En las autovías porteñas, por ejemplo, hay 11 móviles dispuestos a atender incidentes y complicaciones; no obstante, es clave saber cómo actuar ante un problema con el vehículo
5 minutos de lectura'


La pronta respuesta ante un accidente vial es una de las claves que pueden evitar una tragedia mayor. Según estimaciones de Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), los móviles de seguridad vial demoran siete minutos en hacerse presentes a los lugares indicados y, en casos de mayor gravedad, asistir a las fuerzas médicas y policiales en su labor.
Son 11 los móviles totales que AUSA tiene a disposición y que recorren constantemente 300 kilómetros por jornada, según explicó Sebastián Rodríguez Lauro, jefe de Seguridad Vial de la empresa. No es únicamente una tarea de asistencia o acudir ante graves siniestros viales, sino también atender a complicaciones que puedan afectar a la seguridad vial.
De esta manera, reportan y reciben alertas en tiempo real sobre distintos incidentes: desde objetos peligrosos que aparecen en la calzada, hasta vehículos detenidos en banquinas poco seguras o, en casos más graves, siniestros viales con heridos que requieren atención inmediata.
Todo se hace a través del Centro de Control Inteligente (CCI), que monitorea los distintos puntos de la traza.

En diálogo con LA NACION y a bordo de una de las unidades de asistencia fueron Elizabeth Rickensdorf y Mario Isaac quienes explicaron desde adentro el funcionamiento de estas unidades y su trabajo diario.
“En los recorridos podemos encontrar vehículos detenidos en banquina como en la traza, en cualquier carril, y también buscamos elementos que puedan causar un incidente. Se le da mucha importancia a las recorridas de prevención, porque podemos estar un paso adelante de los sucesos que pueden suceder. Más allá de apoyarnos en el centro de control”, explicó Isaac.
En el recorrido se notó una problemática que los especialistas ya habían advertido: el de las motos por la banquina. “Si vemos un vehículo detenido frenamos detrás de el, le preguntamos qué le pasó antes de que venga una moto por la banquina y lo choque”, sostuvo Rickensdorf quien, antes de ingresar a seguridad vial, ocupaba una posición en las cabinas de peajes porteños.
“Nosotros nos guiamos por puntos kilométricos: el CCI llama al móvil, le indica el punto exacto y luego describe el inconveniente”, explicó Isaac. El inconveniente puede ir desde vehículos detenidos y accidentes hasta objetos que son potencialmente peligrosos.
Por ejemplo, la presencia de una bolsa de arena vacía que fue alertada a la unidad durante la entrevista. Si bien parece un riesgo menor, si impactase contra un motociclista podría generar una pérdida total de la visibilidad e incluso un accidente fatal.
El procedimiento es variable según la gravedad de la advertencia, pero en toda portonudad hay que señalizar con conos el trabajo realizado y activar las indicaciones lumínicas para guiar a los conductores y advertirles del desvío.
Ese mismo día, otro incidente demostró la complejidad de su trabajo: dos conductores [de autos particulares] se bajaron a pelear en plena autopista. “Tuvimos que cortar la vía, porque nuestra prioridad es la seguridad del usuario y, luego, la de nosotros [los trabajadores viales]. Hay muchas cosas que la gente no ve sobre el trabajo que hacemos”, comentaron desde el equipo.

Otro caso que se suelen encontrar es el de los conductores cansados, que vienen de muchas horas de manejo. En ese caso, algunos se ponen a dormir en la banquina. “La banquina no es para frenarse a dormir, entonces por su seguridad, los escoltamos hasta la primera bajada”, comentó Isaac.
Qué debe hacer un conductor ante un inconveniente en una autopista
Meses atrás, LA NACION visitó el CCI y, en diálogo con Rodríguez Lauro, pudo elaborar una guía de qué hacer ante un inconveniente:
- En primer lugar el conductor debe darse cuenta del problema e intentar volcarse a la banquina (siempre y cuando el vehículo funcione). En caso de no llegar a la banquina es preferible detenerse en los carriles lentos.
- Una vez que el auto está detenido, siempre es importante encender las balizas intermitentes para ser identificados con mayor facilidad.
- Luego se debe llamar al número de emergencia correspondiente, en el caso de las autopsitas porteñas el número es el *287 y funciona las 24 horas.
- Al llamar a ese número el operario puede visualizar a través de las cámaras quién llama y atiende a la emergencia dando instrucciones; ya que no siempre se actúa de la misma manera.
- En algunos casos, el operario le solicita al conductor que se baje del auto y que crucen el guardarraíl y en otros casos que se quede dentro y con el cinturón de seguridad colocado. Nunca hay que colocarse detrás del vehículo detenido.
- En simultáneo, desde la empresa actúan con la policía, el SAME y los bomberos, por ende, ante incidentes en la vía pública (incluso con heridos) es importante comunicarse exclusivamente con el *287 [o el número de emergencia que corresponda].

Ante una emergencia, desde AUSA llegan en un promedio de siete minutos, mientras que en el caso de incidentes leves lo suelen hacer en nueve minutos, por debajo del objetivo con el que cuentan.
“Para llegar más rápido pusimos más móviles y más atención; implementamos distintas bases en las autopistas porteñas y los móviles, además de rodear todas las autopistas, tienen que estar en constante movimiento, rompimos el récord del millón de kilómetros recorridos porque nos dimos cuenta de que el móvil que está en movimiento llega más rápido”, cerró.
1Stellantis frena la producción en su fábrica de Buenos Aires
2Dos importantes automotrices se alían para crear un auto “económico”
3¿Qué diferencias existen entre las luces DRL y las luces bajas, y cuándo se deben usar cada una?
4El espectacular auto que compró Leandro Paredes para manejar en la Argentina





