La piel y la pintura: obras contemporáneas inspiradas en textiles
La artista Delfina Bourse expone en Palatina una muestra que conecta superficies en “una abstracción táctil que hace que el ojo y la mano se vuelvan a entrelazar
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En la muestra Piel, Delfina Bourse (Buenos Aires, 1979) reúne en la galería Palatina (Arroyo 821) sus últimos trabajos desde 2024, además de una pintura de su última muestra individual, en 2018, y una serie de monocopias hechas en el taller de serigrafía de Cumby Giraudi en Mercedes, provincia de Buenos Aires. “El título intenta sugerir una posible conexión entre la piel y la pintura como superficies que cubren –dice la artista a LA NACION–. Los tejidos protegen y delimitan un cuerpo. Me gustaba la palabra enunciada sin ninguna otra relación para despertar la inquietud en el espectador. La piel es también una textura que podemos tocar, no solo ver, y este elemento es algo muy presente en la muestra”.
Las nuevas obras profundizan su pesquisa sobre el arte textil y reinterpretan en clave contemporánea los tejidos amerindios. “Tras la muestra en 2024 en el Centro Cultural San Martín, Vestimenta/Pentimento: Soportes y materia en tránsito, con Cecilia Ximenes, me propuse volver al formato bidimensional, pero con la conciencia de la referencia textil -cuenta-. Comencé a investigar distintas representaciones de tejidos precolombinos y, cuando me invitaron a participar de una residencia en el Valle Sagrado de Cuzco, pude tener contacto directo con comunidades de mujeres tejedoras que compartieron conmigo las técnicas de teñidos naturales. Allí pude ver sus diseños y acercarme e investigar cómo se conforma esa iconografía”.
También visitó la muestra de tejidos andinos peruanos y chilenos en el Museo Precolombino en Santiago de Chile. “Los diseños, los colores y la fuerza que manifiestan esos tejidos fueron de mucha inspiración: comencé a dibujarlos, calcando y adoptado partes de esos dibujos como estructuras lineales para ordenar y tomar como punto de partida -refiere-. Sumé la incorporación de los bordes con motivos geométricos u ornamentales para darle un nuevo sentido o contener el trabajo de material y de color que utilizo cuando pinto”.
Para Bourse, existe una relación directa entre la piel y la pintura, “como superficies externas que cubren y dan sentido”, describe. “A través del tacto recibimos distintos estímulos externos que nos permiten sentir, entender y responder al mundo –grafica–. La piel cubre, protege y es una respuesta a los factores externos así como lo puede ser la práctica de la pintura, una superficie externa que responde a distintos estímulos internos y genera nuevos sentidos. En mi caso significa también la derivación de una investigación en las distintas materialidades de mi trabajo, de los trajes al formato bidimensional, en donde incorporo también los restos y distintas excedentes materiales de mi propio trabajo”.
En sus pinturas –paisajes abstractos con capas de acrílico y engalanados con “pespuntes” de dorado al temple– hay residuos matéricos que provienen de obras anteriores. “En el proceso de trabajo siempre voy guardando los restos de trabajo: virutas de madera de las series de xilografías, restos de papel o telas que retiro, los ‘cachitos’ de acrílicos acumulados que, en otros momentos, solía retirar; fue así como se armaron estas costras o volúmenes –revela–. Al sacarlos conservaban parte de la información de lo que había pasado en la pintura. Fue en esas series que empecé a pensar en la idea de una segunda piel y surgieron los trajes hechos con estas partes, cubriendo una nueva superficie y generando nuevos sentidos. Este sistema de trabajo me fue acercando a la idea de lo textil”.
“La abstracción táctil de Delfina hace que el ojo y la mano se vuelvan a entrelazar, como en la producción artesanal de textiles, pero en la visualidad entrenada de las variaciones ópticas del arte moderno”, sostiene sobre las obras de Piel el escritor Marcos Krämer que, el próximo miércoles, a las 18, dialogará con la artista y con el artista Eduardo Stupía en la galería del barrio de Retiro. “La idea es compartir y desplegar los conceptos en relación con la pintura y su vinculación con lo táctil y lo textil –anticipa Bourse–. Revisar y profundizar sobre estas relaciones con las obras presentes y en dialogo con los escenarios actuales de lo textil”.
Para agendar
Piel, de Delfina Bourse, se puede visitar hasta el martes 26 inclusive en la galería Palatina (Arroyo 821), de lunes a viernes, de 11 a 18, con entrada libre y gratuita.






