Pesadilla colectiva
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La pala atravesada a la altura de los hombros y sostenida con firmeza. Manos enguantadas, cabeza cubierta, mochila colgada en la espalda: todo contribuye a ocultar su identidad, pero no la determinación en el gesto. Avanza por una ruta como otros que la preceden. Y todos se dirigen hacia el mismo destino y con el mismo propósito. No van a trabajar con la pala, pero sí a cavar. Se encuentran en Valle de las Palmas, en las afueras de Tijuana, y van camino a emprender una búsqueda colectiva. Quien se destaca en la imagen es Tranquilina Hernández, madre de una joven de 18 que desapareció en 2014. Una de las más de cien mil personas desaparecidas en México desde 2006, de acuerdo con un informe elaborado por el gobierno. Y ahí marchan Tranquilina y tantos más en su incesante peregrinar en un intento de ponerle fin a una de las peores pesadillas que deben existir: no saber dónde está un ser querido.
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