Qué impactos trae el reciente desplazamiento del polo magnético de la Tierra
El incesante movimiento forzó una actualización vital del modelo de referencia global; este fenómeno natural exige una constante reevaluación de los sistemas de orientación mundial
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El reciente y significativo desplazamiento del polo norte magnético de la Tierra desencadenó una serie de impactos cruciales que afectan directamente la navegación global y la tecnología diaria. Este incesante movimiento natural forzó a los científicos a implementar una actualización anticipada y de vital importancia: el World Magnetic Model 2025 (WMM2025). Esta revisión es fundamental para garantizar la precisión en sistemas tan diversos como la aviación, la navegación marítima y el funcionamiento óptimo de millones de dispositivos móviles en todo el mundo.
El WMM, desarrollado conjuntamente por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos de Estados Unidos y el British Geological Survey, no es una mera referencia teórica. Se constituye como una herramienta indispensable para la navegación aérea y marítima, ya que es la base para los sistemas de posicionamiento global (GPS) y las brújulas digitales integradas en la mayoría de los dispositivos electrónicos modernos. Gobiernos, fuerzas armadas y empresas tecnológicas a nivel global dependen de este modelo, que se publica cada cinco años y cuya versión WMM2025 tendrá validez hasta finales de 2029, a menos que se presenten alteraciones magnéticas abruptas. Su alcance es vasto, con utilización por la aviación civil, las marinas comerciales y militares, los sistemas de navegación submarina y organizaciones internacionales clave como la OTAN y la Organización Hidrográfica Internacional. Incluso fabricantes de teléfonos móviles y automóviles lo incorporan para calibrar sus brújulas digitales y sistemas de mapas.

Uno de los impactos más críticos de un polo magnético en constante movimiento reside en la posibilidad de errores de navegación si el modelo no está actualizado. En trayectos largos y en entornos sensibles, como vuelos transcontinentales o la navegación oceánica y polar, un modelo desactualizado puede conducir a divergencias de varias decenas de kilómetros respecto de la ruta planificada. Estas desviaciones, aunque parezcan menores en la escala terrestre, tienen “potenciales consecuencias críticas” para la seguridad y la eficiencia de las operaciones, lo que puede comprometer misiones militares, comerciales o de rescate que requieren una precisión milimétrica.
Afortunadamente, la actualización del WMM2025 trae consigo una novedad crucial para mitigar estos riesgos: la introducción de una versión de alta resolución, conocida como WMMHR2025. Esta mejora representa un salto cualitativo en la precisión, algo que reduce el margen de error de unos 3300 kilómetros a aproximadamente 300 kilómetros en el ecuador. Tal optimización es vital para el cálculo de rumbos en áreas geográficas complejas, especialmente en las desafiantes regiones polares, donde las brújulas tienden a ser menos fiables y la precisión es aún más demandada debido a las condiciones extremas y la escasez de puntos de referencia visuales.

La actualización también abarca información vital sobre las “zonas de apagones magnéticos”, regiones cercanas a los polos donde el comportamiento anómalo del campo magnético puede dificultar seriamente la fiabilidad de las brújulas y los sistemas de navegación. Esta información es de suma importancia para la planificación segura de rutas aéreas polares, que son cada vez más utilizadas por su eficiencia operativa, y para el éxito de misiones científicas que dependen de una navegación magnética de alta precisión en entornos remotos y desafiantes. La capacidad de prever y sortear estas zonas es un impacto directo y beneficioso de la constante monitorización.
El desplazamiento del polo magnético, un fenómeno natural impulsado por los movimientos del hierro líquido en el núcleo externo de la Tierra, es un proceso continuo. Desde su identificación oficial en 1831, recorrió más de 2200 kilómetros, acercándose ahora a Siberia en lugar del Ártico canadiense. Las últimas décadas mostraron variaciones significativas tanto en su dirección como en su velocidad, con la reciente desaceleración como uno de los aspectos más llamativos. Tras años de moverse a una velocidad de entre 50 y 60 kilómetros anuales, el polo norte magnético redujo su ritmo a unos 35 kilómetros por año, lo que los expertos califican como “la mayor desaceleración registrada”. Este comportamiento, aunque gradual, subraya la necesidad de una vigilancia constante y actualizaciones periódicas para mantener la exactitud de los sistemas de navegación.
Es importante destacar que, a pesar de estas implicaciones técnicas de gran calado, para el común de los usuarios el impacto del movimiento del polo magnético resulta prácticamente nulo e imperceptible. Los desplazamientos cotidianos, como el trayecto al trabajo en transporte público o el uso habitual de un teléfono celular para orientarse en la ciudad, no se ven afectados por estas variaciones. El campo magnético terrestre, además de su rol en la navegación, actúa como un escudo invisible y masivo que protege al planeta de la dañina radiación solar, una función esencial que permanece inalterada y es fundamental para la vida en la Tierra.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
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