En el primer trimestre, la producción de autos subió 28% y las exportaciones, 25,6%; si se sostiene el ritmo actual de crecimiento, las ventas al exterior de vehículos cerrarían en su mayor nivel en casi una década
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En el primer trimestre del año, la producción de autos y utilitarios en la Argentina creció 28,1% frente al mismo lapso de 2022, al totalizar 134.574 unidades fabricadas, informó Adefa, la asociación de terminales radicadas en el país. Y las exportaciones también dieron un salto del 25,6% en la comparación con el mismo período del año último (67.738 unidades despachadas en tres meses).
Ambos datos, el de producción y exportaciones, resultaron destacados: para encontrar cifras superiores en el primer trimestre, hay que retroceder hasta 2014, cuando la producción de vehículos superó las 142.000 unidades, y las exportaciones pasaron las 72.000. Si la industria sostuviera en lo queda del año el crecimiento del 25% registrado en las exportaciones en los primeros tres meses (con el desafío que ello representa en el actual contexto económico), sería el segundo mejor año de la historia para las ventas externas, detrás de 2013, el récord de la industria automotriz en todos los indicadores.
Una década atrás, en 2013, se exportaron 433.295 vehículos, sobre una producción total para ese año de 791.003 unidades. Las ventas en el mercado interno también fueron récord ese año: 955.000 autos y utilitarios. El segundo mejor año en ventas fue 2017, con 900.000 autos.
Volviendo a las exportaciones, el segundo mejor año en los registros fue 2014, con 357.847 unidades despachadas en 12 meses. Si las terminales logran sostener el crecimiento en el nivel de producción y ventas al exterior que traen hoy, 2023 superaría al número de 2014 y podría arañar las 400.000 unidades exportadas.

Las exportaciones de vehículos representan entre el 55 y el 60% de la producción de la industria desde 2021, una relación que no siempre se dio en la última década. Hubo años en que estuvo por debajo del 50% y otros en que llegó hasta el 71%, como en 2019, pero con una producción total mucho menor al promedio aquel año (314.787 autos). El actual empuje de las exportaciones que abre expectativas en el sector responde a la mayor cantidad de modelos que son vendidos al exterior y a la apertura de nuevos mercados para los ya existentes.
Para empezar, Toyota, principal fabricante y exportador de la industria –representa más del 40% del total, según los cálculos que maneja el sector- está trabajando las 24 horas en su planta de Zárate, a tres turnos, con el objetivo de llegar al récord de 180.000 unidades de su pick up Hilux y su SUV SW4 producidas en todo 2023. De ese número, el 80% tiene como destino la exportación a 23 países de América Latina.
En septiembre de 2022, General Motors comenzó a fabricar en su planta de Santa Fe el SUV Chevrolet Tracker, también para exportar principalmente a Brasil y Colombia, además de mejorar su disponibilidad en el mercado local. Y la japonesa Nissan sumó en lo que va del año a Colombia y Chile como clientes para la pick up Frontier producida en Córdoba. Brasil es el principal comprador de ese modelo desde 2018.

Desde su planta de Pacheco, Ford exporta el 70% de la producción de la pick up Ranger, que a partir de la segunda mitad de este año será reemplazada por la nueva generación. Lo mismo hace Volkswagen con su pick up Amarok y el SUV mediano Taos, vendido a seis países de la región. A partir de 2024, la automotriz alemana renovará la Amarok para abastecer a toda América Latina del modelo.
Otro proyecto en marcha pensado para exportar a toda la región es la nueva plataforma que Renault radicará en Córdoba para fabricar la nueva generación de la pick up compacta Oroch, cuyo monto de inversión no fue comunicado aún. De esa nueva plataforma saldrá también una pick up compacta con la marca de su aliada internacional Nissan, tal como ocurre hoy con las pick ups medianas Frontier y Renault Alaskan.
Por su parte, Fiat (el sedán Cronos), Peugeot (el hatchback 208) y Mercedes-Benz (el utilitario Sprinter) también exportan más del 50% de su producción.
El principal reto que enfrentan las automotrices en los próximos meses para sostener el nivel de producción, más allá de los problemas logísticos internacionales y de abastecimiento de piezas, es el acceso a los dólares para poder importar insumos, una preocupación creciente en el sector a medida que se acelera la sangría de reservas del Banco Central. De esa disponibilidad depende en definitiva que las exportaciones sigan creciendo.










