El ilusionista recordó sus inicios al volante y afirmó que la tecnología del futuro ya está reflejada en los vehículos autónomos
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Experto en hipnosis y dominio de la mente, Leonardo del Pozo Calandra, más conocido como Tusam (acrónimo de técnica, unción, sabiduría, amor y mística), ha recorrido el mundo con su espectáculo. En este camino, recordó sus inicios al volante y comentó cómo ve el futuro de la conducción. “Tengo 49 años y cuando yo era chico había más “permitidos” que ahora; y está bien. Recuerdo cuando hacía las giras de chico con mis padres (Juan José del Pozo, Tusam, y María del Carmen Calandra), y ya tarde luego de los shows al terminar de cenar y de camino hacia los hoteles en el auto mi padre, me sentaba en su regazo y yo movía el volante porque no alcanzaba a los pedales; mientras él me decía ‘a la derecha’, ‘a la izquierda’… Siento que ahí empecé a manejar, en ciudades donde no corría ni el viento”, dijo el artista.
Otra imagen que llega a su mente es en Mar del Plata, cuando tenía 9 años: “Eran horarios solitarios e insólitos, como a las dos de la madrugada, cuando en un Dodge Coronado (que era uno de los autos que tenía mi papá), él me dejó por primera vez manejar. Ir sentado solo como conductor y apenas llegaba a ver el camino levantando la cara. Esa fue la primera vez que manejé solo”, comentó.
A los 17 años sacó su registro de conducir y fue un hecho muy importante en su vida. “Mi camada inauguró la posibilidad de sacar el registro a los 17 años. Realmente estaba convencido de que Dios se acordó de mí y adelantó un año ese trámite y no esperar hasta los 18 para tenerlo. Inmediatamente saqué el registro. Yo ya tenía un montón de entrenamiento, pero ahí ya era oficial: podía manejar a donde quisiera”, afirmó Tusam.
Su primer auto lo compró en los Estados Unidos y detalló que fue una Maserati porque le “atrajo la máquina”. Después lo cambió por un Porsche Carrera, luego pasó a un Mercedes-Benz y también tuvo un Chrysler LeBaron que le encantaba por su tablero digital y porque era uno de los únicos descapotables de ese momento.
“Actualmente acabo de vender mi Jeep Cherokee, y como viajo mucho estoy en un impase, aunque voy a comprarme otro vehículo. El auto para mí es una herramienta de trabajo y un elemento de diversión. Con el Cherokee, que era 4x4, como hago windsurf, es ideal porque llego a lugares que tienen agua y no puedes ir de otra manera. Realmente estoy agradecido a ese Jeep porque me dio muchas felicidades”, comentó.
Aunque reconoce que no es fierrero, afirmó que “los autos y las máquinas que he tenido son buenísimas, eran para tenerlas como segundo auto porque manejaba el auto de mi padre o el de mi madre, y entonces podía tenerlos. Hoy busco practicidad para moverme en la ciudad y, después sí, si tengo un segundo auto voy a buscar algo más de motor, de alta gama, algo más fuerte…”
Respecto de la tecnología, contó que “se lleva muy bien” y en esta línea comentó: “Tuve la oportunidad de manejar uno de los primeros Tesla y realmente lo que se viene es poderoso. Estoy seguro que estamos yendo hacia una conducción que va a ser literalmente una experiencia totalmente autónoma dentro de las ciudades: todo va a manejarse más solo, el tránsito va a estar más compactado, va a ocupar menos espacio en la calle… todo si los sistemas no fallan, porque pueden fallar (risas). Pero si no fallan entiendo que van a haber menos accidentes por fallas humanas. Y en las afueras de la ciudad el manejo será una experiencia con un poquito más de intervención del hombre”.
Recordó que durante la primera meditación junto con la Universidad de Florida Central (UCF) “hicimos un metaverso (mundos virtuales) para meditar en una realidad virtual. En la UCF, la segunda universidad más grande de los Estados Unidos, vi los equipos en Ingeniería y algunos van a la NASA o Silicon Valley. Hay grupos de estudiantes trabajando con empresas en nuevas tecnologías que van a salir, por ejemplo, en cuanto a la automatización de los camiones de carga por las rutas. Va a haber un cambio muy fuerte y los conductores profesionales tendrán que estar dispuestos a meterse en otros trabajos o saber mucho esa tecnología para volverse técnicos de eso”.
En cuanto a reparar algún daño que se presente en su vehículo, aclaró que no sabe mucho. Pero agregó: “Ahora, si me decís de electricidad puede ser… Porque en mis shows recibo energía eléctrica de alto voltaje, prendo tubos y otras cosas, así que conozco lo básico como para salir de un apuro. Si no, llamo a un amigo o el Automóvil Club Argentino”.
Con la calma de los que controlan su mente, se reconoce paciente y les ha enseñado a algunas de sus amigas y novias a manejar: “Trato de ayudar, tirar buena onda para que lo hagan. Creo que para todos es fundamental saber manejar”, afirmó.
En su auto siempre lleva buena música y destacó que no quiere caer en el cliché que le gusta de todo tipo “pero es así e incluye rock and roll del viejo, del nuevo, trap, rap, clásica, nacional y más”.
Con muchos kilómetros recorridos, Tusam destacó entre los lugares del mundo a los que ha llegado en auto que entre los más lindos “están en Córdoba, allá hay muchas lagunas, como en Carlos Paz. Casi todo el mundo cuando va lo hace del lado de la ciudad, pero cuando vas del otro lado hay lugares muy buenos a los que sólo llegas con vehículo. La mejor experiencia, la llegada. Y si pienso el auto de mis sueños me gustaría uno personalizado, de estos que los haces a tu medida e ideas… Ahora, lo tendré en cuenta (risas)”.
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