Protestas
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Ya comenzó a correr el reloj. Cada vez falta menos para que, entre el 6 y el 18 del mes que viene, se reúna la COP27 en Sharm el-Sheikh, Egipto. Justamente por estos días la ONU, al tanto de que se acerca el gran cónclave ambientalista, alertó –una vez más– que el que viene corriendo hace rato, y no para, y se acelera, es el reloj de la catástrofe. El mundo “no está cerca” de cumplir los objetivos de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y ese “no estar cerca” duele de tanto eufemismo. Las fechas se acercan, corren los relojes, el ambientalismo protesta, y hay algo extrañamente solitario en cada uno de sus actos. Como el grito de esta activista detenida en Nueva York, durante una acción en Park Avenue. Ellos se exasperan frente a un mundo abismado en la guerra, la inflación, el costo de los combustibles. Demasiadas crisis juntas para un tiempo tan escaso.
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