Dentro del texto se incluye la eliminación de los gravámenes internos, por lo que se verían modificaciones en los montos de los vehículos
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La media sanción de la reforma laboral tendría un impacto en el mercado automotor. Según le explicó a LA NACION el tributarista Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, de aprobarse en Diputados la ley, los autos podrían bajar de precio entre un 10% y 13%.
El proyecto incluye un apartado de reforma tributaria que cuenta, entre otras modificaciones, con la eliminación de impuestos internos.
“El impuesto hoy es sobre el precio de la terminal, no sobre el de venta al público. Habría que prever entre un 10% y 13% de reacomodamiento de los precios, no la totalidad de la alícuota del impuesto", remarcó el especialista.

En la práctica, el impacto variará según cada marca que tenga unidades comprendidas por este tributo. Según especialistas consultados, la estrategia cambia acorde el volumen de ventas y los objetivos de cada una de ellas. Sería posible ver, entonces, modificaciones en los precios de los autos de gama media y no únicamente en los de alta.
“A veces pasa que el de gama alta no baja tanto, pero sí el de media que, a su vez, depende de los precios de la competencia. No es algo lineal”, remarcó Domínguez.
Estrategia de descuentos para evitar la caída en ventas
En ese contexto, Mercedes Benz, representada en la Argentina por Prestige Auto, había lanzado en diciembre una campaña de devolución del impuesto para quienes compren modelos alcanzados por el tributo (en el caso de que el mismo efectivamente sea eliminado), una medida para evitar que cayeran las ventas.
Ahora dio un paso más y determinó un 10% de descuento para todos los modelos que están afectados por el impuesto interno. Los consumidores se beneficiarán de la baja aunque no se termine sancionando en la Cámara de Diputados la quita impositiva (pero si ocurre ese escenario ya no regirá el descuento para nuevos compradores).
“El objetivo es claro: evitar un freno en el consumo y darle previsibilidad al cliente. Queremos que quienes están evaluando la compra de un vehículo puedan hacerlo ahora, sin quedar a la espera de una definición legislativa que aún no tiene fecha cierta”, le explicó a LA NACION, Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto.
La medida de Mercedes llega como consecuencia de la caída en las ventas en el segmento premium, que tuvo que ver cómo la especulación con una potencial baja paralizara la comercialización de un período de históricamente más movimiento.
“Se celebra la medida, pero complica la planificación. Estuvo frenado todo desde el primer anuncio en diciembre y seguirá así hasta que termine su tratamiento efectivo”, le comentó a este medio uno de los principales importadores.

Al respecto, Herrero concluyó: “El peor escenario es la indefinición. Estos beneficios forman parte de un esfuerzo que estamos asumiendo como compañía junto a nuestra red oficial para acompañar a nuestros clientes y sostener el dinamismo del sector”.
Otra marca está optando por esperar la definición para realizar movimientos. Mientras tanto, frenó la nacionalización de los vehículos que llegaron al puerto argentino con el objetivo de poder hacerlo sin pagar impuestos internos. Consultados si esto no afecta su stock en concesionarios, respondieron que “modelos hay, pero están muy frenadas las ventas”.
“En general, cuando tenés estos temas de eliminación de impuestos no es que se frena la venta de autos, sino el fin de la operación. Los consumidores empiezan las negociaciones y esperan al nuevo precio para cerrar la compra. No creo que esto afecte tanto a la dinámica de venta de autos”, aportó Dante Sica, socio fundador de la consultora Abeceb.
Cómo puede afectar a otros segmentos
En paralelo, otro escenario posible es el reacomodamiento general de los vehículos comprendidos en la franja media-alta y también en pickups. “Esa baja de precios impacta en los de gama media, en usados y pickups porque si no, se solapan los valores. Pueden reconfigurarse todos los precios", analizó el tributarista.
No obstante, el proceso no sería inmediato. Teniendo en cuenta que algunas concesionarias ya cuentan con stock de modelos adquiridos con el impuesto, se analizará en cada caso si venden a pérdida o esperan para impactar la baja. “A veces sí o sí tienen que vender a pérdida porque, si no, no los venden”, comentó el analista.

Como ocurre en estos casos, una modificación en el mercado 0km impacta también en el segmento usado, aunque de manera más paulatina. Se prevé que la baja de precios de los autos usados demore entre uno y dos meses más que el impacto inicial en los vehículos nuevos.
“El mercado está en un proceso de transformación. Tuviste normalización del flujo de dólares en las terminales, impacto del cupo del Gobierno que generó más competencia de mercado, ahora vas a tener el acuerdo con EE.UU... estás en un proceso de normalización y recién este año vamos a tener más acomodada la estructura de precios relativos. Es un mercado muy dinámico con mucha competencia de precios y este es un factor más“, señaló Sica.
Cómo funciona el impuesto interno en los autos
Actualmente, el también conocido como “impuesto al lujo”, aplica una alícuota del 18% a los modelos cuyo valor recién salido de fábrica sea de $74.314.009. Al monto de fábrica hay que sumarle todos los tributos correspondientes de la cadena de valor, por lo que el monto final de las unidades comprendidas por este gravamen gira en torno a los $120.000.000.
Meses atrás, el Gobierno había modificado la base imponible para evitar que se generen topeos; es decir, modelos con distinto nivel de equipamiento al mismo precio, con el objetivo de no ser alcanzados por este impuesto y que su valor se eleve por encima de lo esperado.
En la práctica, esa alícuota del 18% se traduce en una alícuota efectiva del 22%.

Esta no sería el primer cambio que este gravamen experimenta en los últimos años. Tiempo atrás, la administración de Javier Milei tomó la decisión de eliminar la primera escala, que alcanzaba con una alícuota del 20% a los autos ubicados entre $41 millones y $75 millones de valor de venta al público.
La segunda escala, que estaría pronta a ser eliminada, se redujo del 35% al 18%. Según había comentado César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich a este medio en aquel entonces, el impuesto al lujo es uno de los gravámenes que mayor incidencia tienen en la distorsión de precios del mercado.
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