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Los 1000 Grand Prix de Ferrari: historias de sus pocas ausencias en 70 años de F1

Gabriel Tomich
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3 de octubre de 2020  

La penúltima competencia de Fórmula 1, el Gran Premio de la Toscana, que se corrió en el circuito de Mugello el 13 de septiembre pasado, marcó un hito en los 70 años de historia de la máxima categoría del automovilismo mundial: Ferrari, su marca más emblemática, por la que deliran millones de fanáticos en todo el mundo, la única que estuvo presente en todas las temporadas disputadas desde 1950, cumplió su carrera número 1000 en la especialidad.

Aunque a la primera carrera de la historia de la F1, el GP de Gran Bretaña en Silverstone (13/5/50), Ferrari no fue. Descontento con las primas de largada que ofrecían los organizadores ingleses, sin perspectivas de vencer a Alfa Romeo y que la F1 era solo una categoría más, el "Mago de Maranello" mandó a su escuadra a competir en el I Grand Prix de Mons, Bélgica, de Fórmula 2, en el que los italianos Alberto Ascari, Luigi Villoresi y Franco Cortese (piloto del primer auto con el nombre Ferrari, el 125 S de 1947) hicieron un cómodo 1-2-3 con sendas 166 F2.

Así que en realidad, el derrotero en el Campeonato Mundial comenzó el fin de semana siguiente, el 21 de mayo de 1950, en Mónaco. Allí se presentó por primera vez en la F1 la Scuderia Ferrari con cuatro autos: dos 125 F1 GP49 a cargo de Ascari y Gigi Villoresi, y otras dos 125 F1 para el francés Raymond Sommer y el británico Paul Whitehead (que no largó por problemas en el motor). La Ferrari 125 F1 es histórica: fue el primer monoplaza de F1 construido en Maranello, pocos meses después de la legendaria 125 S sport.

Fiesta en la Toscana. Pocos días antes de correr en Migello el GP 1000, Ferrari hizo un gran despliegue de sus autos históricos en Florencia
Fiesta en la Toscana. Pocos días antes de correr en Migello el GP 1000, Ferrari hizo un gran despliegue de sus autos históricos en Florencia

La escuadra no lo hizo nada mal: Ferrari logró allí el primero de sus 772 podios en la categoría con la 2da. posición de Alberto Ascari, a una vuelta del Alfa Romeo 158 de Juan Manuel Fangio, mientras que Sommer fue cuarto y Villoresi abandonó. La carrera fue un caos, en la primera vuelta una ola del mar inundó la pista en el Bureau du Tabac, provocando una carambola de nueve autos.

El faltazo en Silverstone no fue el único del Cavallino Rampante en las 1028 competencias de F1 disputadas hasta ahora (incluyendo la del domingo pasado en Sochi, la 1001 de la SF). Entre 1950 y 1960, las 500 Millas de Indianápolis formaban parte del calendario del Campeonato Mundial de Fórmula 1, pero los equipos europeos, con otro tipo de mecánica, no iban a correr el clásico norteamericano. Así que salvo en 1952, cuando Enzo Ferrari y Alberto Ascari se animaron a probar suerte en el mítico óvalo (poca, porque el italiano abandonó), la Scuderia no participó en otras diez fechas del Mundial.

Creyendo que sus autos no eran competitivos contra las Alfetta de Fangio, Farina y Fagioli (como para vengarse de Alfa Romeo, que lo había "traicionado" en los '30), il Commendatore no se presentó en el GP de Francia de 1950, aunque el inglés Paul Whitehead lo hizo con su 125 F1 privada y ¡terminó tercero!

La venganza contra Alfa Romeo llegó con la primera de las 238 victorias de la marca de Maranello en la F1. Una triunfo que toca los corazones argentinos porque la consumó el "Cabezón" José Froilán González en el GP de Gran Bretaña de 1951, venciendo a Juan Manuel Fangio por 51 segundos al comando de una Ferrari 375 F1; para mejor, Gigi Villoresi llegó tercero. El gran "Pepe" de Arrecifes además registró en ese GP la pole position N° 1 de las 228 logradas en la F1 por los autos escarlata.

Ferrari ya era cosa seria. Alberto Ascari completó un "hat-trick" imponiéndose en los dos siguientes GG.PP. en Alemania e Italia, en Monza, en las narices de Alfa Romeo, que se retiró al final de la temporada. La racha siguió en 1952 y 1953, con los dos primeros campeonatos mundiales de pilotos (de 15) logrados por la Scuderia Ferrari, ambos de la mano de Alberto Ascari, al comando de las 500 F2 y 553 F2. En ese par de años, el dominio de la marca de Maranello fue casi absoluto: ganó los 7 GG.PP. de 1952 corridos en Europa (abandonó en las Indy 500) y otros 7 en 1953 de los 8 que se corrieron exceptuando Indianápolis: en la última fecha, Fangio, que había regresado a las pistas tras su accidente en 1952, cortó la senda triunfal con una Maserati.

En el Grand Prix inaugural de 1952, en el circuito de Bremgarten, Suiza, Piero Taruffi no solo ganó la competencia, sino que además marcó la primera (a un promedio de 154,899 km/h) de las 254 vueltas rápidas en carrera que ostenta Ferrari.

Por culpa de las huelgas

Ferrari no pudo dar el presente en el GP de Gran Bretaña de 1959. ¿El motivo? Una huelga del sindicato metalúrgico. Y tampoco fue a la última fecha del campeonato de 1960, el GP de Estados Unidos: Don Enzo decidió invertir el dinero para preparar el auto de 1961, la famosa Ferrari 156 F1 "Sharknose" (nariz de tiburón), ya que tanto el campeonato de pilotos (ganado por Jack Brabham) como la Copa de Constructores (instaurada en 1958), ya estaba en poder de Cooper.

La decimoquinta falta fue otra vez en el GP de Estados Unidos, última fecha de 1961. Un día que debió ser de gloria para el norteamericano Phil Hill, que había ganado en Monza la carrera y el título. Pero Ferrari, que ya tenía en el bolsillo su primera Copa de Constructores (de 16), decidió no presentarse en suelo americano. Muchos dicen que en señal de duelo por el luctuoso accidente de Monza 1961, que involucró a otro de sus pilotos oficiales, el alemán Wolfgang Von Trips (que luchaba por la corona con Hill), aunque Romolo Tavoni, jefe del equipo, afirmó luego que la pérdida de Von Trips no hizo mella en Don Enzo. Ese accidente, quizá el peor de la F1, se produjo en la segunda vuelta, en la frenada de la Parabólica, cuando el Lotus del joven Jim Clark y la Ferrari de "Taffy" Von Trips se tocaron y ésta salió catapultada hacia el público, matando a 14 espectadores y al infortunado aristócrata corredor germano.

Si los "tifosi" creen que 2020 es un año negro para Ferrari, hubo peores. Como la temporada de 1962, con Ferrari superada por los nuevos autos ingleses BRM (el P57, campeón con Graham Hill) y Lotus. La escuadra roja debió obviar el GP de Francia (Rouen) debido a una huelga industrial en la península. Además, por tercer año consecutivo tampoco se presentó en el GP de Estados Unidos porque, según escribió don Enzo a sus pilotos, no habían ganado una sola carrera y de ocho equipos en la Copa de Constructores estaban sextos, por lo que no tenía objeto saltar el Atlántico. En la carta les anticipaba que la SF no competiría el resto del año, de ahí la ausencia en el GP de Sudáfrica, que se corrió el 29 de diciembre.

Un gran enojo de Don Enzo

Oficialmente, Ferrari no se presentó en los GG.PP. de Estados Unidos y México de 1964 (ver aparte ). ¿Las razones? Una larga porfía con la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y el Automóvil Club de Italia (ACI), que comenzó en 1962 con la homologación de la 250 GTO. El reglamento decía que debían construirse cien unidades como mínimo, pero cuenta la leyenda que don Enzo no las tenía cuando se presentaron los inspectores de la FIA; entonces, les mostró un grupo de 250 GTO en un lugar de la fábrica, tras cartón los invitó a tomar un café y luego los llevó a otro sector donde les exhibió un segundo conjunto. Las malas lenguas dicen que lo único que hicieron fue mover los autos de lugar y engañar a las autoridades. En algún momento la FIA parece que se enteró del ardid, porque en 1964 le negó a Ferrari la homologación de la 250 LM. De ahí el enojo de Don Enzo, que prometió no usar nunca más el color rojo en señal de protesta con el ACI, que no lo respaldó en su pelea con la FIA.

La ausencia 21 fue en el GP de Gran Bretaña de 1966, ya con los nuevos motores de 3.0 L. La declaración oficial de la Scuderia fue que no viajó a Brands Hatch por una huelga general que había en Italia. Algunos autores opinan que las flamantes 312 (a cargo del joven Mauro Forghieri), que usaban el V12 3.3 L del prototipo 275P2 "reducido" a 3 L, era bastante potente para ganar en circuitos con largas rectas (Surtees en Spa y Ludovico Scarfiotti en Monza), pero muy pesado y con poco torque para los trazados más revirados. Seguro de no ganar, según ellos, Don Enzo faltó con la excusa de la huelga.

Esa temporada no terminaría sin otro faltazo: de nuevo en el GP de México. Con Jack Brabham y su escudero neocelandés Denny "El Oso" Hulme, avasallantes con los Brabham BT19-Repco (el australiano es el único piloto-constructor que ganó el título mundial), Ferrari decidió no viajar para concentrarse en la ampliación de la fábrica y en mejorar la 312 para 1967. Que empezó sin presentarse en el GP de Sudáfrica. Las razones fueron las mismas de México, porque aquel año la fecha sudafricana se corrió el ¡2 de enero!

En Mónaco 1968 la SF tampoco se presentó. Oficialmente, por "huelgas mayores" en Italia, pero no faltan autores que especulan con que Ferrari no fue por una especie de señal de protesta por la muerte de Lorenzo Bandini allí en 1967, luego que su Ferrari se estrellara e incendiara. Si bien se hicieron algunas modificaciones al circuito, dicen que Don Enzo las juzgó insuficientes e inadecuadas para enviar sus autos al Principado.

La 25a. ausencia fue en el GP de Alemania de 1969. Desde 1966 Ferrari usaba la 312 casi sin mayores modificaciones ni resultados; así que en la mayoría de las carreras de ese año la SF presentó un solo auto confiado al neocelandés Chris Amon y dejando varias veces de a pie a Pedro Rodríguez, mientras Don Enzo invertía más dinero en desarrollo y reorganizaba el equipo de competición. La ausencia en Nürburgring se debió a que Ferrari prefirió quedarse en Italia para preparar el GP de casa en Monza, donde el mexicano resultó sexto.

Con tan mala temporada, la SF decidió no ir a los últimos tres GG.PP. del año en Canadá, Estados Unidos y México. No obstante, el N.A.R.T. de Luigi Chinetti inscribió una Ferrari 312 en las tres carreras al comando de Rodríguez, que en Watkins Glen logró un quinto puesto. Con solo 7 puntos, Ferrari quedo último entre los constructores.

En 1973, la que dio problemas fue la Ferrari 312 B3, con un arranque de temporada muy pobre para sus pilotos Jacky Ickx y Arturo Merzario. Por eso, la SF decidió saltearse los GG.PP. de Holanda y Alemania para encontrar respuestas que nunca encontró.

La Formula 1 comenzó a profesionalizarse cada vez más en los '70, así que Ferrari abandonó los autos sport y se concentró en la creciente F1. Llegaron a la SF Luca di Montezemolo como director del equipo y el ignoto Niki Lauda. Ellos más la nueva Ferrari 312T (motor bóxer 12 cilindros de 495 CV) regresaron a Ferrari a la cima mundial con las coronas de pilotos y constructores en 1975 (con repetición en 1977). Pero, en plena lucha por el campeonato con James Hunt, el austríaco sufrió el famoso accidente de Nürburgring 1976. Dos semanas después, Don Enzo no presentó su escuadra en Austria, enfurecido por la decisión de la FIA de restituir la victoria a Hunt en España, tras ser desclasificado en la revisión técnica. Si bien il Commendatore amenazó con no correr el resto de la temporada, pero Clay Regazzoni se alineó en Zandvoort (Holanda) y salió segundo a solo ¡92 centésimas! de James Hunt. Paradoja: si el suizo hubiese ganado esa carrera, Lauda hubiera sido el campeón en Fuji. De todas formas, Ferrari se llevó el título de constructores.

Ya dentro de una F1 entronizada como la máxima categoría, no había espacio para faltar a las carreras, menos después del primer Acuerdo de la Concordia, firmado en marzo de 1981, con el que los equipos, liderados por Bernie Ecclestone (patrón de Brabham) obtuvieron los derechos para negociar los contratos de televisión y otras concesiones, tras un largo y áspero culebrón político con la FIA de Jean-Marie Balestre.

Sin embargo, en la clasificación del GP de Bélgica de 1982, en Zolder, Gilles Villeneuve, casi un hijo para Don Enzo, se mató (8/5/82). Por lo tanto, il Commendatore decidió retirar de la carrera la 126 C2 Turbo de Didier Pironi en señal de duelo. Pero no fue todo. En las prácticas del GP de Alemania (Hockenheim), tres meses después de la tragedia de Zolder, Pironi tuvo el accidente que terminó con su carrera en la F1. Así, solo quedó la Ferrari de Tambay (reemplazante de Villeneuve) para cumplir con el calendario, pero antes que terminara agosto, éste se estrelló en las prácticas del GP de Suiza en Dijon (Francia) lesionándose la espalda y ausentándose de la carrera.

Fue la 33a. y última vez hasta hoy (ya con 1001 largadas en su haber) que la Scuderia Ferrari, el equipo de fábrica, no estuvo presente en la grilla de largada de un GP de Fórmula 1. Mientras que para la marca de Maranello fue la 27ma., considerando los autos privados, que representaron a Ferrari en algunas de las ausencias de la legendaria escuadra fundada por Don Enzo.

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