Decenas de escritores dejan el Grupo Hachette por el despido del histórico editor Olivier Nora
Virginie Despentes, Paul B. Preciado, Olivier Guez y más de cien autores reconocidos aseguraron que por este “ataque inaceptable contra la independencia editorial” no firmarán su próximo contrato con el sello Grasset
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Más de cien escritores del catálogo del sello Grasset, del Grupo Hachette, anunciaron hoy su decisión de dejar la editorial en protesta por el inesperado despido de quien fue su director general desde 2020, Olivier Nora, de 66 años, por considerarlo “un ataque inaceptable contra la independencia editorial” por parte del empresario multimillonario y simpatizante de la extrema derecha Vincent Bolloré, de 74 años, del grupo Vivendi. El escándalo tiene lugar un día antes del inicio del Festival del Libro de París. Grasset es una prestigiosa editorial fundada en 1907.
“Somos autores de Grasset […] pero no firmaremos nuestro próximo libro con Grasset. Y somos 115”, advierten los escritores en una carta publicada hoy. Entre otros reconocidos autores, figuran Virginie Despentes, Paul B. Preciado, Pascal Bruckner, Olivier Guez, Bernard-Henri Lévy, Vanessa Springora y Frédéric Beigbeder. A lo largo de la jornada, más autores se sumaron al repudio.

Grasset pertenece al grupo Hachette Livre que, desde 2023, Bolloré controla al estilo autoritario del patriarca de la serie estadounidense Succession. Desde su irrupción en el sector mediático francés, se lo acusa de desarrollar una línea editorial muy conservadora, de extrema derecha, y de intervenir en los contenidos de Le Journal du Dimanche, la radio Europe 1 y la señal televisiva CNEWS; incluso fue calificado como el “mini-Trump” de los medios franceses. Y The New York Times lo vinculó con el ascenso del político francés de derecha Éric Zemmour. Antes del despido de Nora de Grasset, Bolloré había comenzado a publicar obras de autores de derecha y de extrema derecha, entre ellos, el expresidente francés Nicolas Sarkozy, el cardenal ultraconservador Robert Sarah y Jordan Bardella. Nora habría manifestado su disconformidad con este “giro”.
“Una vez más, Vincent Bolloré dice ‘estoy en mi casa y hago lo que quiero’, despreciando a quienes publican, editan, fabrican y distribuyen nuestros libros, así como a quienes los leen”, se afirma en la carta que también suscriben otros autores como Laetitia Colombani, Laurent Binet, Dany Laferrière, Delphine Horvilleur, Anne Goscinny y Anne Sinclair. “Nos negamos a ser rehenes de una guerra ideológica que busca imponer el autoritarismo en todos los ámbitos de la cultura y los medios de comunicación. Nos solidarizamos plenamente con los equipos, escritores y autores que aún no pueden alzar la voz”, agregan.
“Grasset era nuestra casa”, indican los escritores y académicos, donde “convivían pacíficamente autores con opiniones muy distintas. Olivier Nora fue su dique y su cohesión [...], el baluarte y el pilar fundamental gracias a su elegancia moral, su disponibilidad y su compromiso”.
Les démissionnaires de Grasset font honneur aux lettres françaises.
— Raphael Glucksmann (@rglucks1) April 16, 2026
Malgré tout l’argent versé pour détruire ses piliers, la mise au pas de la culture sera un échec.
Les écrivains ne sont pas des pions que M. Bolloré déplace sur l’échiquier de sa contre-révolution culturelle.
Uno de los líderes del partido izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Melénchon, posteó en X que Bolloré “desafía a la Francia de las letras” y que se debía “desmantelar este tipo de conglomerado totalitario de edición”. El eurodiputado Raphael Glucksmann felicitó a los escritores: “No son peones que el señor Bolloré mueve en el tablero de su contrarrevolución cultural”, sostuvo en la misma red social.
“Lo que ha hecho Bolloré es una vergüenza inaceptable -dice desde Francia el escritor y periodista Olivier Guez a LA NACION-. Para todo el colectivo de escritores que hemos decidido irnos de Grasset es un hecho terrible, porque más que una editorial era una casa, una familia. Olivier Nora es un gran editor, un caballero, que ha publicado a escritores de distinto signo político. No hay razones lógicas para despedirlo. Nos vamos de la editorial con mucha tristeza y muy preocupados por la suerte de quienes trabajan allí. Es un error muy grave el que ha cometido Bolloré, que seguramente disfruta del escándalo que provocó”.
Ce qui se passe dans l’édition française avec le licenciement d’Olivier Nora, rappelle que si , dans le capitalisme l’argent est apparemment roi, en réalité, c’est le talent et le travail qui décident de la valeur réelle des choses.
— Jacques Attali (@jattali) April 16, 2026
Antes del despido de Nora, el martes, los nuevos dueños de Hachette habían desvinculado de la empresa a Arnaud Nourry, director ejecutivo de Hachette Livre durante diecisiete años, y a Sophie de Closets, exdirectora de Fayard. Nora había dirigido las editoriales Fayard y Calmann-Lévy, antes de convertirse en el director general de Grasset en 2000. Sin embargo, esta es la primera vez que una de las decisiones de Bolloré encuentra una respuesta enérgica en el ámbito cultural francés.
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