehículo con total seguridad. Se coloca en el sentido de la marcha. Es recomendado utilizar un elevador con respaldo (Grupo II) hasta que el pequeño mida 1,35 metros, si el sistema lo permite.
Cuidados prenatales
A los chicos hay que cuidarlos desde antes de nacer. Por eso, las mujeres embarazadas deben seguir usando siempre el cinturón de seguridad, cuidando que la cinta de la cadera pase por la pelvis, debajo del abdomen, y la parte superior por arriba del mismo y por la mitad de la clavícula. El feto es más frágil que los bebés y pueden sufrir daños que lo lleven a la muerte.ß








