Fantasías
No sabemos qué ocurre en el otro tramo de su vida, cuando regresa al hogar al finalizar su trabajo en uno de los “Maid Café” que proliferan en Akihabara. Este barrio de Tokio es la meca de los amantes del animé y el manga, zona “otaku”, territorio de la imaginería del videojuego, la animación, los mil y un gadgets que tan bien sabe hacer la cultura pop japonesa. Akihabara es, también, el reino de las “maid” que, como Hitomi (¿será su nombre real? ¿O el del personaje que encarna?), posan ante las cámaras, hablan con vocecita de dibujo animado e invitan a los transeúntes (en particular, varones) a visitar el local gastronómico donde los convidarán con alguna infusión y, sobre todo, los mimarán, los halagarán, les harán entrar en una ensoñación que no implica contacto físico pero sí un nivel de fantasía de difícil acceso para quienes no pertenecen a ese mundo.
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